Aire cálido y húmedo, factor que alimenta a los huracanes
Conocidos como las tormentas más poderosas en el planeta, los huracanes son por definición, de acuerdo con el servicio espacial de Estados Unidos (NASA), “ciclones tropicales”, nombre científico, aunque también se les conoce como tifones.
En este sentido, estos ciclones sólo son identificados como “huracanes” siempre y cuando se formen en los océanos Atlántico y Pacífico. Estos fenómenos se canalizan al emplear el aire cálido y húmedo como “alimento”, situación que determina que se formen sobre aguas templadas.
Al respecto, al menos hay tres condiciones que abonan a la formación de estos fenómenos: Un evento atmosférico previamente originado, que pueden ser tormentas; así como la existencia de temperaturas que oscilen los 26 grados centígrados y vientos en los niveles altos de la atmósfera.
Por esta razón el aire cálido sube al grado de mantener baja presión cerca del nivel del océano, dando pauta a que éste se enfríe, formando nubes que comienzan a girar y aumentar de volumen.
El sentido de las manecillas del reloj, determinante
Cabe indicar que los huracanes que se forman en el lado norte del ecuador tienden a girar en el sentido contrario a las manecillas del reloj, sin embargo, aquellos que se ubican en el polo sur lo hacen siguiendo dicho orden.
Lo anterior sucede porque la Tierra gira en torno a su propio eje, resaltando que mientras más rápido se muevan las nubes se formará un “ojo” en el fenómeno natural.
Justo ahí, en el “ojo” todo es tranquilidad, resaltando la presión muy baja que rodea el meteoro, mientras esto sucede el aire de presión alta baja hacia el interior del “ojo”.
Estructura de un huracán
Al respecto, un fenómeno de este calibre se compone de la siguiente estructura:
• Banda nubosa: Se mantiene como una espiral en los alrededores del centro del evento.
• Ojo: Es de aproximadamente 30 a 65 kilómetros de diámetro, y en él todo es calmado.
• Pared del ojo: Agrupa nubes densas, donde se exponen los vientos más fuertes del fenómeno.
Categorías de los huracanes
De acuerdo con la NASA “los ciclones tropicales por lo general se debilitan cuando tocan tierra, porque ya no se pueden ‘alimentar’ de la energía proveniente de los océanos templados”.
A pesar de ello, es común que una vez adentro al tocar tierra sigan causando daños y fuertes lluvias, poco antes de desvanecerse.
En este sentido, según la escala Saffir Simpson, los huracanes se clasifican en cinco categorías:
Uno: Vientos de 74 a 95 millas por hora, con daño en tierra mínimo.
Dos: Vientos de 96 a 110 millas por hora, con daño en tierra moderado.
Tres: Vientos de 111 a 130 millas por hora, con daño en tierra extenso.
Cuatro: Vientos de 131 a 155 millas por hora, con daño en tierra extenso.
Cinco: Vientos superiores a 155 millas por hora con daño en tierra catastrófico.
