Gasolinazo conduce al PRI a su tercera derrota en la gubernatura de Puebla
CUITLATLÁN
Por Fermín Alejandro García
La crisis económica y energética con la que se amaneció el país en 2017 sin duda tendrá un fuerte efecto electoral, lo cual hace preveer que el PRI poblano se encamina a una tercera derrota consecutiva en la disputa por la gubernatura de Puebla. Hasta antes del gasolinazo el tricolor ya enfrentaba en el estado un índice de alrededor del 50 por ciento de rechazo del electorado, mismo que no hay nada que impida que se incremente, siendo una medición inédita.
Por lo que ahora es pertinente preguntarse: ¿dónde están los dirigentes locales del PRI?, ¿por qué los líderes priistas guardan silencio frente a la crisis económica, los abusos del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y el problema de confrontación interna del partido generada por aquellos que ya buscan candidaturas para los comicios de 2018?
Nadie tiene una respuesta sensata que explique esas ausencias.
Pareciera que por lo menos a la dirigencia estatal del PRI y del municipio de Puebla, junto con los líderes de los tres sectores priistas, no les interesa la salud del partido. No se les nota interés de que esta fuerza política adquiera un verdadero papel de oposición frente al morenovallismo y ante la opinión pública mostrarse como una agrupación cohesionada, crítica, viva, con la suficiente capacidad para levantar el ánimo de una militancia abandonada desde 2010, año en que el tricolor sufrió su peor derrota.
Las últimas mediciones apuntan a que en Puebla el presidente Enrique Peña Nieto enfrenta un rechazo de alrededor de 75 por ciento del electorado, la cual es un índice que no se percibía desde la época de Ernesto Zedillo Ponce de León, a quien como titular de Poder Ejecutivo federal le tocó enfrentar la crisis económica más severa de los últimas tres décadas por los “errores de diciembre”.
Sin embargo, Zedillo se fue del poder con una visión ciudadana de que fue un buen mandatario, que estabilizó la situación financiera de país y permitió la alternancia política. Algo que no se percibe que sucederá con Peña Nieto.
Nunca antes un presidente había enfrentado en su cuarto año de gobierno un descrédito de dos terceras partes del electorado, tal como ahora ocurre.
A lo anterior se debe sumar que el antipriismo en Puebla anda por el orden del 50 por ciento del electorado.
Es tan grande el desprestigio del PRI que mucha gente no se detiene frente a los abusos de Rafael Moreno Valle Rosas, ya que considera al tricolor como un mal mayor. Por esa razón el año pasado la campaña de la entonces candidata priista a la gubernatura, Blanca Alcalá, nunca despegó, ya que el discurso de la aspirante nunca planteaba un ejercicio del poder que desterrara los vicios que han caracterizado a los gobernantes del tricolor.
Poco antes del periodo vacacional de diciembre, el demoscopista de La Jornada de Oriente y académico de la Facultad de Economía de la UAP, Sergio Cortés Sánchez, aplicó una encuesta a alumnos de esa unidad académica. Es cierto que es un ejercicio limitado, pero no por ello deja de ser significativo.
El resultado arroja que 55 por ciento de los alumnos respondió que por el partido que nunca votaría, en el proceso de 2018, es por el PRI.
Únicamente 7 por ciento dijo que sufragaría por un candidato priista en la contienda por la Presidencia de la República o por la gubernatura de Puebla.
El PRI sólo le ganó al PRD, que tiene un índice de aceptación de apenas del 6 por ciento.
Como partido político, la agrupación que tiene más fuerza es el PAN, ya que 33 por ciento dijo que estaría dispuesto a votar por la derecha. Un resultado muy significativo si se toma en cuenta que es una universidad pública con una alta inclinación hacia la izquierda, sobre todo en el ámbito de los alumnos.
Esa medición cambió cuando se les preguntó por Margarita Zavala, quien es la aspirante mejor posicionada del PAN, ya que 21 por ciento dijo que estaría dispuesto a votar por la esposa del ex presidente Felipe Calderón.
Andrés Manuel López Obrador sigue conservando un fuerte liderazgo en la comunidad de estudiantes, ya que 25 por ciento manifestó que votará por él en la contienda del próximo año.
Esa fuerza no la tiene Morena, el partido de López Obrador, ya que solamente 23 por ciento dijo que es la mejor opción para gobernar, una medición que contrasta con el 33 por ciento a favor del PAN.
Es evidente que los priistas poblanos no pueden hacer nada frente a la errática conducción del país de parte de Enrique Peña Nieto, a quien nada le sale bien y la población lo ve como un presidente tonto y abusivo.
Sin embargo, los líderes del tricolor tenían una veta alterna, que era adoptar una posición crítica contra el autoritarismo del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, una oportunidad que dejaron pasar con más pena que gloria.
Todo hace suponer que el miedo o la compra de conciencias tiene paralizados a los dirigentes del PRI frente al gobierno autocrático de Moreno Valle Rosas.
Por eso guardan silencio frente el encarcelamiento político del ex secretario del Medio Ambiente Francisco Castillo Montemayor.
Por eso hacen mutis ante la persecución política de la edil de Tehuacán, Ernestina Fernández.
Por eso no hacen nada para ganar la contienda de 2018.
