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Peña Nieto, el restaurador

Peña Nieto, el restaurador

Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales

Nadie puede dudar que el antiguo régimen está de regreso y revitalizado; el mérito sin duda es uno de sus hijos consentidos, el presidente Enrique Peña Nieto.

Peña, tal vez no sea el más popular de los últimos presidentes de México, de hecho, desde Carlos Salinas de Gortari no hay ningún mandatario que haya tenido niveles de popularidad aceptables.

Ni Ernesto Zedillo Ponce de León, ni Vicente Fox Quesada, ni mucho menos Felipe Calderón Hinojosa y ahora Enrique Peña Nieto, son populares, pero ninguno de sus antecesores se compara con la habilidad política del mexiquense, quien está invicto en materia electoral y es el artífice de que el viejo PRI y en general el antiguo régimen estén de vuelta.

Mucho se le crítica al presidente Peña del manejo del país en materia económica, de la inseguridad, de que no ha podido pacificar a México, de que continuo con la misma política de su antecesor, Felipe Calderón, pero por lo que pasará a la historia es por su habilidad política, para restaurar el antiguo régimen y revitalizar a su partido, el PRI.

Siendo tan solo un joven diputado local en el Estado de México, Peña escaló los más altos niveles de la política, se convirtió en gobernador de su estado natal, más tarde durante su sucesión dio catedra de su talento como operador, al ponerse una bolsa de hielo en la cabeza y decidirse por un candidato de su grupo político.

Peña se decantó por Eruviel Ávila, quien por tercera vez había sido electo presidente municipal de Ecatepec, Peña tenía en su primera línea sucesoria a su primo, Alfredo del Mazo Maza, presidente municipal de Huixquilucan, el lugar de donde es originario el poderoso grupo Atlacomulco, fundado por el profesor Carlos Hank González.

Si Peña se hubiera pronunciado a favor de su primo para sucederlo, Eruviel Ávila ya tenía todo listo para ser el candidato de una alianza PAN-PRD en el estado de México.

Las alianzas entre el albiazul y el partido del sol azteca, ya habían demostrado su efectividad un año antes (2010), cuando habían obtenido sonoros triunfos en Sinaloa, Puebla y Oaxaca, tres entidades con amplia mayoría priista.

Peña se inclina por Eruviel Ávila y lo ungen como candidato del PRI a la gubernatura, pero además con la complicidad de Andrés Manuel López Obrador, dinamita la alianza PAN-PRD en el estado de México, para evitar que se unan, cada partido designa candidato el PAN con Luis Felipe Bravo Mena, quien se va hasta el tercer lugar de las preferencias y Alejandro Encinas ex jefe de gobierno del Distrito Federal, quien se hizo del segundo lugar.

Ávila se convirtió en gobernador y Peña con todo a su favor se fue a la campaña para ganar la presidencia de la República, derrotando a Andrés Manuel López Obrador y a Josefina Vázquez Mota, cómodamente.

Mediante el pacto por México, desarticuló a las dos principales fuerzas política de oposición, el PAN y el PRD, institutos políticos a los cuales mantiene maniatados y lo peor, con su identidad perdida.

Se dio el lujo de otorgarle el registro al partido político de su principal antagonista, Andrés Manuel López Obrador (Morena) con quien yo afirmó que mantiene una alianza la cual obedece a las diferentes circunstancias del país.

Peña dio una vez más muestras de su genialidad, cuando en el 2015 con el problema de los desaparecidos de Ayotzinapa y con los graves problemas de inseguridad, logró salir adelante contando con la complicidad del Partido Verde.

Una y otra vez el presidente ha dado muestras de sus habilidades como operador, pues a pesar de todo, salió avante y logró mantener la mayoría en la cámara de diputados vía, sus satélites del Verde y Nueva Alianza con los cuales fue de la mano en algunas entidades.

Ahora que se acercan las elecciones en 12 entidades, el PRI de Peña va de nueva cuenta por todas las canicas.

Tiene amplias posibilidades de quedarse con 9 entidades y solo en 3 enfrenta algunos problemas, pero aun en estos lugares el tricolor puede obtener el triunfo si se dan las circunstancias.

Los tiempos del carro completo al parecer están de vuelta en el tricolor. El presidente Peña es un hábil operador político, quizá de los mejores que se han visto en los últimos años, letal y efectivo, ya que no pierde una, absolutamente una. El antiguo régimen está de vuelta e insisto, revitalizado.