A cerrar filas
La Entrega
Marco Aurelio Mirón
Mientras el grupo del -todavía- alcalde Antonio Gali Fayad empezó hace tiempo la operación cicatriz para cerrar filas en torno a su próxima candidatura a la mini gubernatura, en el PRI necesitan pisar el acelerador para corregir errores del pasado y llegar fortalecidos al arranque de las campañas electorales en abril.
Del lado del morenovallismo el trabajo se ha enfocado no solamente en ofrecer apoyos a la ciudadanía, como no aumentar los impuestos en 2016, sino acercarse a los panistas ligados al Yunque a efecto de curar heridas sin cicatrizar en los últimos cinco años así como terminar con las envidias generadas en el "circulo de poder" sobre la nominación de Gali Fayad.
No quiere decir que esos y otros problemas hayan sido resueltos, pero empiezan a tener avances.
Por parte del Revolucionario Institucional, la situación es poco clara y se puede volver complicada en caso que la dirigencia nacional encabezada por Manlio Fabio Beltrones y el gobierno federal, no intervengan de inmediato para aplacar cualquier acto de rebeldía o inconformidad por la nominación de Blanca Alcalá Ruiz como su abanderada a la llamada mini gubernatura.
La Senadora de la República no tiene previsto, por el momento, hablar con sus competidores de partido de la posición que asumirá oficialmente a partir de enero.
Manlio Fabio Beltrones tendrá la misión que todo el priismo poblano marche en línea a favor del proyecto blanquista, empezando por personajes como Juan Carlos Lastiri, Juan Manuel Vega Rayet, Javier López Zavala, Alberto Jiménez Merino y PRINCIPALMENTE Enrique Doger Guerrero.
La mira está puesta esencialmente en el ex diputado, al que más de un priista no confía en su palabra de trabajar a favor de quien resulte candidato a gobernador en 2106.
Existe la duda que asuma su posición estéril como sucedió en 2010 cuando simuló estar al 100 por ciento en la campaña del entonces abanderado Javier López Zavala.
Para apaciguar un poco su furia por no ser el elegido y encarrilarlo a la dinámica electoral, le ofrecerían la dirigencia estatal en lugar de Ana Isabel Allende.
Si bien le permitiría trabajar en montar su estructura en los 217 municipios del estado con dirección hacia el 2018, -lo di a conocer en este mismo espacio- otras voces consideran que sería un error.
Error porque generaría más divisiones al interior del priismo. Para nadie es un secreto que no tiene buena relación con el grupo Sedesol ahora llamado Sedatu encabezado por Juan Carlos Lastiri, ni tampoco con Javier López Zavala, entre otros.
Ante la falta de opciones inmediatas como ofrecerle un puesto de primer nivel, la opción para "calar" su priismo sería nombrarlo uno de los tantos coordinadores que tendrá Blanca Alcalá para dar la cara y criticar al adversario de enfrente.
Blanca Alcalá no caerá en desgastes ni con Doger ni con el resto de los ex contendientes.
Fiel a su estilo concentrará sus esfuerzos en realizar una campaña de "tierra" sin meterse en la grilla interna que espera solucionada por la dirigencia nacional.
Sigue con su proyecto de ganar adeptos en la mayor parte de frentes, como el caso del PVEM.
El pasado sábado durante la comida de fin de año organizada por la dirigencia estatal del PVEM encabezada por Juan Pablo Kuri Carballo, asumió su papel como candidata al dejarse apapachar por la militancia verde aunque el más aplaudido haya sido Alberto Jiménez Merino.
Aprovecha, ahora sí, cualquier circunstancia para ganar adeptos, estrategia que sigue Enrique Doger y Jiménez Merino. El resto de los que integran la lista parece que han preferido ya no gastar energías.
Según sus allegados, si cada quien hace su parte y no existen golpes bajos como en 2010, las posibilidades de recuperar Casa Puebla serán amplias.
La tarea no es simple sobre todo porque del lado del morenovallismo tiene ventaja empezando por terminar con las especulaciones sobre la definición de su candidato en 2016.
El factor tiempo puede jugar un papel en contra pues la dichosa unidad interna en el tricolor no es tan fortalecida como parece.
El camino aún es largo y cada quien mueve sus fichas para ganar adeptos.
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A manera de manera de broma o un poco en serio, voces al interior del Ayuntamiento de Puebla preguntan si en algunos funcionarios todavía late su "corazón blanquista".
Y es que grupo de primer nivel estuvo en la gestión municipal de Blanca Alcalá Ruiz.
Aquí algunos ejemplos:
Luz María Aguirre Barbosa, secretaria particular de Presidencia. Formó parte del área de transparencia en el trienio de Alcalá Ruiz.
Sergio Vergara Bedejo, director de la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio Cultural. Fue al inicio de la administración secretario de Obra Pública.
Socorro Figueroa, Socorro Figueroa Andrade, directora municipal de Abasto y Comercio Interior. La impulsó Alcalá Ruiz como secretaria General del PRI municipal.
Rodolfo Sánchez Corro, responsable de la Contraloría Municipal. Estuvo en ese trienio priista como secretario particular de Javier Ramírez, entonces titular de la Tesorería.
Héctor Hernández y Alberto Vivas Arroyo, responsable de la Oficina de la Presidencia y director de Servicios Públicos, respectivamente. Ambos igualmente formaron parte del gabinete blanquista.
Cada uno de ellos está sumado al proyecto galista.
Tienen la camisa puesta.
Pero las bromas de su pasado blanquista han empezado a surgir.
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Cuentan que Fernando Graham Velver ya se despidió de su función como titular del Instituto Municipal de Planeación (Implan).
Al menos es la percepción que dejó ayer tras salir de Palacio Municipal.
A la pregunta de los reporteros si había dejado el cargo -como lo adelantó la semana anterior el periodista Carlos Gómez-, respondió que "en su momento se hará oficial".
Efectivamente falta nada más que se haga oficial.
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@Marcomironc
