Delincuencia compra autoridades en Guadalupe Víctoria
Las Bases de Operación Mixta (BOM) se han convertido en un mito y más de un poblador ve con mucha simpatía y necesidad crear su propio comité de defensa ciudadana.
Por lo menos esto ocurre en el municipio de Guadalupe Victoria donde los grupos delincuenciales han cooptado a los uniformados de la Policía Municipal y tienen “arregladas” a las autoridades del Ayuntamiento.
Este municipio abandonado por el gobierno federal, la Sedena, la SSP federal y estatal puede compararse con cualquier municipio de Michoacán, o esa ruta sigue, porque es rehén de grupos de delincuencia común y organizada.
En este municipio, puerta a la región de la Sierra Madre Oriental limítrofe con el estado de Veracruz, al igual que en el altiplano, es víctima de la delincuencia.
Más de tres secuestros con víctimas privadas de la vida –dos comerciantes y un ex diplomático italiano-, extorsiones, robos a casas habitación, asaltos a comercios y atracos se han ocurrido durante el último lustro.
El hecho criminal más reciente (5 de octubre) el robo a casa habitación y asesinato de una mujer quien había recibido dinero –remesas- de su esposo que trabaja en la Unión Americana.
Familiares y amigos se trasladaron del campo santo a la presidencia municipal, y en el trayecto se unieron pobladores, para reclamarle a un omiso presidente municipal Felipe Cortés su ineficiencia y la incapacidad de la Policía Municipal, corporación presidida por un policía estatal.
Había ocurrido la protesta ciudadana el 8 de octubre cuando 48 horas después se cometió un asalto a la sucursal de Banco Azteca de ese municipio; al igual que el resto de delitos, impune por las ventajas para cometerlo.
Solos, en permanente zozobra, los pobladores decidieron actuar, equivocadamente, al destruir el viernes pasado una camioneta que tripulaban ciudadanos de la comunidad de Canoitas; un rumor de la presencia personas extrañas motivó la acción injustificada de justicia de propia mano por los pobladores.
En ese pueblo nadie duerme tranquilo, la delincuencia les arrebató ese derecho constitucional de vivir en paz porque no hay protección del Estado, peor aún, sospechan de la complicidad de los delincuentes con quienes los gobiernan.
Este por municipio se ha michoacanizado porque aquí manda la delincuencia imponiendo el terror, con policías “cooptados” y autoridades “arregladas”.
