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Elección de alta competencia

Elección de alta competencia

Serpientes y Escaleras

Por Ricardo Morales

Las elecciones en casi todos los estados del país se han transformado en procesos de alta competencia; lejos, muy lejos parecen haber quedado los días en que un partido político arrasaba al otro y se llevaba el “carro completo”.

La transición llegó a México en el año 2000 cuando de manera insólita el panista Vicente Fox sacó al PRI de Los Pinos, con lo cual terminaron 70 años de gobierno emanados de un solo partido político, lo cual el escritor peruano Mario Vargas Llosa llamó “la dictadura perfecta”.

Casi una década antes de este acontecimiento, el panista Ernesto Ruffo Appel se convirtió en el primer gobernador de oposición en el estado de Baja California, con lo cual se inaugura también a nivel de las entidades federativas la alternancia.

Puebla hasta el año 2010 se mantuvo gobernada por el PRI, partido político que perdió su hegemonía en la entidad el 4 de julio de ese año, cuando Rafael Moreno Valle se convirtió en el primer mandatario de oposición al tricolor, arropado por una colación de partidos político de las más diferentes ideologías.

15 años antes de acontecimiento, el panista Gabriel Hinojosa Rivero, en 1995, se convirtió en el primer alcalde de oposición y gobernó la ciudad más importante en el estado, la capital y la cuarta más importante en el país.

La alternancia es algo a lo que los poblanos poco a poco y de manera paulatina nos hemos ido acostumbrando y esto sin duda es un ingrediente más que adereza a la elección del próximo domingo 5 de julio.

A nivel de lo que es Puebla capital, los poblanos ya demostraron que les gusta la alternancia en los gobierno y que esta figura llegó para quedarse. A Gabriel Hinojosa que ganó en 1995, lo sucedió el priista Mario Marín Torres, quien gobernó de 1999 a 2002, Marín tuvo que entregar la estafeta a otro gobierno de Acción Nacional, el del exyunquista, Luis Eduardo del Sagrado Corazón de JesúsParedes Moctezuma, quien a su vez lo hizo tan mal que tuvo que regresarle al PRI la capital a mano s del Enrique Doger Guerrero, el único personaje en los últimos 20 años en Puebla capital que le entregó el poder a otra priista, Blanca Alcalá, quien a su vez le devolvió la comuna al PAN con Eduardo Rivera Pérez, quien logró entregarle la estafeta a otro panista, Antonio Gali.

El factor alternancia es lo que hace a la elección del próximo domingo 5 de julio de este año muy atractiva y difícil de descifrar en cuanto a un pronóstico. ¿Qué decidirá la gente? ¿Continuidad o cambio?

Por si fuera poco, aderezare a este ingrediente de incertidumbre, el cual tanto le gusta al maestro y destacado politólogo de la Upaep, Alejandro Guillén, que ambos partidos mandaron a su mejor cuadro a la lucha.

Blanca Alcalá era la priista mejor posicionada para la elección y cuenta con el apoyo del gobierno federal, en manos del PRI, luego de la restauración en el 2012 con Peña Nieto.

El PAN, controlado en Puebla por la corriente morenovallista, va de la mano de Antonio Gali Fayad, hombre de perfil ciudadano, muy querido en Puebla y la carta más fuerte de la actual administración para buscar repetir en el poder.

Hasta los últimos acontecimientos ocurridos en el ámbito político hacen que la carrera sea parejera.

Gali aventajó durante el periodo de precampaña y realizó el “fichaje” de la temporada con la suma de los partidos Nueva Alianza y del Trabajo hacia su proyecto político cobijado bajo la alianza “Sigamos adelante”.

Pero don Beltrone y Emilio Gamboa, para dejar en claro que no está negociada la elección, movieron sus hilos para reventar la coalición con el PRD y para que Ana Teresa Aranda pudiera romper los candados impuestos por la ley electoral local a las candidaturas independientes. Lo cual emparejó el piso con Gali.

Roxana Luna es un hecho que estará en las urnas, pese a la impugnación realizada por la corriente Nueva Izquierda a su candidatura y aunque no representa un riesgo en las urnas, en el aspecto mediático será algo más que “una piedra en el zapato” para Gali.

Ana Teresa aún tiene que superar el tamiz de que le sean validadas las firmas que recabo para obtener su registro, lo cual se ve complicado, pero la “doña” que es experta en el arte de tirarse al piso, ya desde ahorita se hace la víctima para restarle credibilidad, al ya de por si desprestigiado órgano electoral de Puebla.

Todo este coctel de variables sumado a que el 2018 está a la vuelta de la esquina, hace que la elección del 5 de junio sea de alta competencia, es mucho lo que está en juego, por lo que no será un día de campo para ninguno de los que se verán las caras en la arena política.

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