Una de deslealtades, de puercos y marranos
La muy competida elección en Puebla está provocando toda clase de fenómenos, de acciones, de tareas, de estrategias, de comportamientos, de traiciones, de deslealtades y de sorpresas.
Así es, tal como lo lee.
Porque dicen que en el mundo de los ciegos el tuerto es el rey, y es bien cierto.
Así como el desleal es quien impera y reina en el mundo de los traidores.
Es el caso del morenovallismo, el grupo que parece estar perdiendo fuerza en la actual elección por el arrastre de Andrés Manuel López Obrador.
Porque de lo contrario no se entiende por qué su gente que está incrustada en el gobierno ya empezó a saltar como las ratas cuando ven que se hunde su navío.
Eso sí, hasta el último respiro intentarán cobrar su jugoso y muy abultado sueldo patrocinado, desde luego, por el erario y con el dinero de la gente.
Al fin y al cabo los poblanos que se jodan.
Qué más da si la administración estatal paga un funcionario más o uno menos.
Y es que cuando los políticos y funcionarios de doble moral se sienten protegidos, tocados y bendecidos por el dedo de Dios no hay poder humano que los baje de su nube, de su pedestal de celofán.
Vamos, no hay quien se atreva a estar un paso delante de ellos o los insulte por estar
salpicados de lodo aunque estos vean que tienen las cuatro patas metidas en el fango.
Un caso emblemático es el de Francisco Fidel Teomitzi Sánchez, quien se desempeña como titular de la Subsecretaría de Planeación de la Secretaría de Finanzas y Administración del estado.
Un funcionario público de medio pelo al que le dieron chamba en el gobierno, por lo que tendría que ser fiel hasta con el color del logo de la administración de Tony Gali, y que ya se siente Dios en el poder.
Resulta que este animal de la política trabaja y cobra en el actual gobierno pero hace gestión y proselitismo, junto con su gente, a favor del peje, de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Hágame, usted, el condenado favor.
Es de esos personajes de doble moral.
De los que le dan la cara a uno y a otro por el mismo precio.
Porque, insisto, no se entiende cómo es que la gente la gente de confianza de Francisco Teomitzi se la pasa todo el día vapuleando al actual gobierno y alabando a Morena y a sus huestes.
La particular de Don Paco, de nombre Dulce María Ruiz, tiene atiborradas sus redes sociales de mensajes que evidencian su simpatía por AMLO y su total repudio y rechazo.
Expresiones que seguramente a esta hora ya debieron haber desaparecido.
La pregunta es ¿de parte de quién?
¿De la niña Dulce María o de su jefe, Don Paco?
¿Lo sabrá ya el gobernador Tony Gali?
¿Qué pensará la candidata al gobierno por el PAN y la coalición Por Puebla al Frente, Martha Erika Alonso Hidalgo?
Son muchas las dudas y muchas las aclaraciones que Teomitzi tendrá que hacer.
Vaya problema en el que está metido.
Por lo pronto seguramente ya sus superiores saben y conocen el tema.
No sea que les esté haciendo de chivo los tamales.
Por cierto, debería -Don Francisco- ser más educado porque dicen que se da unas ínfulas de un funcionario de primer nivel cuando su cargo no es para tanto.
Todo lo que se ve tan sólo por las campañas, carajo.
Dijera el clásico, ¡pero que asquerosidad es esto, eh!
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