Ana Tere, “la demócrata”
Corría el año de 1995, la entonces presidenta del Comité Estatal del PAN, Ana Teresa Aranda Orozco, tenía un estupendo candidato para buscar sacar al PRI de la presidencia municipal de Puebla, se trataba del empresario Eduardo García Suárez, “el Pichón”, quien aún estaba fresco ante la sociedad de la ciudad capital, luego de su paso a nivel nacional dentro de los organismos empresariales.
García Suárez buscó afanosamente a Ana Teresa Aranda para expresarle su intención de participar en la contienda interna del PAN para buscar la candidatura a la presidencia municipal de Puebla y enfrentar al entonces candidato del PRI, Germán Sierra Sánchez.
Incluso, el empresario ya contaba hasta con lema de campaña: “Únete al Pichón… y volarás al triunfo”; Por la familia y el empleo. Muchos comentarios se pueden hacer sobre el lema, pero lo cierto es que el expresidente de la Concanaco, citado incluso en el libro del periodista Manuel Buendía Tellegirón, “La Ultraderecha en México”, estaba más que entusiasmado para hacerse de la postulación.
No obstante, todo el entusiasmo del “Pichón” se vino abajo, luego de que la entonces dirigente estatal del PAN, en ese tiempo todavía leal a la organización, se opuso rotundamente a la posible postulación de García Suárez.
Palabras más palabras menos, Ana Teresa le dijo que el Yunque jamás lo dejaría pasar, que estaba ventado por la organización y que ni Jorge Espina, entonces vicegobernador de Puebla, ni Antonio Sánchez, los santos patronos de la derecha iban a ver con simpatía dicha postulación.
Los organismos empresariales y la derecha poblana ya tenían a su candidato, Gabriel Hinojosa Rivero, quien pensaban que iba a perder ante Germán Sierra y principalmente contra Manuel Bartlett entonces gobernador, quien hasta ese entonces cogobernado de la mano de los santones de la derecha poblana enquistada en los organismos empresariales de la ciudad.
Los santones mandaron a Hinojosa a perder, por eso decidieron que Francisco Fraile tampoco se inscribiera y mejor lo postularon en el segundo lugar de la lista de regidores, conscientes de que se perdería, pero Fraile entraría como líder de la fracción panista, la cual supuestamente iba a ser la minoritaria.
Para sorpresa del Yunque y de la derecha poblana, Hinojosa se alzó con el triunfo, lo mismo que los seis candidatos a diputados locales por la capital, pero Gabriel no resultó ser tan dócil como pensaban los santos barones.
Hinojosa no solo se confrontó con Manuel Bartlett Díaz, sino también resultó ser un personaje difícil de manipular de subordinarse a las decisiones de la derecha poblana, quien comenzó a golpear a Hinojosa a través de las páginas de su periódico, El Universal de Puebla.
Y es que el plan de la ultraderecha nunca fue ganar en esa elección, las cosas se les salieron de las manos, debido a varios factores, entre ellos el más importante, el económico que golpeo muy fuerte a los ciudadanos, el error de diciembre, el Fobaproa, las devaluaciones y los gasolinazos que pusieron contra la pared a la administración bartlista, pese a la impresionante obra pública realizada por esa gestión.
Por esa razón, Ana Teresa boicoteó la postulación de Eduardo García Suárez, quien en los hechos hubiera resultado un candidato mucho más competitivo que el entonces prácticamente desconocido, Gabriel Hinojosa Rivero y es que la derecha poblana, fiel a su estilo se preparaba para perder, porque perdiendo siempre ganaba.
Aranda, la “demócrata”, por órdenes del Yunque impidió el registro del entonces aspirante a la presidencia municipal de Puebla, Eduardo García Suárez, porque se trataba de perder y no de ganar.
De hecho el Yunque solo ha ganado en el 2010, cuando negoció con Rafael Moreno Valle la candidatura a la presidencia municipal para uno de sus “príncipes” el actual líder local de la ultraderecha en la entidad, Eduardo Rivera Pérez.
De ahí en fuera las dos veces anteriores que ganó el PAN ellos perdieron y es que tanto Gabriel Hinojosa como Luis Paredes Moctezuma se negaron a doblegarse ante la organización. Paredes incluso se rebeló y pagó el precio. El Yunque se alió con Mario Marín, para dejar fuera de la contienda por la gubernatura al excéntrico presidente municipal de Puebla, cuyo sobre nombre hacía honor a su fama pública el “loquito”.
Esta es la historia real de la ultraderecha desplazada hoy del poder local, pero hambrienta por regresar a poseer lo que antes fue suyo para seguir negociando, porque cuando ganaban perdían y cuando perdían ganaban.
Esta es también la historia de la “luchadora social” doña Ana Teresa Aranda, la “Adelita electoral”, la “demócrata”, misma que ahora aspira a ser candidata independiente para saciar sus deseos de venganza en contra del morenovallismo.
