El Poder Judicial es el verdadero culpable
Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales Sánchez
¿Cuántas veces hemos escuchado que en México hay sed de justicia? Infinidad de veces.
Si la columna vertebral de los problemas de nuestro país es la educación, el sistema de impartición de justicia lleno de corrupción es uno de los mayores lastres.
Vimos en la película Presunto Culpable lo largo y tortuoso que es el sistema judicial de nuestro país, en donde en procesado puede pasar más de tres años en prisión sin haber recibido una sentencia.
Infinidad de tinta se ha gastado al señalar lo inequitativo y perverso que es el Poder Judicial en México, intocable y con altísimos sueldos que pagamos todos los mexicanos.
Lo anterior viene a colación como preámbulo de lo que le voy a presentar el próximo lunes, lo cual indignará y preocupara a mucha gente y que tiene precisamente que ver con la enorme corrupción que prevalece en el sistema de justicia de México.
Pero también me sirve, no para pretender justificar lo que ocurrió a inicio de esta semana en Ajalpan sino para demandar un mejor sistema de justicia penal para nuestro país, lo cual es un clamor popular.
Nos estremecemos con las escenas de los linchamientos realizados en Tláhuac ytambién ahora en Ajalpan, pero nadie se preocupa por remediar los graves problemas de impartición de justicia en México.
No es de extrañar la proliferación de los llamados grupos paramilitares o autodefensas, como una medida desesperada de los pueblos, para tratar de defenderse de la delincuencia organizad, en lugares en donde ni el ejército se atreve a entrar.
Los pueblos están cansados de tanta injusticia, de que los criminales son detenidos y puestos de inmediato en libertad, debido a la corrupción que impera en el poder judicial de nuestro país.
El sistema de justicia de nuestro país está podrido y urge un cambio, el cual, por supuesto, no es la tan cacareada reforma al Poder Judicial, la cual camina a gatas y se encuentra en pañales.
Nada justifica lo que ocurrió en Ajalpan, aquel municipio enclavado a la entrada de la sierra Negra de Puebla, pero que quede claro que en México, como lo decía Colosio, hay sed de justicia y los pueblos agitados son capaces de todo y ahí está la muestra. Manuel Trillo, operador del Chapo Otra vez Puebla se encuentra en el ojo del huracán en materia de narcotráfico y lavado de dinero.
Ayer el periodista Carlos Loret de Mola, en su tercera entrega sobre la fuga del Chapo, reveló que el empresario poblano Manuel Trillo Hernández (alias La Trilladora), fue quien financió la fuga de Joaquín Guzmán Loera del penal de El Altiplano.
De acuerdo con la PGR, el empresario es propietario de restaurantes, casas de cambio y vinculado con la afamada cadena de cafeterías The Italian Coffee, ahora se sabe, según las indagatorias de la Procuraduría General de la República, es viejo amigo del narco.
No es la primera vez que Puebla se ve embarrada en estos penosos temas.
En la administración de Melquiades Morales Flores en el 2002 fue detenido Benjamín Arellano Félix, jefe del Cártel de Tijuana en San Andrés Cholula, en un fraccionamiento en donde se hacía pasar por un vecino más.
En el sexenio de Marín, estuvo a punto de hacer el propio Chapo, quien se sabe habitó en una casa de Las Animas.
Más tarde el 12 de septiembre del 2010 fue detenido en el exclusivo fraccionamiento Puerta de Hierro, Sergio Villarreal, mejor conocido como El Grande, líder del Cártel de los Beltrán Leyva, mismos que estuvieron a punto de ser detenidos en Puebla, semanas antes de ser abatido (Arturo) en Cuernavaca.
