De cómo Iván Mercado se Quedó con las Ganas de ser Javier Alatorre o Larry King
Mario Alberto Mejía / La Quintacolumna
Luis Maldonado Venegas, ex secretario general de Gobierno y candidato plurinominal a diputado federal, consiguió que le abrieran las puertas en el Canal 40.
Iván Mercado, conductor matutino de Oro Noticias, llegó a las instalaciones de la empresa de Ricardo Salinas Pliego dueño de la situación.
Se presentó, tomó nota de la oferta conseguida por su promotor y estuvo de acuerdo en que conduciría un programa de entrevistas una vez a la semana.
Eso sí: pidió que le dieran la oportunidad de practicar en un estudio del Canal 40 en aras de que la producción estuviera en su punto.
Así ocurrió.
Los fines de semana empezó a practicar en el foro y pronto se sintió un Larry King del quinto mundo: daba instrucciones al productor, a los camarógrafos, a la maquillista y hasta al valet parking del canal.
A los pocos días ya todos lo detestaban.
Y algo peor: quién sabe qué mano movió la cuna de nuestro personaje.
Alguien, sin duda, más influyente que el poderoso ex secretario de Gobierno.
Un día Iván se enteró que el programa que lo tendría a él como la versión masculina de Barbara Walters ya no se haría.
Preguntó por qué.
Quién sabe si se lo dijeron.
Entonces tomó su ADO y se regresó a Puebla.
Su aventura nacional había terminado.
La Humillación y el Periodismo. Cuando uno creía haber leído todo, llega un libro único, diferente, lleno de piedras: “Humillación”, del poeta y ensayista wayne Koestenbaum.
Vea el hipócrita lector que no le miento: “Google es un instrumento de humillación. Googleo a un adversario para ver si puedo hallarle cositas poco halagadoras. Y el proceso mismo de googlear es humillante (mágicamente) no sólo para el rival, sino también para mí. Cada vez que practico el privilegio de ‘googlear por el gusto de hacerlo’, me estoy humillando. Mucho de lo que hago en internet es humillante. Y no soy el único: internet es la autopista de la humillación. Su objetivo es humillar a la vez que proveer información (y rastrear información) de humillación. (…) El periódico también es humillante —la madriguera de una serpiente, un círculo del infierno lleno de lamentaciones. La víctima: una persona destacada, un estudiante de química, una madre trabajadora, un drogadicto, un contador, un niño con sobrepeso, un corredor, una niñera mal pagada, un chofer, un hotelero, un dietista. La foto del sospechoso: con capucha, con evidente síndrome de Down, con un rostro como el del joven Sean Conery, con una cicatriz sobre el labio, con una cara como la joven Jennifer Jones, con barba, con los labios engrosados quirúrgicamente, con la cabeza rasurada y tatuajes radicales en los bordes del cráneo, con una kipá, con una cofia de monja de la caridad. La conmocionada familia del acusado que se amotina fuera de la casa. Los ojos avergonzados o cansados de la madre del asesino, después del veredicto, en la sala del tribunal”.
Wayne Koestenbaum, padre de este libro publicado por Océano en junio de 2014, es autor de seis libros de poemas, ocho de ensayos y dos de novelas.
Como Jorge Volpi, escribió un libreto para una ópera.
El tema es elocuente: Jacqueline Kennedy Onasis.
Estudió y se graduó en Harvard, Princeton y la universidad Johns Hopkins.
En la célebre Universidad de Nueva York es profesor distinguido de literatura inglesa.
El traductor de “Humillación” es Edgar Krauss: historiador, editor y librero. Dirige la librería Hypatia, ubicada en la Casa Refugio Citlaltépetl y es editor de las colecciones de Filosofía, Historia y Antropología en el Fondo de Cultura Económica.
Edgar será el moderador durante la presentación del libro “Lo que Facebook se llevó”, de Alejandra Gómez Macchia, este jueves a las siete de la noche en la librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo en la ciudad de México.
Con ellos estarán en el papel de presentadoras las escritoras y periodistas Irma Gallo y Mónica Maristain.
Esta última es la autora de “El hijo de Mr. Playa”: una semblanza del genial Roberto Bolaño, a quien Maristain tuvo el pulso y la suerte de hacerle la última entrevista en vida.
(Fuentes que pidieron la gracia del anonimato revelaron que el autor de “2666” y “Los detectives salvajes” ya ha ofrecido varias entrevistas desde el más allá).
