Un debilitado Yunque negocia supervivencia
Un fuerte rumor rondó por los pasillos de la sede nacional del PAN, una vez que se conocieron los acuerdos alcanzados en el Consejo que el partido celebró el sábado: “Ya hay negociación”.
En este sentido, el grupo que impulsa la reelección de Gustavo Madero al frente del CEN se saldría al final con la suya y le dejaría la Secretaría General al yunquista Juan Manuel Oliva.
Así de oscuro luce el panorama para la derecha institucional.
Según los enterados, a los “duros” en Acción Nacional no les quedó otra que ceder, ya que en términos reales serán arrasados en mayo próximo cuando se de por fin el relevo en la dirigencia del partido.
Y es que, para ellos, en el papel resulta imposible siquiera competir dignamente en contra de los perfiles y el poder de quienes apoyan la continuidad del actual presidente nacional del blanquiazul.
Los principales liderazgos del partido están a muerte con él: gobernadores, la mayoría de los legisladores y sus respectivos líderes de bancadas, además de los presidentes estatales panistas.
Más allá de la esfera del partido, es evidente que Madero cuenta con el espaldarazo incondicional del presidente Peña Nieto y del resto del “establishment” priista.
Para el jefe del ejecutivo federal y los intereses del tricolor, fueron importantísimos sus buenos oficios al momento de votar las reformas estructurales y validar los acuerdos alcanzados en el polémico Pacto Por México.
Tener un aliado de ese tamaño controlando a la “oposición” para lo que viene en la segunda mitad del sexenio de Peña será fundamental si se pretende llegar a buen puerto.
Así que, son muchos más los que ganan con la reelección de Madero que con un golpe de timón en la dirigencia del partido.
Por eso, a pesar del pronóstico de catástrofe, Gustavo salió muy bien librado del Consejo sabatino.
Pudo controlar las débiles y tibias protestas sobre la enorme corrupción que ronda a figuras importantes de Acción Nacional con el famoso tema de los “moches”.
Apenas se acordó formar un grupo de trabajo que investigará estos hechos, cuando la realidad es que se tienen indicios irrefutables de los cobros a cambio de favores legislativos.
Por si fuera poco, los reglamentos aprobados y el método de renovación de la dirigencia nacional lo favorecen claramente.
La Comisión Nacional Organizadora de Elecciones está conformada por perfiles cómodos al dirigente y el método de elección- la votación directa de militantes- es su mejor escenario al tener el control absoluto de los padrones del partido.
La aprobación de la segunda vuelta permite una negociación “express” con otros grupos en caso de emergencia.
Es evidente que en política nada está escrito y que pueden pasar todavía muchas cosas.
Sin embargo, si se cumple la ley de probabilidades y se confirma lo anterior, los detractores de Madero tendrán que conformarse con auténticas migajas: una Secretaría General acotada que en los hechos sería tan sólo una figura decorativa sin peso específico en la toma de decisiones importantes para el futuro de Acción Nacional.
De esta manera, se cumpliría el primer requisito concreto del proyecto presidencial del gobernador Moreno Valle, quien sobra decirlo, ya se frota las manos para hacerse del control absoluto de un partido que tiene ya prácticamente en la bolsa.
No se olvide de la máxima: “el que paga manda”.
