Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 25°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

Una de aspirantes y traidores priistas

La soberbia y la confianza desmedida por parte de algunos priistas podría ser su más grave error de cara a los comicios locales que se avecinan; esos en los que se deberá renovar la gubernatura del estado por un periodo de 20 meses.

Y es que por más que lo nieguen, los priistas poblanos no terminan por lograr la tan complicada unidad que tanto trabajo les sigue costando.

Muy al contrario, parece que la estructura priista, los liderazgos, se siguen fragmentando.

Ni siquiera la dirigencia nacional, o al menos la llegada de Manlio Fabio Beltrones, al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, ha logrado meter a los líderes del tricolor en una sola canasta.

Por más que trata de ser el factor de unidad, el punto de equilibrio, Isabel Allende Cano, la lideresa priista en Puebla, no ha logrado sumar las distintas fuerzas de su partido en un solo proyecto.

¿Será porque responde única y exclusivamente a las órdenes del marinismo?

¿O se deberá a las filias y fobias de su pareja sentimental, Adolfo Karam Beltrán?

Tal vez sea porque muy rápido tomó partido para intentar dar un albazo e inclinar la balanza a favor uno de los aspirantes a la famosa minigubernatura.

Igual que en el nuevo PAN, los priistas parece que caminan cada uno por su lado, por una ruta distinta a la de la actual dirigencia estatal.

Ni siquiera el pobre delegado nacional tricolor, Rogelio Cerda Pérez, ha logrado sumar en solo equipo al rebaño priista.

Las peticiones de Cerda a los priistas son como los llamados a misa.

Allí está el ejemplo más claro, el diputado local Leobardo Soto Martínez, quien acribilló al góber precioso, Mario Marín Torres, una vez que éste ordenó filtrar una fotografía que su dirigente nacional les hizo favor de tomarse con parte de su burbuja.

Ayer, Leobardo Soto salió al paso una vez más y advirtió que a él nadie ni lo regaña ni lo reprende porque ya está muy grandecito para ello.

Al paso, lanzó a sus gallos para la mini (Ardelio Vargas Fosado, Lucero Saldaña Pérez y Juan Carlos Lastiri Quirós), a quienes la CTM, el organismo sindical que lidera, apoyará si es que son electos como candidatos.

Del resto, sobre la Senadora Blanca Alcalá Ruiz y Enrique Doger Guerrero, asentó simple y sencillamente que no son buenos elementos.

Por cierto que el líder sindical acusó a Isabel Allende y a su secretario de prensa, Ismael Ríos, de haber filtrado a los medios la versión del supuesto jalón de orejas que le habría propinado Rogelio Cerda por sus declaraciones contra Marín.

¿Esa es la unidad que hay en el PRI?

¿O de plano así se llevan?

Y en ese mismo papel está el actual diputado federal Alejandro Armenta Mier, quien prácticamente fue el único que se ganó su curul a brazo partido, con el sudor de su frente y el dinero que le prestaron sus amigos.

No es nada nuevo saber que a Armenta lo dejó solo la dirigencia estatal del PRI en la elección local pasada, ni dinero, ni apoyo de ningún tipo le dieron. La diputación la tiene por sus tamaños.

Armenta es el priista más autocritico y con justa razón.

Tampoco el marinismo hizo algo por él.

Por eso precisamente tiene la calidad moral y el coraje para reclamarle a su partido seguir beneficiando a los traidores.

Por cierto que a Alejandro, está claro, no le interesa la minigubernatura sino la constitucional de 6 años -la del 2018-, y vaya que tiene mucho tiempo para ganarla.

Su posición en contra del gandallismo tricolor es muestra de que hará las cosas bien en su partido para ser el elegido dentro de poco más de 2 años.

Sin embargo, tampoco está nada conforme con lo que se está haciendo en el nuevo PRI de cara a la elección local.

Otro frente priista es el de Doger, quien, hay que decirlo, si no es electo como abanderado priista se irá como candidato de la oposición incluso para poder apoyar al revolucionario institucional indirectamente y tratar de restarle votos al PAN y a la coalición con el PRD.

Una corriente más nada conforme con el trato en el PRI es la del zavalismo.

Por cierto que los fantasmas zavalistas ya deambulan por la ciudad y se empezaron a enquistar en los medios.

Otro líder priista que si bien no lanza dardos envenenados directamente pero que tiene un doble juego es el chedrauismo, la corriente del diputado local José Chedraui Budib.

Y es que el dirigente municipal tricolor trabaja única y exclusivamente para su causa.

No hay otro proyecto político que le interese que no sea el de él.

El legislador está empecinado en convertirse en un futuro o en gobernador del estado o en presidente municipal de Puebla, cueste lo que cueste.

Por eso como que hace que critica pero también como que hace que apapacha al morenovallismo.

¿Voy bien, o me regreso?

En Twitter: @poncharelazo