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Posdata

Un aliado incómodo (Escobar y el Verde)

Es un hecho que la próxima elección local del 2016, la que se llevará a cabo para renovar la gubernatura del estado con un minigobernador de 20 meses, será una carnicería en la que saldrá ganador el partido y candidato menos raspado, quien menos sucio esté políticamente hablando.

Las estrategias de los partidos, por lo complejo y competido de los comicios, serán el pan nuestro de cada día durante el tiempo que dure el proceso electoral.

Los partidos más grandes, los que tienen más posibilidades de triunfo, serán, por supuesto, los más afectados.

En anteriores entregas de Posdata ya expuse el porqué.

Uno de los motivos principales, el más lógico, tiene que ver con sus altas posibilidades de triunfo.

Así que tanto el PAN como el PRI deben estar conscientes de que serán blancos de la famosa guerra sucia que intentará tumbar de un solo tajo a su respectivo candidato.

Ya mucho se ha dicho y escrito sobre los pros y los contras de cada partido: “que si el PRI aun no define candidato”, “que si la senadora Blanca Alcalá Ruiz tiene las más altas posibilidades”, “que si Alberto Jiménez Merino es el gallo tapado del marinismo”, “que si Zavala si va pero que es alfil del morenovallismo”, “que si el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) va o no a apoyar al PRI poblano”.

Por otra parte, en el PAN las cosas son iguales, pues se dice: “que si Tony Gali lleva por mucho la delantera”, “que es un tipo abierto, sencillo pero que es arrastrado por el morenovallismo”, “que a pesar de esto su personalidad se impone”, “que habrá una negociación que sin saberlo lo beneficiará”, “que si Morena”, “que si los bronquitos”, en fin.

Hay muchas versiones, un manoseo mediático desmedido sobre la próxima elección, así como mucho pero mucho futurismo político y periodismo ficción que muchas veces sólo se presta a la especulación.

Lo cierto es que cada paso equivocado, cada error que cometen los futuros candidatos o los partidos políticos -en el ámbito local y nacional- les costará y restará fuerza y posibilidades de triunfo en Puebla, un estado codiciado por su aportación nacional electoramente hablando.

Un caso muy peligroso es el del PRI y su aliado incómodo el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), instituto político que se ha caracterizado por sus constantes, permanentes y graves escándalos en lo que va de su vida como organismo público.

El último de sus escándalos, el más sonado en los últimos días, es el de Arturo Escobar y Vega, hoy ex subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong.

Aunque lo nieguen los lidercillos del Verde, organismo que ni es partido, ni ecologista, ni tiene nada de verde, la dimisión de Arturo Escobar al cargo federal que ostentaba es un duro golpe tanto para el PRI como para el mismo instituto del tucán que tendrá saldo en el futuro.

Y si esto lo asociásemos con el ruido que hace la lucha por el poder en el gobierno federal y entre el grupo de colaboradores más cercanos de EPN tal vez le daríamos al clavo

Veamos por qué:

Siendo un tanto cuanto siniestros nos podríamos preguntar: ¿a quién de los priistas de talla nacional perjudica más la destitución de Escobar y el nuevo escándalo del Verde?

Vamos, ¿a quién conviene más?

Por el reacomodo de las piezas en el gobierno federal y en el PRI creo que el más perjudicado con el cisma en el Verde, a raíz del escándalo Escobar y Vega, es ni más ni menos que el mismísimo Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del partido de los tres colores.

De todos es conocido que Manlio ha hecho con el Verde, con el negocio de la familia González Torres, nexos importantes que lo acompañan en su proyecto presidencial.

En Puebla, hay que recordar que “Don Beltrone” hizo todo lo posible por colocar a su marioneta, Juan Carlos Natale López, en la dirigencia del partido del tucán para operar su candidatura presidencial. Esto lo operó a través de Canek Vázquez Góngora.

Una vez que EPN se impuso a Manlio las cosas cambiaron; aunque la estructura manlista se empezó a propagar por todo el país.

No por nada el yerno del dirigente nacional del PRI, Pablo Escudero Morales, es senador por el Verde.

Así que si a alguien le pega en lo político el asunto del ex senador verde es a Manlio Fabio, a sus aspiraciones por arrasar en las elecciones locales del 2016 y a su idea de construir un proyecto presidencial que lo ponga en la palestra luego de la salida de EPN de Los Pinos.

Y si seguimos pensando mal, seguro que a Osorio Chong nunca le gustó la idea de tener al enemigo en casa.

Porque es también un hecho que la carrera entre Miguel Ángel Osorio, secretario de Gobernación; Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda; y Aurelio Nuño Mayer, titular de la SEP, para sustituir en el cargo a su jefe es toda una realidad.

Así que el golpe, el boicot o la artimaña que parece haberse perpetrado para tumbar al Verde y a Arturo Escobar del gobierno federal también es una realidad.

La posición de Manlio Fabio, hay que reconocerlo, es muy cómoda ante sus otros competidores y había que frenarlo de alguna forma.

Tal vez por eso en los últimos meses, semanas y días se ha incrementado el desfile de secretarios y funcionarios de alto nivel al estado para acompaña al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas en sus actividades y acciones.

Desde luego con esto el PRI poblano es el más afectado.

Dicen por ahí: “piensa mal y acertaras”.

En Twitter: @poncharelazo