Romance bajo las Sábanas de una Nómina Federal
La Quinta Columna
Mario Alberto Mejía
Quien suponía que los dramas shakesperianos se limitaban, a la excepcional y perversa imaginación del poeta, dramaturgo y actor nacido en el siglo XVI, se equivocan rotundamente.
En pleno siglo XXI, las pasiones se desbordan día con día, momento a momento, no sólo en la intimidad de las alcobas, sino en los pasillos del poder, donde funcionarios de primer, segundo y hasta tercer nivel se distraen constantemente en asuntos amorosos, dejando de lado su principal obligación: la de ofrecer resultados en las funciones para las cuales fueron contratados.
Para no generar un conflicto mayor, me limitaré, por lo pronto, a recurrir a las iniciales de los protagonistas de esta historia.
El ingeniero JJMG -quien se embolsa alrededor de 50 mil pesos mensuales, provenientes de los bolsillos de los contribuyentes, y está dado de alta como sub director técnico en una dependencia del gobierno federal asentada en Puebla- tiene como única tarea desde su llegada a las oficinas la seducción y el galanteo de tiempo completo.
Esto no tendría importancia alguna si el otoñal funcionario se hubiera abocado a desahogar los impulsos del corazón fuera de sus horarios de labores.
Desde su llegada a las oficinas se convirtió en toda una molestia para sus compañeras funcionarias y empleadas.
Entre invitaciones, insinuaciones, galanteos y supuestas promesas de ayuda para gestionar basificaciones o ascensos, logró obtener los favores de una que otra fémina que resultaron embaucadas por este galán tardío.
Pero todo cambió cuando JJMG se enamoró.
A mediados del año pasado arribó a esa misma oficina para ocupar una plaza eventual una veinteañera con la cual inició un tórrido romance a todo lo que da, pasando por todas las etapas habidas y por haber.
(A ella la llamaremos simplemente L).
Todo esto, por supuesto, en horas y días hábiles, faltaba más, lo que originó molestia y reproches de muchos empleados por los actos de favoritismo hacia la nueva conquista del funcionario federal.
El caso es que después de la luna de miel, las discusiones y las escenas de celos, los desasosiegos se convirtieron en el pan de todos los días.
La inseguridad del galán otoñal-fundada en la diferencia de edades- hizo crisis en la pareja y la pasión se transformó en un infierno.
Hace unos días, bajo el frío de la madrugada y estando ambos en un discreto hotel y bajo los influjos del alcohol, L tomó la decisión de acabar con la pesadilla y dio por terminado el romance.
El poderoso funcionario no resistió la noticia, desenfundó un revólver y trató de acabar con su vida.
Ahora JJMG yace en una cama del Hospital Ángeles.
Y aunque su estado de salud es muy delicado, todo parece indicar, según los partes médicos, que sobrevivirá.
Y lo hará, tal vez, para seguir luchando, recuperar el amor que amenaza con dejarlo y tratar de reescribir un final feliz para esta historia, que en cualquier momento se hará pública y podría tomar el matiz de un auténtico escándalo en la Puebla levítica.
