La fábrica de iPhone más grande en China termina el confinamiento impuesto a sus empelados
Foxconn obligaba a los trabajadores a vivir dentro de las instalaciones y evitar que la producción se retrasara por culpa de los contagios de COVID-19
Foxconn
Foxconn, la mayor fábrica de teléfonos iPhone en China, anunció que después de casi dos meses pone fin al confinamiento impuesto a sus trabajadores ante el rebrote de COVID-19. Esta medida tenía como propósito continuar con la producción de teléfonos sin que se viera interrumpida por los contagios.
A través de un mensaje enviado a celulares de los trabajadores, Foxconn informó que se suspendía el “cerco cerrado”, un eufemismo para aludir que distintas fábricas de China aíslan a sus empleados del exterior, obligándoles a vivir dentro de las instalaciones y evitar que la producción se retrasara por culpa de los contagios de COVID-19.
La fábrica Foxconn detalló que decidió implementar “el circuito cerrado” luego de que diversos trabajadores abandonaron la ciudad Zhengzhou, donde se encuentran las instalaciones de la factoría, tras del aumento de los casos de COVID-19. Por lo que, para combatir la falta del personal, la empresa ofreció grandes bonus económicos para que los trabajadores se quedaran a pesar de estar encerrados.
Luego de varios meses, los trabajadores protestaron que estos incentivos económicos nunca fueron entregados, mientras que Foxconn precisó que el retraso de los pagos fue un “error técnico”, pero esto no evitó que los trabajadores protestaran, lo cual derivó en confrontaciones con la policía.
Luego de estas protestas, la fábrica, ensambladora de distintos productos Apple, reportó pérdidas del 29% en relación con los ingresos de los meses pasados.
El “cerco cerrado” duró en Foxconn 56 días, la empresa opera con una plantilla de 200 mil empleados, pero se desconoce cuántos de ellos estuvieron encerrados por casi dos meses.
China relaja las políticas anticovid
En los últimos días, la prensa oficial china detalló que, tras haberse minimizado los contagios de coronavirus y de la variante ómicron, se relajarían las estrictas medidas de la política “cero COVID”, la cual se encuentra vigente desde que empezó la pandemia, es decir, hace casi tres años.
De acuerdo con el gobierno chino, el país vive una nueva realidad, por lo que se modificarán las condiciones de vida y las libertades de los ciudadanos, pues ya no se registran tantas muertes ni contagios por coronavirus.
Tan solo en días pasados, el presidente chino Xi Jinping anunció que aquellas personas que den positivo en COVID-19 y sean casos asintomáticos o presenten síntomas leves podrán airarse en sus casas. Antes, la política “cero COVID” dictaba que era obligatorio que los pacientes fueran trasladados a un centro de cuarentena.
De la misma manera, detalló que tampoco es necesario contar con una prueba negativa para entrar a los disantos espacios públicos, precisó que esta regla no aplicará para escuelas ni hospitales.
Expertos internaciones consideran que China ha decido relajar las medidas anticovid luego de las distintas protestas que se suscitaron tras la muerte de 10 personas en Urumqi.
Hace un par de semanas, un edificio en dicha localidad se incendió, pero ante las fuertes medidas anticovid, los bomberos no pudieron llegar al inmueble a tiempo, lo que generó que 10 personas murieran.
Esto desató una ola de protestas en todo en el país, en la que los ciudadanos pedían la renuncia del presidente, así como unas elecciones democráticas y que se rompiera el cerco anticovid.
Por su parte el régimen chino asegura que las políticas anticovid salvaron la vida de millones de ciudadanos, ya que permitió aislar a los contagiados y a todas las personas cercanas a ellos, y todo esto fue posible gracias a los confinamientos parciales o totales, así como las constantes pruebas de antígenos de COVID-19 a la población.
