Retira el PRI a dos operadores encargados de la guerra sucia contra Gali
Cuitlatlán por Fermín Alejandro García
Los que están cerca de Los Pinos sostienen que en el gobierno federal no se percibe la más mínima preocupación por el posible triunfo electoral del PAN y del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, pues no se considera a Puebla un estado prioritario –por ahora– para el PRI, y en cambio se ve al jefe del Poder Ejecutivo local como un importante aliado para distintos fines políticos para los próximos tres años, es decir aun después de que haya acabado su mandato.
Tal situación parece explicar por qué en días anteriores, en el periodo previo al inicio de las campañas electorales, fueron retirados de Puebla un par de operadores políticos –uno de ellos proveniente de Sonora– que parecía que iban a ser prioritarios en el proyecto de la candidata del PRI, Blanca Alcalá Ruiz.
Uno de estos operadores visitó algunos periodistas y dueños de medios de comunicación de Puebla, usando a mensajeros intermediarios, serios y confiables para trasmitir la siguiente propuesta:
Se tenía la intención de hacer una fuerte inversión en un medio de comunicación impreso y en una estación de radio para que se volvieran punteros en desplegar una campaña negra, de abierta confrontación, hacia Antonio Gali Fayad, el candidato común del PAN, el PT, el Panal y el Partido Compromiso por Puebla.
El otro operador era quien se iba a encargar de armar esa campaña negra contra Gali y provenía de Sonora, el estado del presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y donde recientemente el tricolor recuperó el gobierno mediante una exitosa campaña que incluyó una fuerte difusión de mensajes de guerra sucia en contra del PAN.
Cuando ambos personajes estaban desplegando sus estrategias y habían empezado a tener importantes acercamientos con algunos medios de comunicación, se les ordenó retirarse de Puebla. Se dice que la orden habría provenido directamente de la cúpula nacional del PRI.
Sobre esa huida es pertinente preguntarse: ¿se fueron por qué los descubrió el aparato de espionaje del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y abandonaron Puebla para salvar el pellejo?
¿O los retiraron por dejar de ser Puebla –si es que lo fue– un estado prioritario para ser ganado por el PRI?
Las respuestas a estas dos interrogantes se podrán responder con base en el resultado que este día arroje la visita a Puebla de Manlio Fabio Beltrones, quien por la tarde encabezará un acto masivo con la candidata del PRI, Blanca Alcalá Ruiz, en lo que será el primer acto proselitista de la aspirante en la capital.
Fuentes del PRI sostienen que este día habrá “una bomba” con la visita de Manlio Fabio Beltrones a Puebla y que el tricolor, junto con su candidata, darán muestras de que están en una disputa real del poder en contra de Rafael Moreno Valle Rosas. No se debe descartar que esta gira constituya el parteaguas del activismo proselitista de la ex edil de la ciudad de Puebla.
Si la visita del líder nacional priista acaba siendo una gira convencional, entonces habrá motivos para abonar en la idea de que el PRI lleva una campaña débil, sin grandes estrategias y sin muchas expectativas de crecer frente a Antonio Gali.
Un punto cuestionable es que siendo Puebla un estado en manos de la oposición al PRI, se marginó la visita de Manlio Fabio Beltrones hasta el tercer día de campañas, luego de que el domingo y lunes el dirigente estuvo en varios estados en que hay contiendas.
Sin contar que el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI no ha mostrado muchas simpatías hacia la candidatura de Blanca Alcalá, luego de que se supo que al dirigente priista no le agradó su postulación, la cual corrió a cargo del líder de los senadores tricolores, Emilio Gamboa Patrón.
Lo grave de lo que pasa en el PRI no es si Manlio Fabio Beltrones tiene o no simpatías hacia la aspirante tricolor, sino lo que hasta ahora se ha observado en las recién iniciadas campañas electorales: una candidata del PRI con un discurso plano y una actitud poco emotiva, que no le ayuda mucho para ganar las simpatías de un electorado que cada vez decide más el sentido de su voto por factores emotivos o de impacto mediático.
El primer día de campaña la candidata logró varios actos masivos en la Sierra Norte, aunque accidentado por el mal clima el acto de arranque en Zihuateutla. Lo que falló de esa jornada es que la aspirante priista siempre habló con el mismo tono de voz que, lo mismo sirve para agradecer los aplausos que, para criticar los abusos o el excesivo endeudamiento generado por el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.
El segundo día fue decepcionante, ya que en Tepeaca la candidata tuvo un acto deslucido de no más de 500 asistentes, pese a que es el bastión de Alejandro Armenta Mier, su coordinador de campaña. Mucha de la gente acudió al mitin porque hubo carnitas gratis, pero se notó poco entusiasmo, sobre todo por un discurso poco atractivo de la aspirante tricolor.
Quien ha salvado los actos de Alcalá es el presidente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, quien logra prender los ánimos de la gente cuando se trata de cuestionar los malos resultados del gobierno morenovallista.
Si en el gobierno federal hubiera preocupación por sacar un triunfo electoral a favor del PRI, se tendría que notar en la presencia de operadores electorales intrépidos y en la exigencia de que la candidata muestre más enjundia y un carácter fuerte contra la realidad social y política de Puebla.
Pero pareciera que en Los Pinos interesa más que Rafael Moreno Valle Rosas les ayude a detener en el PAN el avance de Margarita Zavala, en su camino de ser candidata presidencial, y en la izquierda a Andrés Manuel López Obrador, que en ser frenado en su proyecto de arrasar en la elección del 5 de junio.
