Gali obliga al PRI a cambiar estrategia
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
Si en el PRI saben hacer buenos ejercicios de prospectiva, ahora mismo deben saber que la llegada de José Antonio Gali Fayad al gobierno del estado obliga a ese partido a realizar un replanteamiento político de cara al siguiente proceso electoral, que arrancará, si no se atraviesa ningún ajuste legislativo, en noviembre de este mismo año.
Las ofertas de tolerancia, inclusión, apertura y (re)conciliación que hizo el gobernador el miércoles en su toma de protesta, frente a más de cinco mil personas reunidas en el Auditorio Metropolitano, desactivaron en automático los misiles discursivos usados en el pasado reciente por los candidatos del tricolor para contrastar su propuesta política con la del PAN y los entonces abanderados morenovallistas.
La estrategia de contraste empleada por el PRI en los comicios locales de 2013 y 2016, así como en los federales de 2015, no servirá en el 2018 porque Rafael Moreno Valle ya no estará en el gobierno.
Quizá intente regresar por la vía de Martha Erika Alonso, su esposa, pero aun así, al priismo le resultará poco práctico retomar las críticas hacia la gestión morenovallista cuando en anteriores elecciones no le funcionaron, y menos le resultarán ahora, en un contexto distinto, frente a un mandatario que pretende tender puentes de comunicación con los diferentes grupos sociales a partir de un nuevo estilo de gobierno.
Gali Fayad ofreció una administración cercana a los poblanos y procurará que así sea.
Si ocurre, eso es lo que meterá en (más) aprietos al PRI.
Sentado en una de las cinco mil butacas del renovado inmueble de la zona de Angelópolis, Jorge Estefan Chidiac debió leer entrelíneas lo que sucedía mientras el nuevo mandatario pronunciaba su discurso.
Como presidente del Comité Directivo Estatal tricolor, cargo de dirigencia partidista que quiere conservar, Estefan está forzado a por lo menos tratar de anticiparse a los acontecimientos.
La reprobada actuación del gobierno federal priista en estos cuatro años y el previsible ascenso de Morena en diversos estados del país han hecho ya de por sí complicadas las expectativas electorales del tricolor para el 2018 en Puebla, cuando vuelvan a renovarse gobernador, presidentes municipales y diputados.
En esa elección, la poblana, será inútil tundirle al que ya no está para proponer, desde el discurso electoral, un cambio de ruta.
Por eso es que el PRI tiene que encontrar otra estrategia para llegar a la contienda de 2018 con una bandera distinta.
Que pueda o no, o que le funcione o no, será otra historia.
@jorgerdzc
