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Facundo Rosas llega por pago de favores de RMV a Calderón

Facundo Rosas llega por pago de favores de RMV a Calderón

El cuestionado nombramiento del ex comisionado de la Policía Federal (PF), Facundo Rosas Rosas, como titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Puebla se explica a partir de dos lecturas: la necesidad del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas de pagar favores al ex presidente Felipe Calderón Hinojosa y con ello contar con un grupo político dentro del PAN que lo respalde, y en segundo lugar, a la intención de fortalecer el espionaje y el aparato policiaco para reprimir protestas sociales y amedrentar a opositores al Poder Ejecutivo.

La visión que ayer se quiso imponer desde el gobierno del estado es que la designación de Facundo Rosas es uno de los mayores aciertos de Moreno Valle, pues la intención es que el funcionario, con la experiencia que tiene en la PF, actúe como un personaje clave para modernizar a los cuerpos policiacos del estado y para que contenga el avance del crimen organizado en la entidad poblana.

Dicha visión contrasta brutalmente con la realidad, puesto que Facundo Rosas fue un personaje clave en la administración Genaro García Luna al frente de la Secretaría de Seguridad Pública y durante el sexenio pasado hubo una larga lista de denuncias contra altos mandos de la PF que van: desde el aumento de la tortura para intentar crear culpables falsos de delitos federales hasta dar protección a cárteles del narcotráfico, así como de llevar estrategias erráticas de combate al crimen organizado que dejaron una estela de por lo menos 60 mil muertos y miles de desaparecidos a lo largo y ancho del país.

El paso de Facundo Rosas por el gobierno federal está manchado por el caso de la francesa Florence Cassez; por los abusos y yerros cometidos en los casos de los secuestros del niño Fernando Martí y el empresario Hugo Alberto Wallace; por el fracaso en la reducción de los índices de criminalidad y violencia en el país, por que la PF no pudo contener el crecimiento de bandas y cárteles del narcotráfico, además del narcomenudeo, los plagios de migrantes, los robos de vehículos y el uso del aeropuerto Benito Juárez como zona de trasiego de mercancías ilegales, entre otros muchos asuntos.

Con esos antecedentes lo más lógico y sensato es que ningún gobierno quisiera contratar a Genaro García Luna –quien está siendo investigado en México y Estados Unidos– y a Facundo García Rosas. Sin embargo, al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas no le han importado esos antecedentes nefastos y ha puesto en riesgo a la seguridad del estado al nombrar a un personaje que, en lugar de generar respeto, admiración o reconocimiento, provoca miedo, rabia y agravios.

La actitud de Moreno Valle de hacer caso omiso al enorme desprestigio que arrastra García Luna y compañía, se explica por lo siguiente:

El principal protector de Moreno Valle en el PAN se llama Gustavo Madero, el presidente nacional de ese partido, que en varias ocasiones ha frenado las quejas que destacados panistas han presentado en el albiazul denunciando los abusos del gobierno morenovallista. El problema que enfrenta el mandatario poblano es que la autoridad y el liderazgo de Madero se ha venido degradando como consecuencia directa de la derrota panista en la última elección presidencial.

Hace tres semanas Madero quedó exhibido como un dirigente sin fuerza cuando no se pudo concretar la tan esperada asamblea nacional del PAN para reformar los estatutos del albiazul. El dirigente panista enfrenta una crisis de liderazgo que empezó cuando a principios de este año 80 por ciento de los militantes de Acción Nacional no refrendaron su afiliación al partido.

Ante la pérdida de poder de Madero pareciera que Moreno Valle busca replegarse con el grupo político de panistas que fueron parte del gobierno de Felipe Calderón, y por esa razón, le estaría dando espacios políticos a varios personajes fundamentales en la anterior administración federal.

Esa es la clave del nombramiento de Facundo Rosas, quien es cierto que no es militante del PAN y no es alguien que incida en la vida interna de Acción Nacional. No obstante es un personaje que sí guarda muchos secretos del gobierno de Felipe Calderón y necesita cobijo, luego de que todos los altos funcionarios de la PF quedaron en calidad de apestados.

Lo más preocupante de la llegada a Puebla de Facundo Rosas es que es un personaje que surgió en 1990 en los cuerpos de seguridad como capacitador de los espías del Cisen, cuando este órgano de inteligencia del gobierno mexicano era comandado por Fernando del Villar.

Por esa razón no se debe descartar que otra de las intenciones de traer a Puebla a Facundo Rosas sea la de acrecentar el espionaje y la capacidad de los cuerpos policiacos para reprimir y amedrentar a los opositores al gobierno, además de los movimientos sociales.

Quienes los conocen narran que es una persona de buen trato y que rara vez pierde el control. La actitud que Rosas muestra de conciliador contrasta con la actitud de que no le gusta recibir a la gente ni escuchar quejas. Algunos testigos cuentan que cuando fue alto funcionario de la PF colocó varios filtros burocráticos para que quien buscara una audiencia con él se desesperara de intentar obtener una cita.

A Facundo Rosas siempre lo acompañan dos colaboradores: Luis Cárdenas Palomino, quien fue titular de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal, y Luis Arturo Bassols González, quien fue subalterno del segundo de ellos.

El nombre de Luis Cárdenas saltó –en 2012– en el escándalo de la muerte de un grupo de agentes de la PF en el aeropuerto de la Ciudad de México, en lo que al parecer fue un conflicto por el trasiego de drogas. El mismo funcionario apareció como presunto participante en el montaje que se montó con la detención de Florence Cassez.

Cárdenas y Facundo Rosas se conocieron en el Cisen en los años 90 y desde entonces, siempre han colaborado entre ellos.

Mientras que Bassols en 2011 fue coordinador regional de la PF en Guanajuato a donde lo mandaron a combatir los asaltos carreteros, y nunca pudo ofrecer buenos resultados y si logró que se organizaran manifestaciones de Unión Campesina Democrática para denunciar actos de corrupción de agentes de la Policía Federal.

Si ambos colaboradores vienen acompañando a Facundo Rosas, hay muchos motivos suficientes para de ahora en adelante sentir miedo al salir a la calle.