Paco Ramos se casará en Atlixco con la hija de Rosario Robles
Los manteles ya están en la tintorería.
La ex hacienda atlixquense empieza a ser barrida.
Las invitaciones –peleadísimas- ya las repartió el cartero.
El ex diputado federal Paco Ramos, Mejor Amigo de Mario Marín García (y Mejor Ahijado de Mario Marín Torres), se casará el sábado 26 de enero con Mariana Moguel Robles, hija de Rosario Robles, secretario de Desarrollo Social del gobierno federal.
A la boda se prevé la presencia del presidente Peña Nieto, así como la del ex gobernador Marín.
Amigos de Paco en la época reciente, Juan Carlos Lastiri y Juan Manuel Vega Rayet, ya confirmaron su asistencia.
También hicieron lo propio el Mejor Amigo y sus hermanos.
El feliz novio saltó a la fama local cuando a principios de la administración Marín fue nombrado titular del Instituto Poblano de la Juventud.
Quienes lo conocieron entonces lo recuerdan tímido y modesto, tanto así que llegó al IPJ a bordo de un vochito.
La amistad con Marín Jr. le trajo prosperidad y bonanza.
Era común verlos en los antros y bares poblanos –aunque Mario no bebe- tirando sombra y recogiendo simpatías.
Tan buena estrella lo iluminó aún más.
Y cuando menos lo esperó, Paco se convirtió en todo un diputado federal.
Ahí empezó a sembrar y a cosechar.
Su boda del sábado no es para menos.
Y dicen que una cigüeña revolotea en el aire.
Mientras escribo estas líneas viene a mi recuerdo el encuentro narrado por Carlos Ahumada en el contexto de los videoescándalos que le dieron fama inédita a René Bejarano, entre otros.
Luego de contar que Ahumada y la señora Robles se reunieron con Carlos Salinas de Gortari en la residencia de éste, el empresario argentino asentó: “Cuando llegamos a la vitrina donde (Salinas) conserva sus bandas presidenciales, Rosario le comentó que debía de ser un gran honor y un orgullo portar la banda presidencial. Salinas inmediatamente tomó una escalerita para poder subir a abrir la vitrina y sacó una de las bandas presidenciales. Yo creía que nos la quería mostrar, y en efecto así lo hizo, pero no fue sólo eso, sino que la tomó y se la puso a Rosario (Robles) cruzándole el pecho y le dijo: ‘Te luce muy bien’.”
Tiempo después, la propia Rosario Robles confirmó la anécdota y agregó algo más: “No sólo me puso la banda. Me la regaló”.
¿Vendrá Salinas a la boda?
La duda ofende.
Apuntes de una Comilona. La comida de monseñor Antonio Chedraoui Tanús reunió, nuevamente, a la clase política nacional.
No fue Enrique Peña Nieto, es cierto, pero ahí estuvieron, entre otros, el hombre más rico del mundo, la mujer más poderosa del PRI y dos de los gobernadores más fuertes del país.
Unas cuatro mil personas acudieron a comer jabalí con el obispo de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía.
Las crónicas de la prensa nacional han dado cuenta ya de algunos de los asistentes más notables.
Yo mejor le cuento lo que hicieron los poblanos.
Ricardo Henaine, ubicado en el ámbito reservado a la Pipitilla, no dejaba de mirar a la mesa principal donde se hallaban dos viejos conocidos suyos: Carlos Peralta y Marcos Salame.
(Al lado derecho del dueño de La Vista, una flor agonizaba entre besitos a lo lejos y monólogos susurrados: Martita Sahagún sin Fox).
Pepe Chedraui, en tanto, conversó largamente con César Camacho e Ivonne Ortega, dirigentes del CEN del partidazo.
Un tema sobresalió en la charla: el de los delegados federales que vendrán a Puebla.
Compartiendo mesa con Gerardo Islas Maldonado, dirigente de Nueva Alianza en Puebla, hacía su crónica puntual el joven periodista Beto Tavira, autor de “Las mujeres de Peña Nieto” y ex editor de lujo de la influyente revista Quién.
De él son estas líneas que subió a su blog de Animal Político: “Me quedé frío. Ayer que apersoné mi Cuerpo Latino en la comida que ofreció monseñor Antonio Chedraoui (así, con OUI al final) para celebrar su cumpleaños número 81 en el fraccionamiento Bosque Real, llegó un político a mi mesa para saludar a una integrante de #MiCisen la cual me acompañó al multitudinario evento que se ha convertido en un verdadero escaparate político para ver y ser visto.
“El hombre –vestido con un traje azul marino hecho a la medida– se presentó como Francisco Xavier. Mi amiga me mostró sus cartas credenciales: ‘él fue senador del Partido Nueva Alianza (de Elba Esther Gordillo) y ahora es el coordinador de asesores del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle’. Yo, siempre con mis referencias musicales de la década de los 80 dije para mis adentros: ‘¿Francisco Xavier? ¿Francisco Xavier? Me suena. Me suena. Me suena… claaaaaaaro, este es el bato que le producía sueños húmedos a mi muchacha con los posters que tenían la imagen de él y que ella pegaba con diurex en la pared arriba de su camita de lona, de esas plegables’.
“Imprudente, como suelo ser cuando quiero ser serio, para confirmar que estábamos hablando del mismo personaje del cual yo conocía perfectamente su trayectoria musical, le dije: “’A ver, cántate un pedacito de Doce rosas’. Mi amiga me dio un pisotón que el día de hoy me tiene cojeando como Frida Kahlo. El funcionario público se me quedó viendo como quien pierde una estrella y se le va al infinito. Luego, lapidario, me respondió: ‘esa no la cantaba yo,Doce Rosasera de Lorenzo Antonio’.
“(…) ‘Era Francisco Xavier Berganza, goooooei’, me aclaró enfadadísima mi comadre una vez que el político se fue.”
Hasta aquí la taviriana cita.
Muchos poblanos en la comida de monseñor.
Tantos que algunos nos preguntamos: ¿Quién se quedó en Puebla?
Y por ahí, muy insistente, circuló un rumor en varias mesas: que la comilona para cuatro mil personas (que incluyó, además de Jabalí, carnitas de Michoacán, croquetitas de Antioquía, postres libaneses y paletas asesinas) la pagó, como en los últimos años, un conocido de los poblanos cuyo nombre de pila es Luis.
(Su apellido paterno empieza con M).
