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Moreno Valle podría fracturar al PAN y evitar que regrese a Los Pinos

Moreno Valle podría fracturar al PAN y evitar que regrese a Los Pinos

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

La extrema debilidad del PRI y la profunda división de la izquierda están propiciando que, faltando año y medio para la elección presidencial, se estén acomodando las circunstancias para que el PAN regrese a Los Pinos. Sin embargo, el factor de la fractura está amenazando con irrumpir en el blanquiazul y poder ser el elemento que pueda descarrilar al partido. En ese escenario quien está jugando un papel fundamental es el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien le está apostando a polarizar a esta fuerza política como su único recurso para poderse colar como candidato presidencial o pactar con quien resulte ser el abanderado de la derecha.

Y es que los panistas que conocen de cerca a Rafael Moreno Valle y a Ricardo Anaya, el presidente nacional del PAN, sostienen que ambos han entrado en una fase de posiciones extremas, de no ceder en sus actitudes, de mucha soberbia.

Por un lado el gobernador de Puebla está impulsando la renuncia del dirigente o que se desista públicamente de buscar la candidatura presidencial; por el otro lado, el líder blanquiazul se sostiene en una posición ambigua de no definir si buscará ser el abanderado panista para el año 2018 o si continuará en su puesto actual hasta el final de su periodo legal.

La importancia de este pleito entre Rafael Moreno Valle Rosas y Ricardo Anaya, al cual también se ha sumado Margarita Zavala Gómez del Campo a favor de la posición del político poblano, es que en los últimos 25 años las peleas de las facciones panistas por la definición de una candidatura presidencial nunca se había corrido el riesgo de terminar con escisiones en el PAN.

Margarita Zavala ha dejado muy en claro que ella está buscando ser candidata independiente, que en términos prácticos se traduce en que si no logra ser postulada por el PAN podría buscar una opción ciudadana fuera de esta fuerza política. Es decir, que va a aparecer en las boletas electorales de 2018 con o sin el apoyo del Partido Acción Nacional.

Algo similar pasa con Rafael Moreno Valle Rosas, quien aunque no lo ha hecho público se sabe que si no logra ser candidato del PAN o hacer una buena negociación con quien quede de abanderado albiazul, podría buscar la postulación por el Partido Nueva Alianza (Panal), la cual es una agrupación que se ha inclinado a favorecer los intereses del PRI y al mismo tiempo es una fuerza política controlada por el gobernador de Puebla.

Queda claro que Moreno Valle no podría ganar una elección presidencial con las siglas del Panal, ya que es un partido que apenas ha logrado subsistir y no siquiera ha logrado penetrar en las estructuras de los maestros, pese a que es un instituto político creado desde la cúpula del SNTE, cuando ésta la controlaba Elba Esther Gordillo Morales.

Lo que buscaría Moreno Valle es ser un candidato “bisagra”, es decir alguien que pacte con el PRI o el PAN para ser un palero, un testaferro, que sirva para atacar a quien ponga en riesgo el triunfo de alguna de estas fuerzas políticas. Y de esa manera acabe haciendo una negociación política que le permita mantenerse vigente en la política nacional del siguiente sexenio.

Por tanto, si la lucha interna entre Moreno Valle y Ricardo Anaya no encuentra una solución mediante una negociación política entre los tres aspirantes a la candidatura presidencial podría ser un factor de fractura, de descarrilamiento del PAN en su camino de regreso a Los Pinos.

En los procesos de sucesión presidencial de los años 2006 y 2012 las fuerzas internas del PAN se polarizaron, se enconaron, protagonizaron una lucha intensa, pero nunca hubo la amenaza de una escisión. Los grandes perdedores Santiago Creel Miranda y Ernesto Cordero siguieron en este partido, nunca buscaron una alternativa por fuera del blanquiazul y hasta la fecha siguen activos en la vida interna de este instituto político.

Ahora Moreno Valle y Zavala Gómez del Campo no están dispuestos a competir y en caso de perder conformarse con ser simples espectadores del proceso electoral del año 2018.

El choque entre Anaya y Moreno Valle se generó por una traición del político queretano. Se sabe que a mediados de 2015 hubo un acuerdo entre ambos, en el cual el primero obtendría la presidencia nacional del PAN con el apoyo del gobernador de Puebla, a cambio de ayudar a Moreno Valle a posicionarse como aspirante presidencial.

Se supone que el acuerdo consistía en que Anaya llegaba a la presidencia del PAN y se perfilaba para convertirse en senador en el año 2018 o en secretario de Gobernación, en caso de que el albiazul ganara la elección.

Anaya al llegar a la dirigencia nacional del albiazul se dio cuenta que su popularidad crecía mucho más rápida que la de Moreno Valle, de ahí nació su inquietud de buscar la candidatura presidencial y alejarse del gobernador de Puebla.

Esa situación se mantiene hasta la actualidad, ya que el gobernador de Puebla, pese a las intensas giras que en este año ha realizado por 13 estados del país, junto con la promoción en revistas, programas de radio y televisión, junto con la repartición a su nombre en cartas, relojes y otros objetos, no logra acercarse al grupo de los seis aspirantes mejor posicionados de cara a la siguiente contienda presidencial.

El mejor resultado coloca a Moreno Vale en el octavo lugar de las preferencias electorales y los peores, entre los lugares 10 y 12. Solo le gana al gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, y en ocasiones al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.

La obsesión de Moreno Valle lo ha llevado a no bajarse de la contienda y buscar vengarse de Anaya, exigiendo su renuncia a la presidencia del albiazul, sin importar que esta actitud fracture al PAN y le imposibilite conquistar su tercer estancia en Los Pinos.