Puebla destaca por su pésima atención médica
La semana pasada un hombre murió en el Hospital General de Huauchinango luego de esperar por más de dos horas a que una enfermera o médico de los Servicios de Salud del estado de Puebla se acercara a atenderlo.
No ha sido el único caso: hace unos meses una mujer en Cuetzalan perdió a su bebé porque nadie se acercó a atenderla con inmediatez a pesar de llegara al nosocomio estatal en una ambulancia y con un traslado programado, y en septiembre una mujer recibió a su hijo en el piso de la sala de espera del Hospital General de Tehuacán, ante la mirada burlona de enfermeras y médicos.
Mientras la administración de Rafael Moreno Valle presume hospitales nuevos o recién remodelados, con fachadas modernas y hasta suntuosas en poblaciones empobrecidas, Puebla se encuentra entre las entidades con los peores niveles de atención del país y con centros hospitalarios deficientes, como el caso del Hospital General del Sur, en la unidad habitacional Agua Santa, en la capital poblana.
De los 71 hospitales públicos que existen en todo el territorio poblano, sólo dos –el Hospital General del Norte, en la capital, y el Hospital General de Zacatlán– están certificados por el Sistema Nacional de Certificación de Establecimientos de Atención Médica del Consejo de Salubridad General, tal como se muestra en la información disponible en esa dependencia del gobierno federal, actualizada a octubre de este año.
Otro hospital público en la entidad también cuenta con esa certificación: la Clínica y Quirófano del ISSSTE, también en la capital poblana, y el resto son tres hospitales privados: el UPAEP, la Beneficiencia Española y el Hospital Puebla.
Ningún hospital más operado por la Secretaría de Salud (Sesa) del gobierno estatal se encuentra en esa lista; ni siquiera en proceso de certificación, como sí lo están el ISSSTE de Huauchinango, el Hospital Ángeles y el Betania.
El gobierno federal indica que las ventajas de mantener un hospital público certificado es que se cumplen con estándares para la seguridad de los pacientes, la calidad de la atención, la seguridad hospitalaria, la normatividad médica y las políticas nacionales prioritarias en salud.
La Federación agrega que se refuerza la imagen institucional ya que la certificación al ser una evaluación externa, demuestra a los pacientes, familiares, médicos y a la ciudadanía que su organización trabaja con estándares de la más alta calidad y prueba que es un hospital es competitivo internacionalmente. Así mismo es considerado para la asignación de personal en formación.
Aunque la información disponible para Puebla en el Sistema de Protección Social en Salud (SPSS) indica que Puebla ha tenido uno de los más vertiginosos crecimientos en cuanto a número de afiliados al Seguro Popular –22 por ciento en el último año, uno de los más altos en todo el país–, la obligación de informar a los pacientes y usuarios sobre sus derechos en el servicio de salud va en retroceso.
Una evaluación externa al Seguro Popular indica que Puebla aumentó de 92 a 98 por ciento la entrega de la póliza de afiliación a ese sistema entre los años 2006 y 2012; sin embargo, retrocedió de 85 a 75 por ciento la entrega de la carta de derechos que tienen los beneficiarios.
En el mismo periodo de años retrocedió de 83.4 a 71.9 por ciento la población que recibió información sobre los derechos a los servicios médicos que tienen los afiliados, mientras que aumentó en 1 punto porcentual –de 69 a 70 por ciento– el número de personas que conocen sus derechos y obligaciones médicas.
Al cierre de 2012 fue 9.7 por ciento de los beneficiarios los que solicitaron algún tipo de información relacionada con los servicios de salud del estado de Puebla; seis años antes, el porcentaje fue de 40.5 por ciento.
La Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS) indica que anualmente transfiere recursos a las entidades federativas para garantizar la producción de los servicios de salud a las poblaciones afiliadas. Tan sólo en la entidad son unos 3 millones 127 personas las que cuentan con Seguro Popular.
Sin embargo, Puebla tiene el tercer lugar nacional con la menor comprobación de estos recursos que son enviados por el gobierno federal.
En este sentido, Puebla adolece en la comprobación de la obra pública y en la compra de equipo médico, pues no comprueba cómo invierte sus recursos, lo mismo en que medicamentos.
La entidad apenas menciona cómo gasta en operación y tiene más apertura en cuanto al pago de servicios personales.
Esta evaluación externa indica que Puebla se encuentra en el octavo lugar nacional con el peor trato hacia quienes acuden a los servicios médicos estatales, con 89.82 puntos cuando el promedio nacional se ubica en 91.6 y el primer lugar, Guanajuato, cuenta con 98.3 puntos en total.
Hospital deficiente
En otro documento, el Observatorio del Desempeño Hospitalario 2011, muestra que el Hospital General de Agua Santa tiene un desempeño “deficiente”, pues supera por 92 el número de defunciones esperadas anualmente. Es decir, cada año para este nosocomio se tiene un estimado de 848 muertes intrahospitalarias, pero tuvo un total de 776 durante los años 2008 a 2010.
Los datos de este observatorio revelan las deficiencias con que operan los hospitales poblanos, concentradas en el número de camas disponibles, médicos, enfermeras y aparatos que en algún momento pueden arrojar luz sobre el maltrato que reciben los pacientes y las muertes por espera.
En el sistema estatal de salud sólo existen 0.4 camas de hospital disponibles por cada mil habitantes –Camepeche tiene 1.5 camas por cada mil habitantes–, mientras que sólo existen dos quirófanos por cada mil habitantes.
Asimismo, el sistema local de salud cuenta con 0.5 médicos por cada mil habitantes lo que convierte a Puebla en la segunda entidad del país con menos médicos en su Sesa. De igual forma hay 0.5 enfermeras por cada mil habitantes, ubicándose debajo de Chiapas que es la entidad con menos enfermeras.
Puebla tiene uno de los porcentajes de urgencias de todo el país –70 por cada mil habitantes–, pero también registra niveles bajos de egresos hospitalarios con 23 por cada mil, cuando los mayores porcentajes se ubican en Aguascalientes, con 89.6 por cada mil habitantes. La estancia de hospitalización en los hospitales poblanos es de tres a cuatro días.
Un indicador que destaca el observatorio es la tasa de ocupación, que en niveles superiores a 80 por ciento indicaría una saturación de los servicios, y por debajo de 70 por ciento sería señal de ineficiencia en la asignación de los recursos.
El informe sólo indica que hay un hospital de Puebla –junto con tres ubicados en Tabasco, Sinaloa y el Distrito Federal– que tienen niveles de ocupación de 30 por ciento en todo el país, aunque el informe se reserva el nombre del nosocomio.
