Melquiades Morales y Jesús Morales traicionan al PRI
Igual que el Popocatépetl, el PRI pasó del semáforo de alerta fase 2 al 3, lo que pronostica semanas de alarma, histeria, derrames, rumores y traiciones.
La joya de la corona elevó su plusvalía a partir de la inusitada operación política del morenovallismo para cobijar su propuesta en la Angelópolis que lleva a Antonio Gali como su comandante en jefe.
Ni recursos y mucho menos complicidades se han escatimado en aras de que sea el morenovallismo, no el peñismo, el ganador de la contienda del 7 de julio.
Y aquí han jugado un papel relevante los (in) Morales del PRI en Puebla. Me refiero a Melquiades Morales Flores y su inefable hijo Fernando Morales Martínez.
Ambos han emitido declaraciones forzadas de respaldo a la causa de Enrique Agüera, pero no se ha visto un trabajo de tierra a favor del partido.
En el caso de Melquiades se explica porque sus yernos Villanueva y Mirón trabajan para el morenovallismo. El ex gobernador ha preferido mantener su status quo en lugar de dar la cara por su partido que le ha dado todo: diputaciones, senaduría, gubernaturas y canonjías del poder.
Melquiades Morales se hace simplemente pendejo en este proceso electoral.
Su hijo trae un motivo de odio contra la actual dirigencia priista y el peñismo. Haberle quitado el partido fue razón suficiente para advertir en distintos foros que se van a arrepentir en el PRI de lo que le hicieron.
Es más: abiertamente se presenta como operador del morenovallismo y fue quien ofreció dos millones de pesos a cada político posicionado en municipios del interior del estado para dejar al PRI y pasarse a Puebla Unida, como candidatos.
Fernando Morales que es el líder de la nueva corriente morenovallista en el PRI, a la que por lo visto se suman abierta o subterráneamente algunos de los más connotados liderazgos poblanos.
Los Doger, los Estefan, las Alcalá, los Zavala y los Marín ya coincidirán con los Moreno Valle y los Lozano Alarcón, todos de raíces priistas y comportamiento vergozante con el PRI.
Con estas traiciones y la pasividad del peñismo, la neta huele a muerto.
@AleMondras
