Votación priista y panistas en riesgo
Las broncas, puntapiés, mentadas y guamazos continúan entre la clase política poblana y no cesan, muy al contrario, están a la orden del día y amenazan con dejar un buen número de candidatos a diputados federales damnificados.
Como lo señalé ayer en este mismo espacio ninguno de los partidos se salva del escándalo -ya sea en el ámbito local o nacional-, particularmente, por las inconformidades brotadas a raíz de la designación de las candidaturas.
Los priistas, sólo hay que verlos, están agarrados del chongo y ya sus propios candidatos, como Óscar Aguilar González, acusaron a los operadores nacionales del PRI de hacerse como el tío Lolo.
El abanderado tricolor, por cierto, ya le advirtió a su partido que si no lo apoya entonces que no le estorbe ni menos le exija.
La casa priista, hay que decirlo, está hecha un desastre.
Tal vez por eso los candidatos con mayores posibilidades de triunfo están organizando y coordinando sus campañas como sólo Dios les dio a entender, solos y sin ayuda de su inútil dirigencia estatal.
Es el caso de Alejandro Armenta Mier, candidato en el Distrito 7 de Tepeaca; de Jorge Estefan Chidiac, abanderado en el Distrito 14 de Izúcar de Matamoros; y de otros priistas más que ya fueron abandonados a su suerte.
Así que si algún candidato priista llega a ganar la próxima elección, el resultado sería prácticamente por mérito propio y no por apoyo del mismísimo PRI.
Sin embargo, en el PAN las cosas no son tan distintas, ni caminan como quisiera su máximo líder.
Ayer, incluso, el senador Ernesto Cordero Arroyo tuvo que enviar un mensaje de conciliación para tratar de apaciguar las tensas y alocadas aguas azules de la política poblana.
Y es aquí donde aplica aquel dicho popular de “la confianza mató al hombre”.
Sobre todo porque tal parece que ni el morenovallismo, ni el grupo panista que le hace las contras, han calculado el daño que pueden sufrir sus candidatos con el distanciamiento entre el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y Rafael Micalco Méndez, dirigente estatal del PAN.
Esto habrá que leerlo como un duro golpe mediático al grupo en el poder que, por supuesto, nada bien cayó. Particularmente, porque podría repercutir en las urnas el próximo 7 de junio.
Los panistas parece que no se han dado cuenta que los más beneficiados con su guerra interna son, principalmente, sus enemigos del PRI y uno que otro partido de izquierda que recientemente se quiso colgar del escándalo.
Se intentó peligrosamente promover una supuesta división panista que se tendría que cuidar más porque en una de esas a la segunda y cuaja por tanta bronca e insistencia de sus actores.
A ver si esto no le provoca una grave jaqueca en la próxima elección al PAN, a su militancia y a los candidatos de los 16 distritos.
De entrada, Rafael Micalco ya pintó su raya, se montó en su macho, y puso tierra de por medio como promotor de los candidatos del morenovallismo.
Eso sí, el mandatario poblano hizo lo propio y tampoco, dicen, va a ser víctima de nadie en su partido.
Ambos personajes, hay que decirlo, tienen sus estructuras y sus colmillos largos y retorcidos para hacer política.
El gobernador Moreno Valle se las gasta solo para armar, organizar y ganar elecciones, con apoyo de sus operadores; y Rafael Micalco, quien ya fue diputado local, federal y dirigente estatal del PAN también mostró su músculo político en su cumpleaños.
Las grillas, mentadas y jalones entre panistas no convienen a ninguno, particularmente al mandatario, quien podría resultar el más perjudicado por todo el contexto en que se desarrollan los comicios federales.
El proyecto presidencial del gobernador, debe recordarlo, se está perfilando y es muy delicado.
Lo mejor que podrían hacer en el PAN es sumar fuerzas y evitar más desencuentros.
Los equilibrios en Acción Nacional parecen necesarios para ambos bandos, en beneficio principalmente para quien controla el estado.
Y es que no sea que por un pleito interno el morenovallismo y sus candidatos resulten perjudicados.
Como lo dijo Rafael Micalco, “los desencuentros que han tenido las dirigencias panistas con quienes ostentan el poder han derivado en situaciones graves, perjudiciales para la militancia, a la que se ignoró y no se consultó para nivelar la balanza”.
En Twitter: @poncharelazo
