Recrudece la pelea de morenovallistas contra yunquistas
Tres temas volvieron a poner en el análisis las (malas) relaciones políticas entre el gobernador Rafael Moreno Valle y el panismo tradicional en Puebla, llámese Yunque, Nomenclatura u Organización, como prefiera usted.
La semana arrancó con la vieja disputa sobre seguridad pública, un asunto llevado y traído desde el periodo de transición.
Aquella vez, a través de Fernando Manzanilla, el entonces gobernador electo le mandó decir a Eduardo Rivera que fuera tomando las previsiones necesarias debido a que los policías estatales asentados en la capital, hasta ese momento bajo las órdenes del Ayuntamiento, regresarían a las filas del gobierno del estado.
La medida molestó a las ahora autoridades municipales, quienes no han dejado de atribuir los yerros en las tareas de prevención de delitos al retiro de los uniformados, unos 800, mismos que no han podido reponer ni con sus laxas, reiteradas y renovadas convocatorias de reclutamiento.
Con el homicidio del empresario y ex secretario de Finanzas del PRI estatal, Antonio Haces D'Artigues, el posterior asesinato de un abogado en San José Vista Hermosa y la ola de asaltos bancarios, que incluye los atracos a cuentahabientes, morenovallistas y yunquistas, representados estos últimos por Eduardo Rivera, volvieron a intercambiar golpes, puyazos y descalificaciones por debajo de la mesa.
Los del cerro culpando a los del zócalo por su ineptitud, y los del zócalo acusando a los del cerro por su indiferencia.
Otro tema que los trae crispados es el de la renovación de la dirigencia del PAN.
Justo cuando el "dream team" morenovallista se encontraba listo para hacerse del Comité Directivo Estatal, a través de la diputada federal electa Blanca Jiménez, los miembros de la Organización 'cocinaban' una argucia que les permitiría conservar el mando del partido en la antesala y durante el desarrollo del proceso electoral local de 2013.
El lunes, el periodista Alejandro Mondragón dio a conocer en el portal statuspuebla.com.mx que un grupo de integrantes de la dirigencia estatal había solicitado al CEN la extensión del periodo de Juan Carlos Mondragón por un año.
El trascendido, que fue confirmado ese mismo día, se interpretó como lo que es: como una intentona del panismo tradicional para asumir el poder en la selección de candidatos a presidentes municipales y diputados locales el año que entra.
La maniobra, encabezada por Eduardo Rivera desde fuera, encolerizó a ya sabe usted quién, y sirvió para atizarle el fuego, una vez más, a la ya de por sí maltrecha relación.
Un tercer y último tema tiene que ver con los festejos que se llevarán a cabo la noche del 15 de septiembre.
La polémica había terminado una vez que Moreno Valle anunció por medio de un comunicado de prensa que el Grito de Independencia se quedaría en el zócalo, como es habitual, y que en la zona de Los Fuertes se realizaría una verbena popular con espectáculos de colores y fuegos artificiales, aderezada por un concierto en el Centro Expositor.
Esto sucedió la noche del jueves de la semana pasada.
Seis días después el diputado Enrique Nácer vino a romper la concordia con un hecho aparentemente disparatado.
Desde su posición de presidente de la Comisión Permanente del Congreso, el legislador del Partido Nueva Alianza formuló un exhorto para que Moreno Valle encabece un segundo Grito en Los Fuertes, uno que incluya además una arenga en honor de los héroes de la Batalla del 5 de Mayo.
Podrá usted sorprenderse frente a la extraña mezcla de un acontecimiento histórico con otro, pero así lo propuso Nácer, y así quedó registrado.
Algunos sectores, como el de los empresarios aglutinados en torno del Consejo Coordinador Empresarial, vieron el asunto como la desafortunada ocurrencia de un diputado desconocedor de la historia, sin embargo, del lado de la Nomenclatura, otra vez Eduardo Rivera y compañía, no fue así.
Los señores yunquistas leyeron entrelíneas que se trataba de una nueva afrenta de su rival político.
Pensaron, y piensan todavía, que la del legislador aliancista no fue una iniciativa personal, sino una indicación directa de Casa Aguayo, donde despacha el secretario General de Gobierno Fernando Manzanilla.
De ser así, que es posible, la semana que hoy termina habría estado plagada de desencuentros entre ambos grupos: los morenovallistas y los panistas tradicionales, los del 'pedigrí'.
Primero la seguridad, luego la dirigencia del PAN y por último el festejo del 15 de septiembre.
Por todos estos episodios hay diferencias fuertes al día de hoy.
Y eso que, parafraseando un lema de gobierno que existe por ahí: "lo mejor (de la contienda) está por venir".
Twitter: @jorgerdzc
