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¿Qué gana Blanca?

¿Qué gana Blanca?

Columna Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales 

Muchos se preguntan ¿qué gana Blanca Alcalá en ir por la postulación? Quienes piensan así alegan que la exalcaldesa y senadora de la República era la mejor carta del PRI, pero para el 2018.

Los tiempos al parecer se le acomodaban a la legisladora para poder esperar y de esa forma en vez de ir como candidata a una gubernatura de un año y 10 meses, podría haberse quedado con una de seis años y gozar a plenitud el poder.

El problema estriba en que para el priismo local, sin 2016 difícilmente habría 2018 y Puebla es una plaza electoralmente hablando, vital para que el tricolor mantenga en sus manos la presidencia de la República.

Eso se entiende para su partido, pero ¿qué inspiró a Blanca? Una muy buena negociación de la que ya hablé hace unos meses, futuro para su hija y para su yerno, pero para ella cosas aún más interesantes, las cuales a simple vista no se pueden ver.

Si Blanca llega a ganar el próximo 5 de junio, se convertirá en la jefa política de la entidad y por ende del priismo, el cual se deberá de preparar para el 2018, año en que estará en juego la presidencia de la República, las dos senadurías, las 217 presidencias municipales, las 16 diputaciones federales y las 26 diputaciones locales y todo eso, lo tendrá en su manos para repartirlo, lo cual no es asunto menor.

Con Peña Nieto el restaurador ya de salida, Blanca en caso de ganar, tendrá en su manos el elegir a todos estos candidatos, nadie, absolutamente nadie, solo ella tendrá en sus manos esta responsabilidad, la cual solo si quiere compartirá con el futuro candidato del PRI a la presidencia de la República.

Será su facultad, el designar a sus sucesor y nadie le podrá objetar su decisión, sea cual sea.

En caso de convertirse en la próxima gobernadora Alcalá podrá negociar con el futuro candidato a la presidencia y quedarse con la facultad de impulsar a su sucesor, por la simple y llana razón de que Peña Nieto ya de salida, no tendrá fuerzas para imponerle sucesor, en tanto que el personaje que sea elegido por el PRI tendrá la necesidad de pactar con Blanca para que esta le opere la entidad, pero con el candidato de la exalcaldesa a la gubernatura.

Además de esto, Blanca tendría manga ancha para designar a los 217 candidatos a presidentes municipales, las dos senadurías, las diputaciones locales y las federales, nada más.

Eso es poder, mucho poder y Alcalá lo sabe por eso aceptó el echarse encima la responsabilidad de abanderar al PRI de una vez por todas, en vez de esperar al 2018.

Con un morenovallismo, luego de la hipotética derrota, Blanca tendría prácticamente "manga ancha" para poder despacharse con la "cuchara grande". Su última aduana sería precisamente la elección a gobernador de este año, si avanza, prácticamente ya no tendría un enemigo fuerte por delante.

Los "Dogers", los "Zavalas", los "Marín", los "Jiménez Merino" podrían estar firmando su sentencia de jubilación para dar paso a los "Urzúa", los "Estefan", los "Giorgana", los "Chedraui", los "Lastiri", los "Armenta", los "López Malo", los "Chumacero" y las "Karina Romero", entre otros, es decir una nueva clase política dentro del PRI.

Blanca tiene todo un amplio panorama por delante, pero lo más importante es que no haga las cuentas de la lechera, lo primero para ella deberá ser, ganar la elección el próximo 5 de junio, para de ahí dar un paso adelante en toda esta serie de proyectos.

Este es el mayor aliciente que puede tener la exalcaldesa de Puebla y aun senadora de la República, esto fue lo que la empujo a aceptar la postulación del PRI para enfrentar al morenovallismo, el reto más importante en su siempre ascendente carrera.

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