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Una de candidatos haraganes y políticos abusivos

Si se pensaba que las actuales campañas electorales para definir al nuevo gobernador del estado estarían aburridas por el triunfo “ya cantado” del candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa Huerta, ahora con la tibia actitud de sus adversarios la cosa se pone peor.

Así como lo lee.

Tanto Enrique Cárdenas Sánchez, abanderado panista, como Alberto Jiménez Merino, el gallo del PRI, parecen haberse tirado ya a la hamaca.

Decidieron, ya como candidatos, decir: “ahí esté el arpa, ya no toco”.

Y varias son las razones.

La más importante, tal vez, que la cargada barbosista es brutal.

Porque ahora todo mundo quiere sumarse al candidato, todos son sus amigos y todos, también, ya lo ven como el próximo gobernador del estado.

Hoy la moda es Barbosa y no dudo que por allí se dé la sorpresa con una campaña al estilo Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y todos sus productos que se venden en sus giras y mítines.

Y es que políticos y personajes inimaginables ya se sumaron a la campaña de Barbosa.

Es por ello que entiendo perfectamente la molestia de Socorro Quezada Tiempo, ex diputada local perredista y ex dirigente del sol azteca en Puebla, cuando critica el hecho de que se hayan abierto las puertas de Morena y del grupo de Barbosa a todo mundo, hasta a los “simuladores”.

Incluso a quienes lo fustigaron y lo crucificaron cuando electoralmente se la jugó solo contra el morenovallismo.

Me pregunto dónde estaban todos esos supuestos amigos de Barbosa, y de muchos integrantes de su equipo, a la  hora de los trancazos en la elección pasada.

¿Por qué no lo defendieron del llamado fraude electoral?

¿Por qué no se la jugaron con él desde un principio?

Porque aunque haya habido o no fraude una vez concluida y cerrada la elección, ya incluso con el resultado final del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf), el proyecto de Miguel Barbosa siguió y muy pocos lo replicaron.

Y entonces no tenía tantos amigos, aplaudidores y compadres como hasta ahora.

Vaya sorpresas que da la política.

Nuestros políticos poblanos no cambian.

Hoy por hoy todo mundo quiere una foto con Barbosa y con sus más cercanos colaboradores.

Las circunstancias políticas y electorales en Puebla hoy son otras, sin duda, sólo que habría que tener más dignidad, coherencia, respeto, congruencia y muchas otras cualidades más para evitar la falsedad.

Nuestros políticos, es evidente, no conocen esto.

Tanto el candidato Barbosa como los operadores de su equipo deberían cuidar y reservarse más las adhesiones que pudieran resultar polémicas y peligrosas, a fin de evitar las traiciones y los golpes bajos.

Al rato no se quejen de que se les colaron y existen problemas o errores graves a la hora de gobernar.

En Puebla, afortunadamente, todo mundo se conoce; se sigue haciendo política aldeana y por ello se sabe quién es quién.

Así que al rato, insisto, que no nos salgan con que a chuchita la bolsearon.

De esta forma Miguel Barbosa podría evitarse eventos, escenas y momentos como el vivido en Teziutlán con el diputado local Hugo Alejo Domínguez, ex panista y ahora pro barbosista, a quien abuchearon, rechiflaron y hasta se la mentaron.

El respetable, los seguidores de Barbosa, no se la tragaron y lo acusaron en aquel momento de traidor y de no ser un político confiable.

Incluso hubo quien le grito: “¡bájate, cabrón; tú no te mereces estar con Barbosa!”

Acto seguido, Barbosa entró al quite y sostuvo que su campaña es de reconciliación y hay que darle vuelta a la hoja para construir otra Puebla.

Eso sí, el diputado ex panista tuvo que tragarse los reclamos y el mal rato generado por su incongruencia.

Como dijera Juan Gabriel “pero qué necesidad…”.

Ojalá que el candidato de Morena, el puntero y próximo gobernador, si es que no sucede algo extraordinario, evite que su gobierno sea más de lo mismo, que esté administrado por los mismos y que sea saqueado también por los mismos.

De eso los ciudadanos ya estamos cansados.

Puebla no lo merece.

Y el proyecto de Barbosa mucho menos.

Los ciudadanos son los menos culpables de la perversidad de los políticos, así que ojalá se evite el ingreso de “los mismos” al gabinete del próximo gobernador Miguel Barbosa.

Los tiempos y las circunstancias políticas en Puebla lo demandan.

¿O me equivoco?

En twitter: @poncharelazo