¿Y Ana Isabel Allende?
Un ejemplo que retrata con mucha certeza la ausencia de Ana Isabel Allende de la vida interna del PRI en Puebla, ocurrió ayer cuando la senadora priista y presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), Diva Gastélum, no supo ni su nombre cuando quiso hacer referencia al importante papel de las mujeres en su partido.
Ante decenas de mujeres indígenas de la ciudad de Puebla que acudieron a la toma de protesta de Sandra Boizo como su coordinadora estatal, la senadora con mucho trabajo pronunció el nombre de Ana Isabel, porque no estaba segura de que así se llamara la dirigente estatal del PRI.
Y las mujeres priistas poblanas tampoco lo saben con certeza, porque sólo la conocen por los medios de comunicación cuando da alguna conferencia de prensa –muy escasas y poco trascendentes por cierto-.
En cambio, la senadora reconoció el trabajo del dirigente municipal, Pepe Chedraui, por su compromiso por incluir a las mujeres en la vida interna de su partido para recuperar Puebla.
Esta pequeña anécdota de lo ocurrido en el edificio de la sede del Comité Municipal del PRI, es un ejemplo de lo que ocurre en el PRI.
Pocos conocen a su dirigente estatal, poco se le ve en actividades con la base, con los operadores, con la estructura que dará la batalla el próximo año ante el morenovallismo.
La ausencia de Ana Isabel Allende en la vida interna del PRI es cada vez más notoria y su permanencia provoca un serio riesgo ante la guerra que ya inició y de la cual es una simple espectadora, cuando debería ser protagonista.
Algunos priistas confiesan, en corto, que esperan que haya un cambio inmediato en el Comité Directivo Estatal porque ni la presidenta, Ana Isabel Allende, ni el secretario General, Víctor Gabriel Chedraui, cumplen con el perfil que se requiere para la batalla que ya está en marcha.
Enrique Doger ha resentido esa falta de apoyo de su líder estatal ante las embestidas mediáticas del equipo de enfrente y las ha tenido que responder solo porque no cuenta con su partido y mucho menos con su dirigente.
Y es que la ausencia de Ana Isabel Allende también se deja sentir en el proceso interno del PRI para la elección del candidato a la gubernatura.
Ninguno de los aspirantes la toma en cuenta para el proceso interno, ninguno la toma de referencia o como una interlocutora real ante su dirigente nacional Manlio Fabio Beltrones.
Tanto Blanca Alcalá, Enrique Doger y Alberto Jiménez se mueven con su propia estrategia, sus propios tiempos, sus propios canales de comunicación ante la dirigencia nacional y, desde luego, en Los Pinos.
La ausencia de Ana Isabel Allende ya preocupa hasta los propios aspirantes que no llegan a entender qué hace todos los días su dirigente.
Y es que es evidente que cada aspirante trae su propia estructura, sus directorios, sus operadores políticos y su gente de confianza pero no forman parte de la estructura del Comité Directivo Estatal del PRI, porque ni existe.
Que alguien le avise a la dirigente estatal que Rafael Moreno Valle ya puso en marcha su estrategia rumbo al 2016.
Que alguien le diga que hay tres serios aspirantes del PRI a la candidatura a la gubernatura.
Que alguien toque a la puerta de su oficina y le diga que las elecciones se ganan en la calle, con una estrategia política y no sentada desde el edificio de la Diagonal Defensores de la República.
Que alguien le diga que mientras ella se mantiene ausente de la vida interna de su partido, el de enfrente ya tiene una gran estructura electoral que está lista para el proceso electoral.
Lo ocurrido ayer en la sede del Comité Municipal del PRI es un reflejo de que Ana Isabel Allende anda en todo, menos en lo importante para su partido.
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