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La verdadera historia detrás de las PPS

La verdadera historia detrás de las PPS

Detrás de las obras que realiza el gobierno morenovallista a través de los Proyectos Públicos de Infraestructura, llamadas PPS, se esconde una razón de peso que justifica la obsesión de la actual administración estatal para evitar la adquisición de deuda pública sustituyéndola por esta figura jurídica.

Seguramente, ustedes han escuchado la publicidad del Señor de los Cerros, en donde presume que todas las obras realizadas durante su gobierno se realizaron sin pedir un sólo peso prestado.

¡Mentira!

La realidad es que durante muchos años, la palabra deuda pública se satanizó, provocando que lo gobiernos evitaran contratar créditos financieros, por los costos políticos que éstos les generaban.

Esta es la razón que —muchos piensan— llevó a Moreno Valle a utilizar las PPS para disfrazar el evidente endeudamiento del estado.

Sin embargo, la verdad detrás de las PPS es que —a diferencia de la deuda pública convencional— existen jugosas comisiones en favor de los funcionarios por parte de las empresas beneficiadas.

Me explico.

Cuando un gobierno adquiere recursos mediante un crédito bancario —deuda pública— no existe ninguna comisión en favor de los políticos, debido a que las instituciones bancarias tienes tasados los intereses que generará la deuda contraída.

En cambio, cuando se contrata a una empresa privada para que realice una obra determinada con capital propio, a cambio de un pago mensual por un largo período —30 años— para amortizar la inversión, la beneficiada entrega una jugosa comisión a cambio de el otorgamiento del contrato, que suele ser del 10 por ciento del monto total.

Estas jugosas “utilidades” de los políticos se logran gracias a que los intereses que se pagan a lo largo de esos 30 años son muy superiores a las tasas fijadas por las instituciones bancarias cuando se trata de deuda pública.

Es decir, las PPS se convierten en el negocio más rentable para cualquier político, sobre todo porque recibe beneficios por muy por encima de su presupuesto sexenal.

Al otorgar contratos por 30 años, las empresas pagan comisiones por el monto total de las obras, lo que rebasa por mucho las comisiones de la obra pública convencional, la cual sólo abarca el presupuesto del sexenio.

De acuerdo con las revelaciones que a este columnista hicieron empresarios dedicados a la construcción y que conocen el modo de operación de las PPS, me aseguran que el menor porcentaje exigido por el gobierno a cambio de el otorgamiento de un contrato como los que ha firmado el gobierno morenovallista es de 10 por ciento.

En esa lógica, partiendo de la base de que en Puebla se han contratado por lo menos 10 mil millones de pesos a través de PPS, tenemos que el morenovallismo puede haber recibido mil millones de pesos por concepto de comisiones.

Con la aclaración de que no están incluidos los diezmos de la obra pública ni el otorgamiento de la concesión del Agua Potable (SOAPAP), por el cual se calcula una cantidad similar.

Ante la frialdad de los números, resulta evidente que detrás de las PPS se esconde una razón multimillonaria, la cual está íntimamente ligada a las aspiraciones presidenciales del Señor de los Cerros.

Porque si una frase debe colocarse con letras de oro en la entrada principal de Casa Puebla, es la atribuida al profesor Carlos Hank González, que decía: “Político pobre, pobre político”.