Inservible ruta de evacuación en Axocopan
Para los pobladores de origen náhuatl de la región de Tochimilco, las rutas de evacuación del volcán Popocatépetl sólo conducen a la muerte. La negligencia de las autoridades estatales mantiene los caminos inservibles, por lo que las comunidades rurales optaron por construir una vía alterna que los conduce de San Juan Amecac a Tepexco, sin atravesar barrancas, hasta salir al estado de Morelos.
La obra comenzó a realizarse con recursos de los pobladores hace un par de días, y la intención es evacuar a los más de 30 mil pobladores que habitan la zona de latente riesgo.
La gente de Santa Cruz Cuautomatitla, pueblo ubicado a 8 kilómetros del cráter, en el total olvido, confirma que a este rincón del estado ningún funcionario del gobierno estatal ha llegado para informarles u orientarles ante una posible erupción.
Solos, sin una idea clara de lo que pasa sobre la ascendente actividad del volcán, los lugareños resisten los borbollones y exhalaciones del Popocatépetl.
La Jornada de Oriente realizó este miércoles un recorrido por las rutas de evacuación que circundan al Popocatépetl, de lado de Axocopan, Coyula, Tochimilco y Atzizihuacan, donde el paisaje del volcán es nítido.
A la cabeza de dicha caravana estuvo el dirigente estatal de la Unión Campesina Democrática (UCD), Mario Vélez Merino, y pobladores de Cuautomatitla. El periplo comenzó en Axocopan, en Atlixco, le siguió Coyula, La Magdalena Yancuitlalpan, Santa Cruz Cuautomatitla y Tochimizolco hasta llegar al mediodía a San Miguel Aguacomulican, en la localidad de Atzizihuacan.
La ruta de evacuación es la número nueve y es la más cercana al cráter del Popocatépetl. Fue creada en la gestión del Manuel Bartlett y desde entonces no ha recibido mantenimiento, como se pudo corroborar en el andar del camino.
La capa de asfalto que se tendió desde entonces sobre piedras que no fueron aplanadas se encuentra agrietada, y en algunos tramos el camino se convierte en terracería.
En esta ruta la señalización es inexistente. Algunos pobladores han colocado en pedazos de lámina información sobre la dirección que los automovilistas deben seguir ante alguna contingencia.
Baches del tamaño de un vehículo, vados, puentes estrechos y montones de piedras que sirven como parapeto ante el inminente derrumbe de un cerro en esta temporada de lluvia, dificultan circular sobre la vereda que apenas rebasa los dos metros de ancho.
En algunas partes de la ruta, entre el tramo de Tochimilco y Yancuitlalpan, es imposible transitar. Dos camiones no pueden pasar al mismo tiempo en sentido contrario. El que baja de la serranía tiene que hacer alto total y desviarse hacia el monte, para permitir que el otro vehículo suba.
“Estos tramos que están empedrados han sido rehabilitados por los propios habitantes de los pueblos, porque aquí no llega la ayuda del gobierno”, hace la aclaración Mario Vélez al volante, quien agrega que esta vereda fue un camino real construido desde La Colonia.
Más adelante, tres volteos y una retroexcavadora hacen peripecias en ese reducido camino para levantar rocas y lodo de un derrumbe.
Cada vez es más complicado transitar en la vereda que desciende del volcán. Subidas y bajadas prolongadas permiten un descanso obligado en un puente antiguo hecho a base de piedra de dos metros de angosto, que genera un “cuello de botella” durante las fiestas patronales.
“No nos podemos imaginar qué va a pasar cuando la gente decida desalojar el pueblo; no habrá control ni garantía del gobierno para bajarlos seguros hasta Atlixco”, refiere el dirigente campesino.
Después de transitar la serpenteante vía por cerca de una hora, finalmente se llega a la última comunidad de la ruta de evacuación, Santa Cruz Cuautomatitla, un pueblo que quedó suspendido en el tiempo.
Casas viejas y desvencijadas, caminos de piedra, el caballo y las mulas como medios de transporte, y mujeres lavando en arroyuelos del deshielo del volcán confirman que el progreso del gobierno morenovallista no ha llegado hasta este punto del estado.
Previamente, un integrante de la UCD se sube a la camioneta en que viajan los reporteros para llegar al centro del poblado. En la plática reafirma que “nadie nos ha convocado para una reunión con las autoridades estatales por el problema del volcán”.
Confiado añade “ni el presidente auxiliar Brígido Carrera sabe de la situación”.
De regreso, la señalética grafiteada y en algunos casos en chatarra dificulta el descenso.
Para Mario Vélez y los pobladores de la región la forma más fácil de salir de Yancuitlalpan y Cuautomatitla es tomar la ruta de San Juan Amecac, que es pura terracería, para salir por el lado de Hueyapan y Tetela del volcán, en tierras de Morelos;
Sin embargo, denunciaron que el gobierno estatal se aferra a que la gente baje al municipio de Atlixco y después hasta Izúcar de Matomoros, en donde ya se habilitó un albergue.
Los lugareños explicaron que el recorrido a Atlixco es mayor a la hora de camino, cuando la distancia a Amecac, para salir a la autopista Siglo XXI, es de tan sólo 20 minutos.
Éste y otros yerros de Protección Civil del estado ponen en riesgo la vida de 30 mil pobladores que habitan una decena de comunidades cercanas al volcán Popocatépetl.
