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Una de alianzas infernales (el pacto Rivera-Armenta)

Algo sucede en Puebla que los demonios de la política andan sueltos y amenazan con volver por sus fueros.

El miedo de quedar fuera del erario y mantenerse lejos del poder está haciendo que los políticos poblanos hagan lo imposible por lograr cualquier puesto de elección popular con tal de seguir viviendo de nuestros impuestos.

Porque los políticos son capaces de vender su alma al diablo -si es necesario- con tal de logar acomodarse en los cargos públicos más importantes, más simbólicos, del estado: la gubernatura y la presidencia municipal de Puebla.

No por nada ahora en la arena política poblana se pretenden mezclar extrañamente el agua y el aceite, el PRI y el PAN, para hacer valer aquello que tanto denuncia Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, sobre el “prian”.

¿Cuándo se iba a ver que el panista-yunquista Eduardo Rivera Pérez pactaría y se uniría con el marinista Alejandro Armenta Mier?

Vaya imagen la difundida por ambos dándose la mano.

El poder es tan deseado que con tal de obtenerlo los políticos podrían hacer realidad el infierno de Dante.

Empero, lo realmente sorprendente ahora será observar hasta cuándo está dispuesto Lalo Rivera arriesgar al mostrarse como amigo de un marinista consumado, de un soldado del “gober precioso”, Mario Marín Torres.

¿Pues qué estará pensando el yunquista espantado?

¿Tanta es su obsesión por el poder que ahora es capaza de extenderle la mano al operador de quien gusta de darle sus “pinches coscorrones a las pinches viejas”, a los y las periodistas, Mario Marín?

 Me parece que Eduardo Rivera y sus asesores están jugando con fuego.

Deberían valorar que ya una vez se equivocaron y metieron en su partido a alguien que ya empoderado los echó de su propia casa.

Me pregunto, ¿ésta vez por qué no tendría qué resultar igual el pacto?

A pesar de cualquier estrategia que el priismo emplee para tratar de hacerse de la gubernatura del estado los números no le van a dar en 2018, ni en lo local ni en lo nacional.

El PRI, a pesar de ganar el Estado de México, si es que lo logra, va a perder la presidencia de la república; y en el estado la batalla será sólo entre el PAN del morenovallismo y Morena.

 Los obstáculos a vencer para el PRI, evidentemente, están prácticamente en chino.

¿O será que Alejandro Armenta vaya a declinar sus aspiraciones a Casa Puebla por Eduardo Rivera en un proyecto ciudadano conjunto?

Porque no creo que Lalo Rivera quiera levantarle la mano a Armenta como su gallo para el 2018.

Vaya escenario.

Imaginemos cómo se vería una campaña entre los seguidores de Lalo Rivera con los operadores de Mario Marín.

Cómo se verían haciendo el dúo dinámico Enrique, el huevo, Guevara Montiel y Raymundo Atanacio Luna, operadores tanto del panista como del priista, respectivamente.

O todavía mejor, cómo se vería mi amigo Pepe Tomé, operador de medios de Armenta, junto a Ignacio Dávila, el alfil de Rivera.

Quien podría imaginar a Manuel Janeiro Fernández, esbirro de Lalo, junto a David Huerta Ruiz, edil de Tepeaca y principal cabeza financiera de Armenta, juntos, “trabajando por Puebla”.

Cuánta cosa nos permite ver la política, los pactos y los negocios oscuros de quienes están ansiosos y deseosos de poder.

¿Se imaginan a Eduardo Rivera, a Alejandro Armenta y a Mario Marín juntos, haciendo campaña en 2018, insisto, dizque trabajando y haciendo el cambio por Puebla?

Lo que es la vida.

Bien dicen, “nadie sabe para quién trabaja”.

¡Ya que lleguen las campañas y el 2018, carajo!

En twitter: @poncharelazo