El saldo azul
Efekto 10
Ricardo Morales / Serpientes y Escaleras
En el recuento de los daños del lado albiazul-morenovallista, si bien es cierto que hubo varios damnificados también fue visto como una señal de alerta para todos los convocados a la comida del pasado lunes en Casa Puebla.
La derrota electoral sufrida el pasado domingo, de entrada obligó a dar marcha atrás a la propuesta de ampliar el periodo constitucional del sucesor del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Si la ventaja hubiera sido holgada, como originalmente se esperaba, en los primeros días de julio hubiera estado lista la iniciativa correspondiente para ampliar a 4 años y 8 meses el periodo de duración del nuevo gobernador de Puebla.
Como no fue así, se dio marcha atrás y el morenovallismo se jugará el todo por el todo en 2016, a la espera de reestructurar su poderoso aparato electoral.
La repartición de culpa por supuesto fue tema de debate: hubo personajes que salieron debilitados, mientras que otros se fortalecieron, pero el tema central fue poner fin a la pugna interna, la cual fue la causa principal de la derrota.
El mandatario estatal hizo un enérgico llamado a sus principales colaboradores para que dejen de golpearse políticamente, ya que ponen en riesgo tanto la sucesión como el proyecto 2018.
“Yo ya fui gobernador y estoy enfocado en mi proyecto nacional, si ustedes no se ponen de acuerdo, los que van a perder son ustedes”, les dijo.
Quedó claro también que muchos de los “padrinos mágicos” designados —también hay que decirlo—, a semanas de que fueran las elecciones no funcionaron o fueron un fiasco, como Facundo Rosas, el secretario de Seguridad Pública, que tenía bajo su mando el distrito 7 con cabecera en Tepeaca.
Y es que al gobernador también le quedó claro que la estructura gubernamental poco o nada hizo para ayudar a los candidatos que estaban en campaña, aunque también —en muchos de los casos— estos no se dejaron ayudar: caso específico de José Esquitín, quien recibió el apoyo de la SEP y lo rechazó.
Uno que entregó buenos resultados fue Rodrigo Riestra Piña, el secretario del Medio Ambiente, quien llegó a Zacapaoxtla cuando las cosas se comenzaban a complicar para Hugo Alejo y sacó adelante la elección contra Óscar Aguilar González.
Quien, a pesar de todos los pesares y de estar demandado ante la Fepade, también entregó buenas cuentas fue Fernando Morales Martínez, que tomó en sus manos la operación de Ciudad Serdán y fue clave —junto con su familia— para el triunfo de “La Loba” (Arminda), la cual no levantaba y no levantaba en la campaña.
Consuelo Anaya y la estructura de la Secretaría de Salud fueron otros de los que apoyaron con todo —y todo es todo— a su ahijado, el joven Juan Pablo Piña, quien presume un triunfo contundente, pero en realidad fue la base de los servicios coordinados lo que sacaron avante al muchacho, el cual ahora sueña con Casa Puebla.
En contraparte, hubo otros que, aunque ganaron, nunca metieron las manos para ayudar a quienes supuestamente tenían que auxiliar, como el titular de Infraestructura, Luis Banck Serrato, quien estaba a cargo de sacar adelante la elección en San Pedro Cholula y no movió ni un solo dedo para apoyar a “Migue” Huepa, quien salió avante gracias a su experiencia y conocimiento de la zona.
El gobernador había ganado los dos primeros rounds de la pelea, cuando fue conectado en la mandíbula en el tercer round, visitó la lona, pero ¡mucho cuidado!, porque a la cuenta de 8 se puso de pie y la contienda sigue; el cuarto capítulo se escribirá en 2016.
La estrategia del Yunque.
Alentados y envalentonados por la derrota electoral sufrida por el morenovallismo, el Yunque se prepara para contraatacar a través de una estrategia para capitalizar sus pequeños cotos de influencia, como son la dirigencia estatal del PAN y los regidores en el cabildo de Puebla.
Se trata de toda una estrategia orquestada por el príncipe de la organización en Puebla, quien mantiene reuniones cada vez más constantes con su grupo compacto.
Como parte de esta estrategia, ya cerraron una alianza con el líder estatal del albiazul, Rafael Micalco, y comenzaron a buscar un reemplazo en la coordinación de los diputados locales.
Posteriormente, aprovechando los resultados de la jornada electoral, salieron a pedir la renuncia de Pablo Rodríguez como presidente del Comité Municipal del PAN.
Sobra decir que estos personajes, que se han autodenominado como “panistas tradicionales”, operaron en estrecha relación con el PRI a favor de sus candidatos en Puebla capital.
En sus más recientes reuniones, posteriores a la elección federal, se concretaron las prioridades de lo que será la embestida que ellos llaman final. Las instrucciones son arreciar la crítica hacia el gobernador, a través de Ana Teresa Aranda, y continuar presionando para que haya cambio en la dirigencia del Comité Municipal del PAN. A esta lista, impulsado por el hígado del regidor Juan Carlos Espina, el Yunque pretende incluir como nuevo blanco de sus intrigas a personajes como Mario Riestra y el coordinador de su bancada en el cabildo de Puebla, Félix Hernández.
