Sin ser candidato, Álvaro Alatriste encabeza encuestas en Tehuacán
Aún sin registro oficial –el cual le fue negado ayer por segunda vez– el ex alcalde priista de Tehuacán, Álvaro Alatriste Hidalgo, marcha con una ligera ventaja sobre la coalición Puebla Unida, pues mantiene un elevado índice de popularidad entre la población y eso posibilita que el próximo 7 de julio su esposa, Ernestina Fernández, cuyo nombre aparecerá en las boletas como la abanderada del PRI–PVEM, tenga amplias posibilidades ganar la contienda por la presidencia municipal de la segunda ciudad más importante del estado.
Cuando arrancaron las campañas en Tehuacán los sondeos le daban a Álvaro Alatriste una ventaja de 15 puntos en la intención del voto por encima del también ex alcalde panista René Lezama Aradillas, el candidato a edil de la coalición Puebla Unida. Ahora, a casi un mes de que iniciaron las actividades proselitistas, el índice de popularidad de Alatriste Hidalgo sigue siendo superior dos a uno del aspirante albiazul.
El problema que enfrenta el PRI es que cuando la autoridad electoral le negó el registro a Alatriste Hidalgo y fue sustituido como candidato por su esposa no se desplegó una correcta campaña de información y un amplio sector del electorado enfrenta la confusión de no saber quién es el verdadero abanderado de la coalición 5 de Mayo.
Y es que en todas las actividades que realiza Ernestina Fernández se presenta a esta mujer como la candidata a edil de Tehuacán, pero luego de que ésta da la bienvenida a la gente que acude a mítines o reuniones, le cede la palabra a su esposo quien se encarga de presentar la propuesta de gobierno de la coalición PRI–PVEM, pide el voto por esta expresión y manifiesta críticas contra René Lezama. Al final a mucha gente no le queda claro quién de los dos es el que compite.
O simplemente a mucha gente la parece denigrante que se utilice la figura de Ernestina Fernández, quien no sabe hablar ni leer en público, y no se le percibe como alguien que le apasione la política y tenga mucho interés de gobernar. Al final se le ve como alguien que le acabara cediendo el poder a su marido en caso de que gane los comicios.
Esa confusión ha provocado una importante caída en el índice de intención del voto de la coalición 5 de Mayo. Algunos sondeos indican que la diferencia entre Ernestina Fernández y René Lezama se ha reducido a unos 5 puntos, lo cual plantearía un empate técnico.
Sin embargo, la atracción hacia Álvaro Alatriste no se ha perdido, y aunque no es el candidato, su índice de popularidad es de dos a uno frente al panista Lezama Aradillas.
La anterior situación establece que si el PRI pudiera plantar una buena campaña de información para aclarar que votar por Ernestina Fernández es, en la práctica, sufragar por Alatriste Hidalgo, existirían muchas posibilidades de que el tricolor pudiera repuntar.
El PRI no ha recurrido a esa campaña porque todavía confía que puede ganar el ámbito judicial el caso de Alatriste y lograr que obtenga el registro como candidato, pese a los dos reveses que ya sufrió el ex alcalde en su lucha por demostrar que no está impedido jurídicamente –por un proceso de inhabilitación del servicio público– para poder ejercer el derecho de ser votado el próximo 7 de julio.
Un segundo problema que enfrenta Álvaro Alatriste para intentar regresar al poder en Tehuacán es que tiene en contra una campaña de “fuego amigo” desde el PRI, ya que Jacobo Aguilar, Edgar Benítez y Alberto Ruiz, quienes fueron sus contendientes en la disputa por la candidatura del PRI, han desplegado una serie de intentos para descalificar la labor de Ernestina Fernández y evitar que gana las votaciones.
En cambio, una importante ventaja que tiene Álvaro Alatriste es la debilidad de su rival –o mejor dicho de su esposa– René Lezama, quien tiene un apabullante despliegue propagandístico en todo el municipio de Tehuacán y una importante disposición de fondos económicos para promoverse, pero con todos esos recursos no ha logrado penetrar en el electorado de colonias populares y juntas auxiliares, puesto que la gente lo ve como un panista elitista y no puede competir con la aceptación que en esos estratos tiene Alatriste Hidalgo.
Una segundo lastre que enfrenta el aspirante de Puebla Unida es la mala calificación que registra el ayuntamiento panista de Tehuacán, encabezado por el edil Eliseo Lezama Prieto, que lejos de generar beneficios sociales ha provocado el malestar de la población por la mala ejecución de obras públicas, que no se han realizado en los plazos fijados y en muchos casos han generado más problemas que resolver dificultades de cientos de familias.
El último dislate del gobierno de Eliseo Lezama es la construcción de un colector sanitario en la zona sur–oriente de la ciudad, cuya obra tiene tres meses de retraso, se ha dañado la red de agua potable en un área de 30 calles desde hace 15 días y mucha gente se ve afectada en sus desplazamientos cotidianos.
A todo lo anterior hay que sumar que René Lezama no cuenta con el apoyo de dos importantes figuras del panismo local, del ex alcalde Felipe Mojarro y del propio alcalde en funciones Eliseo Lezama, quien logró que su esposa fuera incluida en la planilla de candidatos a regidores, pero no muestra mucha disposición de ayudar a la campaña del abanderado de Puebla Unida.
En general las campañas de las fuerzas políticas grandes no han despegado en todo su potencial en Tehuacán, lo cual podría abrir una brecha de oportunidad para un tercer candidato, como es el caso del ex priista José Bailleres Carriles, quien es aspirante a edil postulado por el Partido Movimiento Ciudadano y tiene una buena aceptación en el electorado.
La complicación que enfrenta Bailleres para enfrentar el peculiar panorama electoral de Tehuacán, es que el Partido Movimiento Ciudadano lo dejó sólo y no lo ha dotado de recursos suficientes para hacer una buena campaña.
Y esa condición también está beneficiando a Álvaro Alatriste quien está demostrando ser un político de mucha resistencia .
