Despedirán a 200 trabajadores y a director jurídico de Infraestructura
El viernes por la tarde se oficializó la presentación de María Esther Torreblanca Cortés como sustituta de Javier Ramírez Chantres al frente de la Dirección Jurídica de la Secretaría de Infraestructura y Transportes (SIT) del gobierno del estado, lo cual no habría tenido mayor relevancia si no hubiera sido porque al mismo tiempo se supo que habrá un fuerte recorte de personal en esa dependencia, que se estima será de al menos 200 trabajadores y funcionarios de nivel medio que deberán dejar sus cargos las próximas dos quincenas.
Dicho cambio se ha interpretado entre los trabajadores de la SIT como parte de la lucha que ya existe en el gabinete del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas por el tema de la sucesión, en la cual dos bandos empiezan a polarizar hacia el interior del Poder Ejecutivo.
Cuando Antonio Gali Fayad dejó el cargo de secretario de Infraestructura en 2013 y fue sustituido por José Cabalán Macari, hubo una campaña de hostigamiento contra muchos de los funcionarios de esa dependencia, quienes tuvieron que buscar refugio en el ayuntamiento de Puebla aprovechando que su ex patrón era el nuevo alcalde de la ciudad.
Ahora que Luis Banck Serrato ha llegado a la SIT se han invertido los papeles, ya que el hostigamiento laboral se ha dirigido contra muchos trabajadores que fueron parte de la gestión de Cabalán Macari, entre ellos Javier Ramírez Chantres, junto con muchos de los 200 empleados que en los próximos días serán echados.
Tal situación sería parte de la posición que ocupa Luis Banck de estar del lado para que Antonio Gali pueda ser el candidato a la gubernatura en 2018.
Y evitar que los legisladores locales Jorge Aguilar Chedraui y Eukid Castañón Herrera controlen el tema de la sucesión de la llamada mini–gubernatura.
Más allá de que sea o no sea la explicación real del cambio, entre el personal de la SIT generó mucha zozobra y malestar el nombramiento de María Esther Torreblanca Cortés, por ser alguien ajena al tema de la obra pública, ya que antes era la titular del área jurídica de la extinta Secretaría de Transportes.
El contraste de Torreblanca con Javier Ramírez Chantres es muy grande, ya que el segundo de ellos parecía ser la persona más idónea para el cargo, luego de que fue abogado general del gobierno del estado en el sexenio de Melquiades Morales Flores y es autor de varios de los reglamentos vigentes que se aplican en materia de obra pública en la entidad.
Por esa razón se observa la llegada de Torreblanca Cortés como un asunto de orden político y no porque sea la persona más indicada para el cargo, cuando se supone que era la Secretaría de Infraestructura la que absorbía a la del Transporte, la cual recientemente desapareció.
Un segundo aspecto que causó mucho desconcierto es la fama que tiene María Esther Torreblanca de ser uno de los peores jefes en el gobierno del estado, al ser una mujer acostumbrada a dar órdenes con leperadas y correr al personal por absolutas frivolidades.
Sin ir más lejos, el viernes, cuando la mujer se presentó ante el personal les dijo: “Vamos a trabajar y me gusta delegar”, para después amenazar a los trabajadores que se va a evaluar quiénes dejarán de laborar en los próximos días y que una causa de posible rescisión es que alguien tenga en su escritorio objetos personales o algún alimento.
Dicha reunión se tenía programada desde el miércoles y hasta el viernes de la semana pasada, un grupo de 25 trabajadores del área jurídica estuvieron los tres días parados afuera de la oficina de personal para saber si los iban a despedir, ya que había el rumor de que eran los primeros en ser echados. Al final no les definieron nada.
Luego de la presentación de Torreblanca Cortés el miedo aumentó en la SIT, ya que de acuerdo a información que obtuvieron funcionarios de nivel medio, el recorte de personal no se reduce a los 25 trabajadores que se la pasaron tres días esperando que les notificaran el despido, sino que dicha situación se extenderá a 200 empleados, entre personal de base y de contrato.
Esa versión es totalmente creíble, ya que en las dos semanas que Efraín Santos Cabrera fungió como encargado de despacho de la Secretaría de Infraestructura, luego de que José Cabalán Macari Álvaro dejó el puesto para ser postulado como candidato suplente del PAN, se les pidió la renuncia a más de 200 funcionarios, entre analistas, directores, subdirectores, coordinadores y residentes de obra.
De nada ha servido que los trabajadores de la SIT cada semana se la pasan exigiendo información, pues nadie les responde nada. A Luis Banck no han logrado sacarle una sola palabra, sin contar que al funcionario no le gusta convivir con el personal.
Y es que al interior de la dependencia la falta de personal ya llegó a una situación crítica, que ya no permite laborar con el mínimo de eficiencia.
Por ejemplo, en el área jurídica solamente hay seis analistas para recibir, revisar, corregir y dar autorización a los aproximadamente 200 contratos que al mes en materia de obra pública que llegan para ser objeto de escrutinio.
Las deficiencias en esas revisiones son la causa de un sinnúmero de litigios que hay en torno a los procesos de construcción de obra pública.
Pero tal parece que Luis Banck todavía no se entera de esa situación, ya que su atención está puesta en la sucesión.
