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¿Y los Cojones de Don Beltrone, qué se Fizieron?

¿Y los Cojones de Don Beltrone, qué se Fizieron?

La Quinta Columna

Mario Alberto Mejía

Duro, muy duro el discurso de este domingo de Manlio Fabio Beltrones, pero omitió algo esencial en la política: Decir el nombre de su destinatario.

Es como si Pedro Sánchez o Mariano Rajoy o Pablo Iglesias se hubieran quedado mudos a la hora de señalar a los contendientes.

En esa omisión cayó Blanca Alcalá el domingo pasado.

Esta vez hizo lo mismo.

Es como si Rafael Moreno Valle no hubiera mencionado en 2010 a Mario Marín.

Llamar a enfrentar a la autoridad o a los funcionarios o a los señores del gobierno no tiene el mismo impacto -ese impacto que estaban esperando los priistas- que decir el nombre del gran enemigo.

Cosa curiosa: mientras la candidata del PRI a la gubernatura aludía al Innombrable, un grupo de priistas empezó a corear "¡fuera Rafael!", pero nadie los siguió.

Los dejaron solos, en el vacío.

Y lo peor es que desde el presídium alguien les hizo señas de que se callaran.

¿Por qué sí hubo respuesta al tradicional, pero inofensivo "¡vamos a ganar!" y no hubo los coros necesarios para el urgente "¡fuera Rafael!"? Después de la semana negra de Blanca Alcalá, que culminó con las señales ominosas de un supuesto arreglo en las alturas -difundido por el columnista Ricardo Alemán-, los priistas esperaban un mensaje rotundo de Don Beltrone.

Lo que oyeron -hay que decirlo- no fue lo que esperaban.

Y es que ante la incertidumbre buscaban certidumbre: Ésa que va de la mano con un discurso duro y a la cabeza en contra de quien será en su narrativa el enemigo a vencer.

Moreno Valle hizo la misma lectura en 2010 y contra Marín lanzó sus baterías.

Pero no se fue sobre él con alusiones tímidas y timoratas como el "gobernador" o los "funcionarios del gobierno" o la "autoridad".

Al contrario.

Y cada vez que mencionaba el nombre completo de Marín los públicos aullaban.

Este domingo, pues, al dirigente nacional del PRI se le olvidó traer los cojones que sus adictos suelen reconocerle.

¿Dónde los habrá dejado? Sus arengas parecían pactadas: fuertes, pero no lo suficiente.

Ácidas, pero sin mencionar el nombre.

Ese nombre que algunos querían escuchar ayer.

Ted Cruz, en Estados Unidos, nunca ha dudado en mencionar a Obama ni a Hillary Clinton cuando los descalifica.

Pedro Sánchez le dijo en su cara a Mariano Rajoy que era un indecente.

Un desplante similar esperaban los priistas poblanos, pero no llegaron las "pinches señales".

Ya será pa' lotra.

Por cierto: no llegó Mario Marín luego de que Blanca Alcalá lo expulsó del PRI y de la campaña.

Vaya: ni siquiera lo invitaron.

Es, ahora sí, la persona non grata que muchos priistas querían que fuera.

Eso sí: sigue enviando a su gente a la campaña.

La adquisición más reciente es Jaime Alcántara, el nuevo Señor de las Derrotas.

La duda mata: ¿Cómo le hará Marín ahora para hacer campaña a la senaduría de 2018?