Javier Luna será intermediario entre EPN y RMV
Otra vez fallaron quienes juraron por la Virgencita de Juquila que el presidente Enrique Peña Nieto humillaría al gobernador Rafael Moreno Valle con el hábito de su indiferencia.
Lejos de eso, faltaba más, Moreno Valle se colocó en el papel del intermediario ideal para despresurizar el muy penoso asunto que tiene en la picota a Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social.
Bien dicen que la política por sí sola no funciona y que hacen falta las circunstancias óptimas para que pueda crecer y desarrollarse.
Esto ocurrió en el contexto de la visita presidencial: los astros se movieron de tal forma que el gobernador —metido hasta antes del encuentro en una camisa de once varas— terminó siendo un personaje clave en el tema que viene: el acuerdo entre las fuerzas que componen el Pacto por México.
Cuando menos así quedó plasmado en el discurso.
Enoé, la Secretaria. Una versión circula con insistencia: que Enoé González Cabrera declinó en favor de Carlos Martínez Amador a cambio de ser la próxima secretaria de Desarrollo Social.
¿Será?
¿No será?
Lo cierto es que, en efecto, el sobrino predilecto de Alberto Amador Leal perdió la puja por la candidatura a la Presidencia Municipal de Huauchinango por Puebla Unida debido a sus bajísimos números en las encuestas.
(Le ganó ampliamente el ex priísta Gabriel Alvarado).
Todos saben, hasta los perros, que Carlos es dueño de medio Huauchinango.
Surge un nuevo hotel...
Es de Carlos.
Crean un nuevo centro comercial...
Es de Carlos.
¿El burdelito de moda?
Es de Carlos.
Y contra eso nada se puede.
O sí.
La derrota de Carlos fue una victoria pírrica: no lo humillará Rogelio López Angulo, cuñado de Enoé, y sí se impondrá al pequeño e inocente Carlitos Quiénsabequé Giorgana, candidato de Mover a Puebla.
Luna, el Delegado. Javier Luna, queridísimo por mucha gente, ya es el delegado federal para el tema de los convenios de publicidad.
El viernes pasado estuvo en la reunión en la que el delegado federal de Gobernación en Puebla aseguró que nunca, jamás, será la intención del Gobierno de Peña Nieto enfrentarse a los gobiernos estatales, en este caso el de Puebla, en temas electorales.
A Javier, en efecto, le tocará establecer dichos convenios en la zona del sureste.
Nada mal.
Y sí mucho de bien.
