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Posición de Martha Erika Alonso es para que RMV negocie alianzas de cara a 2018

Posición de Martha Erika Alonso es para que RMV negocie alianzas de cara a 2018

Cuitlatlán

Por:Fermín Alejandro García

Contrario a lo que se piensa, no hay una decisión firme sobre la posible candidatura a la gubernatura de Martha Erika Alonso de Moreno Valle. Las labores de promoción que ya existen en torno a la figura de la panista y el papel que ocupa de controlar al PAN –desde la Secretaría General de la dirigencia– obedecen a una estrategia de Rafael Moreno Valle Rosas de tener un posición fuerte de negociación –que es la candidatura albiazul a la titularidad del Poder Ejecutivo– en torno al proceso electoral de 2018, ya sea con el PRI, el propio panismo y hasta con el PRD.

Quienes conocen a Martha Erika Alonso aseguran que en el fondo es una mujer a la que no le gusta del todo la política partidista y mucho menos la idea de ser candidata en el año 2018. Sin embargo, el papel que juega de estar al frente del PAN, así como ser aspirante a abanderada lo hace como parte de la colaboración que siempre ha tenido con los proyectos con su cónyuge.

La idea central de tener a Martha Erika Alonso en las posiciones antes descritas obedece a la necesidad de Moreno Valle de evitar que exista una carrera interna en el PAN por la próxima candidatura a gobernador, ya que todos los posibles aspirantes se ven cohibidos a intentar pelear esa postulación ante lo que significa enfrentarse –políticamente hablando– con la esposa del gobernador, quien tiene de su lado todo el aparato electoral del albiazul y del Poder Ejecutivo.

Con ello Moreno Valle intenta controlar y poder negociar con la candidatura del PAN a la gubernatura de acuerdo con sus intereses de cara al proceso electoral del año 2018, en donde buscará ser el abanderado presidencial del albiazul o llegar al liderazgo panista en el Senado.

Al mismo tiempo busca jugar un papel de tejedor de alianzas políticas en torno al proyecto del PAN de regresar a Los Pinos.

Por ahora se perciben cinco posibles escenarios, en los cuales en cuatro se negociaría la candidatura para favorecer a una figura distinta a Martha Erika Alonso, y en un quinto la esposa del gobernador sería la abanderada. Estos son:

Primero: la caída brutal que el PRI registra en sus índices de preferencias electorales podría obligar a la cúpula de este partido a pactar en lo oscuro con el PAN un resultado favorable al albiazul, a cambio de impunidad y de frenar el avance de Andrés Manuel López Obrador.

Es decir, se buscaría repetir la experiencia de 2012, pero a la inversa, pues en esa ocasión las cúpulas del PAN y el tricolor negociaron –bajo el agua– un resultado favorecedor a Enrique Peña Nieto, a cambio de impunidad por toda la corrupción e ineficacia que salpicó al gobierno del panista Felipe Calderón Hinojosa.

Y quienes jugaron el papel de negociadores entre panistas y priistas figuraron la entonces líder magisterial Elba Esther Gordillo Morales y Rafael Moreno Valle.

Ahora en el hipotético escenario de que se repitiera ese esquema, se abre la opción de que se pudiera negociar regresarle –en 2018– la gubernatura de Puebla al PRI. En esa posibilidad, Martha Erika Alonso se haría un lado de la contienda.

Segundo: ante la necesidad de fortalecer al PAN, el gobernador de Puebla le está apostando a concretar una alianza electoral entre el PRD y el albiazul.

Y una moneda de cambio para convencer al partido de izquierda de que no se una al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, podría ser que el Partido de la Revolución Democrática postule a un candidato que pudira ganar la gubernatura del estado. Si eso ocurre, tampoco seguiría el impulso de que Martha Erika Alonso sea la abanderada del albiazul.

Tercero: si Moreno Valle no logra ganar la candidatura del PAN a la presidencia, estaría obligado a negociar posiciones con Margarita Zavala o Ricardo Anaya, ya que alguno de ellos acabaría siendo el abanderado.

En ese escenario es posible que el ganador de la contienda interna panista exija nombrar al candidato albiazul de Puebla, que seguramente sería una figura diferente a la esposa del gobernador.

Cuarto: en caso de que el gobernador poblano logre la postulación, Martha Erika Alonso optaría por acompañar a su esposo en la campaña presidencial. Ambos se olvidarían de Puebla.

Quinto: si Moreno Valle no logra ser candidato presidencial y en las negociaciones conserva la plaza de Puebla como su coto de poder, lo más seguro es que Alonso llegará a las boletas de la contienda por la gubernatura.

Los caminos a la contienda local y federal de 2018 todavía pueden tener muchas variables. Por eso todavía es muy incierta una posible candidatura de Martha Erika Alonso.

Lo único en lo que hay claridad, por el momento, es que Rafael Moreno Valle Rosas no se va a bajar de la contienda por la candidatura presidencial, pese a lo complicado de la contienda interna del PAN y al hecho de que no le favorecen las encuestas.

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