Aportaciones femeninas crecen en la política
Por: Claudia Aguilar
En México, las mujeres representan el 51.5% del padrón electoral mexicano y los hombres el 48.5%. Si bien hay más mujeres que hombres en el país, en el terreno político la situación no es muy diferente a la del resto del mundo. Hasta las elecciones de 2012, de los 500 escaños que integran la Cámara de Diputados, 187 mujeres fueron electas (37.4%), y de los 128 lugares de la Cámara de Senadores, 44 fueron ganados por mujeres (34.4%), lo que coloca a México, no obstante, como uno de los 20 países del mundo con mejor proporción entre hombres y mujeres en el Congreso de la Unión.
Sin embargo, esta situación no es distinta a otros cargos públicos en el país. Por ejemplo, México nunca ha tenido una mujer como presidenta; tan sólo cinco mujeres han sido candidatas a la presidencia, cuatro de ellas por partidos pequeños de izquierda: Rosario Ibarra en 1982, Marcela Lombardo en 1994, Cecilia Soto, en el mismo año, y Patricia Mercado en 2006. La quinta candidata y más reciente, Josefina Vázquez Mota fue postulada por el Partido Acción Nacional en las elecciones de 2012 y consiguió el mejor resultado que una mujer haya obtenido al concursar por el cargo, pues alcanzó más del 25 por ciento de los votos, lo que no evitó que quedará en tercer lugar de la contienda.
En los últimos 32 años
Por otra parte, en los últimos 32 años, sólo 23 mujeres han ocupado alguna de las secretarías de Estado y sólo seis han formado parte del gabinete ampliado. En la administración de Peña Nieto, de las 17 secretarías únicamente tres (17.6%) son encabezadas por mujeres: Rosario Robles en la Secretaría de Desarrollo Social y hoy en la de Desarrollo Agrario, Mercedes Juan López en la Secretaría de Salud y Claudia Ruiz Massieu en la Secretaría de Turismo.
En otros órganos de gobierno, de los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia, sólo dos son mujeres (18.2%): Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna Ramos; y de los 11 consejeros electorales del Instituto Nacional de Electoral, tres son del género femenino (27.3%): Adriana Margarita Favela, Alejandra San Martín y Beatriz Galindo.
A pesar de dichas cifras, se observa un ligero avance en los últimos años a nivel federal; sin embargo, en la política de los estados, la situación es aún peor, así en la historia de México, sólo seis mujeres han ganado una gubernatura: en 1979, Griselda Álvarez (PRI) ganó el gobierno de Colima, convirtiéndose en la primera mujer gobernadora; en 1987, Beatriz Paredes (PRI) obtuvo el gobierno de Tlaxcala; en 1991, Dulce María Sauri (PRI) resultó vencedora en las elecciones para la gubernatura de Yucatán; en 1999, Rosario Robles (PRD) ocupó la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en sustitución de Cuauhtémoc Cárdenas; en 2004, Amalia García (PRD) se convirtió en gobernadora de Zacatecas y finalmente, en 2007, Ivonne Ortega (PRI) ganó el gobierno de Yucatán. En la actualidad, ninguna mujer está al frente de alguna de las 32 entidades federativas que integran el país.
Y en los municipios la situación no es distinta. Para 2012, de 2 mil 451 municipios 2 mil 290 (93.4%) eran gobernados por un hombre y tan sólo 161 (6.6%) por una mujer. En cuanto a los congresos locales, el número de mujeres aumentó de 9.6% en 1991 a 23.6% en 2011, pero sólo ocho entidades superaba el 30% de las mujeres en sus órganos legislativos estatales para ese año (Oaxaca, 35.7%; Chiapas, 35%; Campeche, 34.3%; Baja California Sur, 33%; Tamaulipas, Morelos, Zacateca y Veracruz, 30%).
A 60 años del voto femenino
Si bien el voto a la mujer acaba de cumplir 60 años en México, la igualdad de derechos no ha repercutido automáticamente en igualdad de condiciones. De forma que el papel de la mujer en la política nacional ha sido marginado durante muchos años. Para solucionar esa situación, en 1993 se modificó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) con la finalidad de señalar que los partidos políticos debían promover una mayor participación de la mujer en la vida política; sin embargo, la acción se quedó en una simple recomendación. No fue sino hasta 1996 cuando se estableció que los partidos no deberían tener más del 70% de los candidatos del mismo sexo, aunque nuevamente, el hecho se quedó en un buen gesto, pues no se proponían castigos para quienes no cumplieran con él.
La cuota de género
En 2002, por primera vez, se estipuló que debería observarse el principio de 70%-30%, y que el partido o coalición que no lo siguiera estaría sujeto a diversas sanciones. Para 2007 se avanza en la proporción y se establece una cuota de 60%-40%. No obstante, las elecciones intermedias de 2009 estuvieron acompañadas del escándalo, cuando 8 diputadas electas para la LXI Legislatura, pidieron licencia tras su elección para dejar el cargo a sus suplentes hombres, lo que reveló que las «juanitas» habían estado en las listas electorales sólo para cumplir con la cuota fijada por las autoridades. Debido a ello, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, emitió sentencia en noviembre de 2011 y estipuló que todas las candidaturas del 40% minoritario deberán tener como suplente a alguien del mismo género.
Con estos hechos, México ha logrado avances en los últimos años, pero pigmeos para el tamaño del reto. En las elecciones de 2012, el IFE tuvo que regresar todas las listas de candidatos a los partidos, pues salvo Nueva Alianza, el resto no había cumplido con la cuota de género.[xxvi] En 2013, la administración de Peña Nieto como parte de la reforma política, envío una iniciativa al Congreso para que la proporción de candidaturas para las elecciones legislativas subiera a la proporción de 50%-50%, lo que finalmente fue aprobado y promulgado en enero de 2014.
