Gobernación y el PRI nacional dieron protección al sexto informe de RMV
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Cuentan que desde hace un par de semanas, se cuidó desde el Palacio de Cobián –sede de la Secretaría de Gobernación federal– y desde el Comité Ejecutivo Nacional del PRI que no hubiera ningún factor que alterara el desarrollo del sexto y último informe del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, como una muestra de que el priismo ve al mandatario poblano como un aliado en la formación de un frente común contra el avance electoral de Andrés Manuel López Obrador.
Desde esas instancias nacionales se dio la orden de que no podía haber la más mínima crítica a los seis años de administración morenovallista, ni de legisladores ni dirigentes del PRI, de organizaciones priistas o funcionarios del gobierno federal. Particularmente se vetaron los temas del endeudamiento público del estado, la violación a los derechos humanos y los indicadores de marginación y pobreza.
Por esa razón en la bancada del PRI, del Congreso local, se eligió a Francisco Jiménez Huerta, quien es el diputado más gris, para que fijara la posición priista en la sesión del informe. El legislador efectivamente salió a halagar las cifras de desarrollo social y económico de la administración morenovallista, ignorando temas torales, como ha sido la persecución contra priistas que participaron en la campaña electoral de Blanca Alcalá.
Otra muestra de ese halo protector, es que hace tres o cuatro meses los diputados federales del PRI organizaron en la ciudad de México una rueda de prensa en la que llevaron al académico de la UAP, Eudoxio Morales, para que expusiera como la deuda oculta del morenovallismo, que incluye los pasivos de los Proyectos de Prestación de Servicios, podría ser superior a los 70 mil millones de pesos; que es una cifra desproporcionada frente a los 8 mil millones de pesos de deuda histórica que dejó el gobierno de Mario Marín Torres.
Este domingo Moreno Valle se solazó en varias ocasiones al sostener que la deuda pública en su mandato no creció, que al revés se redujo en 742 millones de pesos, lo que significó una disminución de 36 por ciento de la deuda per cápita. Ante esas cifras hubo un silencio complaciente, de los diputados priistas que no hace mucho en la Ciudad de México denunciaban que los pasivos del estado han tenido su mayor crecimiento histórico.
Dicha complicidad priista llevó a que casi en la parte final del mensaje que Moreno Valle leyó en el acto realizado San José Chiapa –en la Ciudad Modelo de Audi–, con una sonrisa de mucha satisfacción, hiciera un alto en su discurso, improvisara y puntualizara: cada año del sexenio hubo menos deuda y superávit de las finanzas públicas.
La anterior frase se dio frente a la mirada congelada de los legisladores priistas que estaban maniatados y sabedores de que esa afirmación es una fantasía frente a los 25 mil millones de deuda en Puebla que ha registrado la Auditoría Superior de la Federación.
Ese silencio y protección que el priismo ha brindado a Moreno Valle y que le permite mostrar una realidad fantasiosa del estado de Puebla, constata la denuncia que hace un par de semanas hizo Andrés Manuel López Obrador del pacto que existe entre el mandatario poblano y el ex presidente Carlos Salinas de Gortari –quien sigue moviendo los hilos del PRI y la administración de Enrique Peña Nieto–, para formar un frente común que impida al tabasqueño y líder de Morena ganar la elección presidencial del año 2018.
El subconsciente morenovallista
No solamente el comportamiento cómplice de los priistas denotó que Moreno Valle llegó al final del sexenio con la protección de Los Pinos, sino el subconsciente morenovallista así lo mostró:
La sonrisa más efusiva que ofreció el gobernador de Puebla este domingo fue el inicio de su mensaje en San José Chiapa, cuando agradeció “el apoyo incondicional” que le dio el presidente Enrique Peña Nieto.
A lo largo de la trasmisión del informe en el canal de televisión oficial del gobierno de Puebla, por lo menos en tres ocasiones aparecieron imágenes del presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa, junto con al gobernador. Alguien podría argumentar que esas imágenes corresponden a cuando el priista era directivo de la Comisión Federal de Electricidad, sin embargo en política la forma es fondo y parece que alguien quiso exhibir al dirigente tricolor muy cerca del mandatario poblano.
En cambio Ricardo Anaya, el presidente nacional del PAN y rival de Moreno Valle en la lucha por la candidatura presidencial del albiazul, nunca apareció en los promocionales del gobierno.
Tampoco nunca se vio –en las imágenes del informe– a Felipe Calderón Hinojosa, quien como presidente de México le dio el mayor impulso a los proyectos de obra de Rafael Moreno Valle Rosas, ya que ambos coincidieron dos años en el poder.
Otro descuido del subconsciente morenovallista es que en hasta ocho ocasiones en los dos actos por el informe el mandatario habló siempre del segundo piso de la autopista México–Puebla como una obra suya. Es la construcción que más se repitió en las imágenes de televisión, pese a que fue un proyecto del gobierno de la República, financiado en su mayor parte por fondos federales y un compromiso de campaña de Enrique Peña Nieto.
Eso constata que quedó en el olvido, rebasada, vilipendiada, la orden que en 2013 dio Enrique Peña para el caso de Puebla que consistía en que todas las obras con fondos federales se colocaran placas informativas para dar a conocer que eran proyectos efectuados con dinero del gobierno de las República. Al final pasó todo lo contrario, la administración morenovallista siempre se apropió de toda acción del Poder Ejecutivo federal.
Por eso el cierre del informe de Moreno Valle lanzó una frase dirigida contra López Obrador: “El ciclo de la post–verdad se ha manifestado a nivel global, a través del surgimiento de movimientos populistas tanto de izquierda como de derecha, que mienten como estrategia política alimentando resentimientos y dirigiendo odio hacia aquellos que han sido seleccionados como enemigos a modo. México no es ajeno a este fenómeno. El populismo habla en nombre del pueblo, miente sin pudor alguno, ataca a los que no comparten el pensamiento único y sobresimplifica tanto problemas como soluciones”.
Lo que muestra que Moreno Valle y el PRI comparten intereses. Y que en Puebla, el priismo está domesticado por el morenovallismo.
