Agüera y Gali comparten muchas cosas en común
Los dos tienen 53 años de edad, maestrías, doctorados, hijos, familias, lealtades, pasiones y un mismo objetivo: ser el próximo presidente municipal de Puebla.
Uno, Tony Gali Fayad, nació bajo el signo de Sagitario y es licenciado en Economía y en Relaciones Internacionales, así como maestro en Administración Pública.
Otro, Enrique Agüera Ibáñez, nació bajo el signo de Géminis y es licenciado en Administración, maestro en Derecho Constitucional y Amparo, y doctor en Administración Pública.
Tony Gali tiene una larga trayectoria como funcionario público y viene de ser secretario de Infraestructura del Gobierno del Estado.
Enrique Agüera cuenta con una notable carrera universitaria y en los últimos nueve años fue rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Ambos eran amigos hasta que la política los separó.
Gali es el candidato por la coalición “Puebla Unida”.
Agüera, en tanto, va por la coalición “5 de Mayo”.
Este domingo inician sus campañas por la Presidencia Municipal, antesala, sin duda, de Casa Puebla.
Uno de los dos llegará en febrero próximo al Palacio de Charlie Hall.
Tendrá entonces 54 años de edad.
Cosa curiosa: sus peores enemigos están dentro de sus propias filas.
Y es que el ganador de la elección se convertirá de facto en el candidato más fuerte a la próxima gubernatura.
* * *
Rafael Moreno Valle venía de ganar la gubernatura en julio de 2010.
En los naturales reacomodos de poder, el rector Agüera empezó a ser víctima de una campaña brutal a través de un “nuevo” diario digital: Acento Veintiuno.
Los ataques se agudizaron a través de las redes sociales.
Grupo Imagen se sumó a la guerra contra el rector.
La culminación se dio en el programa televisivo de Denise Maerker: Punto de Partida.
Ahí, durante dos emisiones, la reportera Fátima Monterrosas, ligada a Acento Veintiuno, quiso exhibir a Enrique Agüera.
Pero lo que no mata fortalece.
El rector resistió la embestida y pronto armó una excelente relación con el gobernador electo.
Una vez en Casa Puebla, Moreno Valle la fortaleció.
Esa luna de miel duró cerca de dos años.
Y es que el hielo se metió entre ambos una vez que el rector empezó a buscar la candidatura del PRI a la alcaldía poblana.
Los teléfonos se apagaron.
Los mensajes de texto fueron a la baja.
Un denso vaho semejante a las virtudes humanas se adueñó de la relación.
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Tony Gali nunca pensó en ser candidato.
Simplemente no estaba en sus planes.
Sometido a una presión brutal desde el primer día, se metió en una dinámica de trabajo similar a la del gobernador.
Su agenda se llenó de acuerdos, concursos de obra, primeras piedras.
En ese tren bala iba metido cuando los astros empezaron a alinearse para un tema que estaba fuera de su agenda: la candidatura a la Presidencia Municipal.
Fuerte entre los fuertes, Fernando Manzanilla Prieto iba directo a esa posición cuando se le atravesaron diversas circunstancias.
En un desayuno en Casa Puebla, al que esto escribe le tocó compartir mesa con Tony.
Su nombre ya sonaba en ese tiempo.
Ahí estaba también Amy Camacho.
La plática no podía tener otro tema: la candidatura.
Amy dejó ver que la idea no le desagradaba y Tony dijo algo así como “a mí denme por muerto”.
Los días que vinieron mostraron otra realidad.
En la carrera también estaba Jorge Aguilar Chedraui.
Fernando descubrió que su proyecto sería descarrilado.
Nuevas alianzas se tejieron.
Amy dejó el gabinete y a Tony le empezó a gustar la idea.
Hoy, cosas de la vida, Manzanilla es el coordinador general de la campaña de Gali y Aguilar Chedraui busca ser diputado por la vía uninominal.
