Barbosa no da paso sin huarache
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Será lo que quiera el respetable: acomodadizo, convenenciero, incongruente, bipolar y hasta traidor de los colores a los que jura representar y luego abandona, lo que usted guste, pero el senador Luis Miguel Barbosa Huerta va que vuela para convertirse en aspirante puntero a la candidatura del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) al gobierno del estado.
La escasa experiencia de Rodrigo Abdala, la locuacidad de José Juan Espinosa y la falta de interés por amarrar acercamientos formales con un personaje de verdadero prestigio como Enrique Cárdenas, ex rector de la UDLAP, limpiarán el camino para que Barbosa Huerta trepe sin obstáculos a un sitio de privilegio en la carrera por la sucesión de José Antonio Gali, y lo mejor para él, en el partido de moda.
El senador por Puebla hizo público su respaldo a la precandidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y después renunció a la militancia del PRD, partido del que fue presidente en el estado, como parte de una estrategia personal bien trazada que tiene como objetivo competir por la gubernatura del 2018 bajo el cobijo de Morena y el “Peje”.
Él ha dicho que eso no es cierto, que lo único que lo ha llevado a trabajar por el proyecto político de López Obrador es su amor a la patria, pero oculta la verdad, miente pues.
Salvo algunos ingenuos que le han creído la existencia de esas supuestas intenciones altruistas, desinteresadas, los observadores acuciosos saben que a Barbosa Huerta lo mueve el deseo de convertirse en candidato a gobernador del estado.
Hace un tiempo pensaba hacerlo a través de una alianza conformada por el PRD y el PAN, pero sus planes dieron un giro cuando quedó convencido de que jamás conseguiría el respaldo de Rafael Moreno Valle, dueño de la franquicia blanquiazul en el estado, para quedar al frente de una eventual coalición de partidos opositores al PRI.
La otra opción, ganar con el PRD solo, se miraba imposible.
Por eso partió a los brazos de López Obrador, igual que muchos otros personajes.
La diferencia entre el ex perredista y esos “otros personajes” es que él lo hizo con un impacto mediático que vino a reforzar aquella percepción generalizada del “López Obrador invencible”, ése que, aun a 15 meses de la contienda presidencial, muchos ya dan cono triunfador.
Eso no debió pasar desapercibido para el tabasqueño, gustoso, como ya se sabe, de las alabanzas y los elogios.
Barbosa Huerta ha aprovechado su paso por el senado de la república para volverse un experto en el manejo de los medios de comunicación de la capital del país.
Cada movimiento que ha dado en beneficio del “Peje”, y de él mismo, por supuesto, ha tenido un importante eco en los principales espacios noticiosos del otrora Distrito Federal.
Periódicos, portales, noticieros de radio y programas de televisión han sido fieles cajas de resonancia de las andanzas del político nacido en Tehuacán, lo que lo ha llevado a ser, y por adelantado, uno de los protagonistas del 2018.
Ahí no pueden competirle ni Abdala ni Espinosa.
Tampoco el priista Javier López Zavala, que insiste en conservar sus nexos con Morena por si algo se ofrece.
Si aún no está convencido de la rápida escalada de Luis Miguel Barbosa en el círculo “pejista”, repase lo ocurrido ayer.
El poblano y otros ocho senadores que abandonaron las filas del PRD se pasaron a la bancada del Partido del Trabajo.
Eso no tendría nada de trascendente sino fuera porque los legisladores petistas también son aliados de López Obrador y porque tienen como coordinador de grupo parlamentario a Manuel Bartlett Díaz, el ex gobernador de Puebla que vetará y palomeará perfiles para Morena en el 2018.
Antes de la anexión de los ex perredistas, el PT tenía solo siete senadores.
Ahora posee 16 y con ello se convirtió en la tercera fuerza senatorial del país.
Como dicen allá en Tehuacán, la tierra de nuestro personaje, Barbosa Huerta “no da paso sin huarache”.
@jorgerdzc
