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Blanca Alcalá fracasó en su intento de frenar a Enrique Agüera

Blanca Alcalá fracasó en su intento de frenar a Enrique Agüera

El domingo en público, se sentaron a platicar ante la mirada voyeurista de los medios de comunicación.

Caras sonrientes, poses estudiadas para la foto y discurso plagado de lugares comunes y frases huecas fueron la constante.

Hablaron de política, de los monumentales retos que supone para el PRI el próximo proceso electoral y cerraron con el inevitable elogio mutuo a sus respectivas trayectorias.

Sin embargo, de lo que no se habló en la reunión Blanca Alcalá-Enrique Agüera fue de la despiadada guerra sucia que la senadora operó en contra del ex rector para evitar a toda costa que fuera el candidato tricolor a la alcaldía de Puebla.

Así como lo lee.

Maestra en el manejo de la doble cara y los golpes por debajo de la mesa, la ex alcaldesa se movió con todo y aprovechó la amistad y relaciones del coordinador de su bancada, Emilio Gamboa Patrón, para lograr su objetivo.

La descalificación de Agüera ante el CEN priista fue parte importante de la estrategia.

Hasta el órgano de dirección partidista llegaron informes que calificaban su candidatura como “riesgosa” y con dudas severas sobre su honestidad y probidad, lo que no garantizaba el triunfo en un escenario de elección cerrada, compitiendo contra la capacidad de operación electoral del gobierno de Rafael Moreno Valle.

A la par, hasta el mismo CEN tricolor llegaban encuestas y sondeos de opinión que colocaban a Agüera muy por arriba del resto de los aspirantes priistas en términos de criterios de rentabilidad electoral, lo que anulaba el efecto de cualquier guerra sucia en su contra.

Además de lo anterior, Alcalá intentó maniobrar un falso apoyo a las aspiraciones del empresario José Chedraui, el único con posibilidades de disputar la candidatura.

A medias, puso a su disposición los servicios de “Sostén”, la empresa de asesoría consentida de la hoy senadora, la que utilizaba desde que era candidata del tricolor a la presidencia municipal de la capital.

La empresa fue importante en el manejo de imagen de la priista como alcaldesa y después en la campaña que la llevó a la cámara alta del legislativo local y entre sus socias se encuentran la publicista Margarita Jiménez Urraca (que armó la campaña de Enrique Peña Nieto y los demás candidatos del PRI en el Estado de México en 2007) y Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Social federal y ex jefa de gobierno de la Ciudad de México.

El objetivo era hacer crecer a Chedraui en las encuestas, armarle una estrategia de posicionamiento y manejo de imagen entre el electorado potencial y enviarlo a una contienda en los hechos muy difícil de ganar.

De esta manera, Blanquita eliminaba de tajo a su natural competidor por la candidatura del PRI a la próxima gubernatura de seis años y se sacaba la lotería si su partido perdía con Chedraui la elección, lo que la pondría como la candidata “natural” a la elección en el 2018.

Y es que, aunque usted no lo crea, la posibilidad de convertirse en la primera mujer en gobernar el estado no solo le quita el sueño a Blanquita, ya se ha convertido en una auténtica obsesión.

¿Se imagina?

¡Sálvese quien pueda!