AMLO no podrá demostrar compra de medios de comunicación
López Obrador dijo que el PRI compró encuestas, votos y medios.
De los votos y las encuestas no voy a hablar.
Sí, en cambio, de los medios.
¿Hay pruebas de que el PRI compró a los levantacejas de Televisa y Milenio?
No lo creo.
La compra de las voluntades de los periodistas no se factura ni paga IVA.
Basta con ver las actitudes de esos barones para saber que algo irregular se dio.
Y es que no es posible que todos actúen con los mismos argumentos: con el mismo guión.
Los más cínicos son Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva.
El primero disfruta en mostrar su lado más oscuro en Tercer Grado (“Tercer Legrado”, dice Jaime Avilés) y en El Asalto a la Razón.
Ahí exhibe su visión de la política: “Todos compran votos”, “no me asusta que un candidato viaje en un avión que alguien le prestó”, “la política es una mierda”, etcétera.
Gómez Leyva es ligeramente más pudoroso pero no deja de seguir los pasos del “Jefe” Marín.
La noche en que admitió que Milenio y Gea-Isa se equivocaron en las encuestas que difundieron a lo largo del proceso electoral pasará a formar parte de la borgiana Historia Universal de la Infamia.
Esa declaración, incluso, bien podría formar parte de los expedientes lopezobradoristas sobre la compra de voluntades.
De facto admitió que Milenio y Gea-Isa funcionaron como medios propagandísticos de Enrique Peña Nieto.
El problema es que en un país como México todo termina en el baúl de las anécdotas que se cuentan.
Hemos visto tantas cosas que ya no nos asusta nada.
Denise Maerker busca matizar sus comentarios y procura no sumarse al Coro de los Niños Cantores de Peña Nieto.
El problema es uno: ya no tiene la credibilidad que tuvo en otro tiempo.
Su imagen se ha desgastado.
Eso sí: en la clandestinidad se horroriza de la compra de votos y de voluntades.
Y cuando digo “clandestinidad” me refiero a su noticiero “Atando Cabos” que se transmite por Tele-Fórmula.
Ahí vi cómo humilló a Roy Campos, dueño de Mitofsky y promotor de una crema contra las almorranas.
También la he visto escandalizarse por los casos Soriana y Monex.
Lo curioso es que su vena crítica se difumina cuando entra al estudio donde se transmite Tercer Grado.
Hasta aquí cierro los ejemplos.
(Podría incluir a Leo Zuckermann, Korge G. Castañeda, Héctor Aguilar Camín y a otros pero son tan vomitivos que me abstengo).
Puebas, pues, no hay pero sí evidencias, y muchas, de que los Niños Cantores de Peña Nieto recitaron un guión maquilado en quién sabe qué oficina del PRI.
Y una más: antes de que el candidato de las izquierdas hiciera público que tomará la vía de la invalidez de la elección, ellos, los levantacejas, ya dijeron que se van de vacaciones y que regresan hasta agosto.
El mensaje es clarísimo: “Todos bajamos la cortina. Te quedas en tu casa. A ver quién te hace caso”.
Son los medios que tenemos.
Los que nos merecemos.
La Ronda de las Deslealtades. El movimiento de López Obrador entró a partir de ayer a una zona oscura.
Sus aliados empezarán a escasear.
Sus gobernadores electos se ocuparán en los periodos de transición.
Luis Walton, dirigente del Movimiento Ciudadano, tendrá que viajar constantemente a Acapulco para ver cómo recibirá la alcaldía que ganó.
Camacho y Asociados (Ebrad, Ríos Piter, los Chuchos) se harán discretamente a un lado para negociar espacios, prebendas y reflectores.
(No se pelearán con Televisa porque sería suicida).
El caso es que muchos de quienes hoy posan en las fotos a su lado se alejarán de él.
Y como en 2006, las muchedumbres sustituirán a los aliados.
Y algo peor: el silencio de los vacacionistas y los Juegos Olímpicos de Londres caerán sobre su movimiento como una loza brutal.
El final es predecible.
La agonía no conoce descanso.
