Delegados federales en Puebla están hundiendo al PRI
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
A excepción de un par de casos, el grueso de los 58 delegados y representantes en Puebla del gobierno federal se han convertido en un lastre de la administración de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional y hasta de sus propias carreras políticas. No saben comunicar, viven amedrentados o coludidos con el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, son arrogantes y mediocres en su desempeño. Ayer intentaron, de manera tardía, torpe e improvisada, restituir su relación con la prensa poblana y el esfuerzo acabó en un desastroso encuentro.
La mayoría de los delegados llevan cuatro años en el cargo y por primera vez, luego de dos procesos electorales desastrosos para el PRI, y uno parcialmente bueno, decidieron buscar un acercamiento –mediante una comida– con los directivos y columnistas de medios de comunicación. El encuentro estuvo lleno de dislates de los funcionarios federales.
Trascendió que la reunión fue resultado del mal resultado obtenido por las delegaciones federales en Puebla en su capacidad de comunicar e involucrar a la población en los programas, obras y beneficios generados por la administración de Enrique Peña Nieto. Ante un mal puntaje, desde la Secretaría de Gobernación se les ordenó a los responsables de las representaciones en Puebla cambiar la mala percepción que la población tiene hacia el presidente de la República, pero en ese primer intento todo fue contraproducente. Para empezar resulta sorprendente que siendo los delegados expertos en la aplicación de normas oficiales nadie hubiera advertido la falta que cometían por la presencia de Ismael Ríos, el secretario de Prensa y Propaganda del Comité Directivo Estatal del PRI. No se trataba de un acto partidista y por ende dicho personaje no tenía nada que hacer, ya que no es periodista ni servidor público federal.
La comida oficialmente, tal como se lee en la invitación, fue convocada por el Gobierno de la República para que directivos de medios de comunicación tuvieran un encuentro con delegados federales, por tanto no se puede involucrar a personajes que son integrantes de una fuerza política. Sería muy grave que se acabara sabiendo que Ismael Ríos era el organizador del acto o que estaba ahí para vigilar el desempeño de los anfitriones.
Un segundo error es que siendo Juan Manuel Vega Rayet quien tiene más liderazgo, presencia y hasta se puede decir que sentido común entre los delegados federales, se haya otorgado la conducción de la reunión a Ana Isabel Allende Cano, la delegada de la Secretaría de Gobernación, quien carece de pericia para poderse comunicar y lograr empatía con la prensa.
La mayor parte de lo que habló resultó incomprensible para los asistentes, por su falta de claridad de sus palabras y por en pésimo equipo de sonido que se montó en el salón que se escogió para la comida, en un lugar alejado de San Pedro Cholula.
Se llegó al extremo de que Antonio Kuri Alam, el empresario textilero que ahora es delegado del Infonavit, sin ocultar su molestia, se paró a interrumpir a Ana Isabel Allende para pedirle que dejara a un lado el micrófono porque no se entendía que decía.
Un tercer error es que no hubo un mensaje atractivo, con impacto mediático, que atrajera la atención de los medios de comunicación.
No se cumplió ni con lo mínimo, que podría haber sido presentar a los delegados con los representantes de la prensa, ya que de muchos se desconoce su identidad.
El cuarto yerro es que no llegaron todos los delegados, lo cual es un signo de que no hay cohesión entre los funcionarios federales y que varios de ellos están coludidos con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
La ausencia más emblemática fue la de Enrique Doger Guerrero, el delegado del IMSS, quien se dice priista y al mismo tiempo en el PRI siempre se duda de su lealtad al partido que le ha permitido acceder a todos los cargos públicos que ocupa desde que fue edil de la ciudad de Puebla.
Dicha comida acabó siendo para la pena y el olvido.
Se realiza cuando el PRI ya camina en la ruta de perder Los Pinos en el año 2018.
Cuando ya no hay nada que comunicar. En la percepción del grueso de la población el PRI es el partido más corrupto de México, que protege a personajes siniestros como Javier Duarte y que no hace nada por el bienestar de las familias.
O es visto como el PRI como el payaso de las cachetadas del PAN y del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Los delegados federales no podrán hacer nada para mejorar la imagen del gobierno de la República, pues el principal enemigo de la administración central del país y del PRI se llama Enrique Peña Nieto, el presidente peor calificado en toda la historia posterior a la formación del Partido Revolucionario Institucional. Nunca un inquilino de Los Pinos había tenido un grado de aprobación que no llega al 10 por ciento, sobre todo luego de su torpe invitación a dialogar con Donald Trump.
No cabe duda que los delegados federales en Puebla calladitos se ven más bonitos, porque cuando hablan solo hunden más al PRI en las arenas movedizas del descrédito.
