Los Traidores en el PRI Tienen Nombre y Apellidos
La Quinta Columna por Mario Alberto Mejía
El serial de 24 Hora s Puebla (www.24horaspuebla.com) sobre los precandidatos del PRI que aspiran a la minigubernatura de Puebla ha generado dos cosas: una reflexión inteligente y un ruido desarticulado.
(Me temo que estoy siendo reiterativo, pues todos los ruidos son desarticulados).
Las más recientes entrevistas -una con Blanca Alcalá y la otra con Alejandro Armenta- dan luz sobre lo que está ocurriendo al interior del partidazo.
Vea el hipócrita lector: El diputado Armenta tomó la autopista de la crítica.
O mejor dicho: de la autocrítica.
Son suyas estas palabras que declaró en los micrófonos de Efekto 10 al periodista Ricardo Morales -quien amablemente nos las proporcionó-: "En el PRI nos falta mucha generosidad, nos falta realmente ser autocríticos y entender que sólo unidos ganamos. Mira el fondo: hay quienes ganan cuando el PRI pierde.
"A veces llegan los delegados y dicen: 'Yo te voy a ayudar' y a la mera hora no lo hacen. Hay una falsedad e hipocresía reales. Esa crítica le molesta a mis compañeros, por eso soy incómodo; soy incómodo para los priistas porque normalmente sigo pensando -como decía Colosio- que el PRI debe ser fuente de exigencia y no de complacencia.
"(...) Pero tienes que sustentar lo que dices, porque si tú una cosa la dices acá y cuando estás en un cargo eres gandalla, pues no sirve de nada".
Más adelante, reveló algo que sospechábamos: "En el PRI premian la ineptitud, yo te lo estoy diciendo; premian la ineptitud y premian a los traidores y a quienes se mantienen con disciplina hay que mantenerlos quietecitos, callados.
"Voy a seguir hablando, voy a seguir poniendo el dedo en la llaga, y no voy a chantajear.
"-Traiciónalos, yo te voy a decir cómo los vas a chantajear y vas a ser senador de la República- le sugirió en broma Ricardo Morales.
"-No voy a chantajear, no caigo en esa tentación (risas). No voy a chantajear ni voy a actuar con mezquindad. Pero sí voy a señalar porque quienes hemos participado en el partido con esa lógica vemos cómo otros avanzan en las autopistas de la traición y la deslealtad.
"Y quienes van caminando paso a paso, pues se van quedando".
Durísimas palabras de un hombre que conoce perfectamente a sus compañeros, una vez que fue presidente del CDE del PRI en la elección en la que se dio la feria mayor de las traiciones: la de Javier López Zavala.
Desde esa posición, Armenta detectó seguramente a quienes bajaron las manos o a los que se sumaron veladamente a Rafael Moreno Valle en la campaña o a quienes filtraron información al equipo panista en aras de denostar al candidato del PRI o a aquéllos que se vendieron por muchos tlacos a un caimán.
Sabe sus nombres.
Tiene sus apellidos.
Los ubica a tal grado que fue de los que pidió que los expulsaran luego del trauma de la elección de 2010.
