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El cáncer, un enemigo silencioso y costoso de erradicar

Alejandro vivió con un tumor cancerígeno sin saberlo, no padeció ningún síntoma, hasta que un día un fuerte dolor de cabeza marcó el inicio de su calvario

El cáncer, un enemigo silencioso y costoso de erradicar

El desembolso económico para un tratamiento contra el cáncer es incalculable. Lo cierto es que es muy costoso y depende del tipo de mal que tenga cada paciente. Pero sobre todo del hospital privado en el que se trate por parte de los médicos, porque el estado lo costea para quienes cuentan con seguridad social. 

Es necesario definir que el cáncer es la transformación de células normales en tumorales; dicho cambio se debe a acumulaciones progresivas de mutaciones en las diferentes fases de la división celular.  

No hay una causa única que provoque esta transformación, sino que se trata de una interacción de varios factores, entre ellos, la predisposición genética y tres categorías de agentes externos clasificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como carcinógenos físicos (radiaciones ionizantes y ultravioletas), carcinógenos químicos (amianto, humo del tabaco, aflatoxinas, arsénico, etc.) y carcinógenos biológicos -algunos virus como el del papiloma humano, bacterias y parásitos-.  

Enemigo silencioso 

Muchos sobrevivientes comparten sus historias informativas y motivadoras. Tal es el caso de Alejandro Camacho Fierro, un periodista experimentado con más de dos décadas de oficio, quien logró vencer al cáncer y a los especialistas que lo diagnosticaron con una enfermedad terminal.  

Ale Camacho hasta la fecha, pese a que ya quedó diagnosticado libre de cáncer, tiene que realizarse estudios cada año para confirmar que no haya regresado el tumor que le fue localizado entre el recto y el intestino cuando tenía 35 años.  

Por un año Ale vivió con el tumor cancerígeno sin saberlo, no padeció ningún síntoma, hasta enero de 2011, después de unas vacaciones en la playa.  

Un fuerte dolor de cabeza y la palidez en su color en la piel, aunque en otras ocasiones de color  amarillento verdoso, fueron el primer aviso y después ya no le respondió su cuerpo.  

Ese fue el momento que detonó para acudir al médico y realizarse estudios de sangre.  

Los resultados arrojaron una anemia y el dolor de cuerpo era por la falta de sangre en las venas. Por un mes permaneció internado en el Hospital de San Alejandro del IMSS donde fue sometido a diversos estudios y a una operación para quitarle los pólipos que rodeaban al tumor de 6 milímetros.  

El calvario de Alejandro Camacho apenas empezaba. Lo trasladaron al Hospital de Especialidades de San José del IMSS, le confirmaron que el cáncer era agresivo y quitarlo provocaría una invasión en todo el cuerpo.  

Además del impacto  emocional, más estudios y tratamientos, en marzo decidieron someterlo a una segunda operación, y los especialistas no localizaron el tumor. Ante el temor de que avanzara a otro órgano, Camacho Fierro fue sometido a análisis nucleares en hígado, estómago, riñones y otros órganos.  

Para prevenir que el cáncer estuviera alojado en otro órgano, los médicos decidieron realizar una operación, para quitarle intestino y parte del estómago, con una colostomía.  

Fueron meses de incertidumbre y sufrimientos los que vivieron los integrantes de la familia Camacho Fierro, quienes no se dieron por vencidos y buscaron otras opiniones médicas.  

Llegaron al Hospital Siglo XXI en la Ciudad de México. Los médicos mediante estudios no le encontraron el tumor,  sin embargo, otros análisis arrojaron que la tumoración invadió el recto y requería de la intervención quirúrgica urgente.  

Aún con este último diagnóstico fatídico, Alejandro Camacho siguió en la búsqueda de más diagnósticos, llegó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y después al Hospital Militar, donde logró obtener estudios rigurosamente detallados de imágenes, entre ellos la tomografía en un escáner de emisión de positrones que muestran cómo funcionan los órganos y tejidos, y para ello se utiliza una sustancia radiactiva para buscar patología en el cuerpo.  

Aunado al tratamiento de medicamentos especiales, debido a que el tumor que le detectaron no es muy común y era parte de investigación científica, cada año tiene que verificar que el mal no haya regresado, a casi una década de estar libre del cáncer. 

El periodista cuenta con seguridad social y su tratamiento de cáncer no fue tan costoso, aunque los  estudios, consultas con especialistas  y medicamentos que realizó con instituciones privadas, sí fueron demasiado cuantiosas. Tan sólo un escaneo en un hospital privado de emisión de positrones, en esa época, rondaba los 200 mil pesos.  

Debido a que hay muchos tratamientos para el cáncer, según su grado de avance, no se puede cuantificar su costo, ya que puede generar una combinación de tratamientos como cirugía con quimioterapia o radioterapia.  

En otros casos puede recibir inmunoterapia, terapia dirigida o terapia con hormonas.  

Una de cada 10 muertes es por un tumor 

Conforme a los últimos datos estadísticos del Inegi, entre enero y agosto de 2020 se registraron 683 mil 823 defunciones, de las cuales el 9 por ciento se debieron a tumores malignos (60 mil 421). 

En el 2019 se registraron 747 mil 784 defunciones, de las cuales 12 por ciento fueron por tumores malignos (88 mil 683). 

La distribución porcentual por sexo indica que hay más fallecimientos en mujeres (51%) que en los hombres (49%) por esta causa. 

Las tasas de defunciones por tumores malignos indican que en los primeros grupos de edad (antes de los 30 años), no se superan las 12 defunciones por cada cien mil habitantes y en los hombres las tasas son más altas que en las mujeres, aspecto que se revierte a partir de los 30 y hasta los 59 años.  

La tasa de defunción por sexo aumenta conforme avanza la edad y es de 1 mil 140.10 casos por cada cien mil hombres de 80 años y más; en este grupo la brecha respecto a las mujeres casi se duplica (674.43 defunciones por cada 100 mil mujeres).  

Esta enfermedad se puede desarrollar a cualquier edad. Mientras algunos tipos de cáncer tienen mayor presencia conforme se incrementa la edad de las personas, existen tumores malignos que son más frecuentes entre la población menor de 20 años, como el neuroblastoma, el cáncer de hueso y algunos tipos de leucemia. 

Puebla se encuentra en el rango de las entidades con las tasas más bajas de mortalidad por tumores malignos, lo mismo que Quintana Roo, Guerrero, Tlaxcala, México, Guanajuato, Chiapas, Tabasco y Aguascalientes.  

Y las más altas están en la Ciudad de México, Sonora, Chihuahua, Veracruz, Nuevo León, Sinaloa y Nayarit.  

A nivel nacional, la tasa de mortalidad por tumores malignos es de 70 defunciones por cada 100 mil habitantes.