Trata de personas
A pesar de que la Trata de Personas es uno de los delitos más despreciables de la humanidad, parece muy poco lo que se hace para contenerlo.
Esta debería ser la reflexión frente a una incidencia incontenible de explotación, principalmente en perjuicio de mujeres, niños y niñas.
En el marco del Día Mundial contra Trata de Personas que se conmemoró el pasado domingo, se ponderó que se trata de un delito grave que afecta a todo el mundo, “ya sea la perpetrada en el ámbito familiar que tiene como fin la servidumbre doméstica, o de complejas operaciones de corporaciones nacionales e internacionales del crimen organizado”.
Tal fecha se estableció en 2013 por la Asamblea General de la Naciones Unidas con el propósito de “concientizar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y para promocionar y proteger sus derecho”, objetivos hasta ahora claramente incumplidos.
El delito de trata de personas, que ha ido en aumento por el uso generalizado del internet, afecta a todos los países a nivel mundial.
En el caso de México, dadas sus condiciones de clandestinidad, no existe información estadística actualizada, pero sabe que somos un país de origen, tránsito y destino de miles de víctimas.
La ausencia de referentes confiables se debe también a que el ilícito no es denunciado y cuando se hace, existe una tendencia a reclasificarlo en otros delitos como lenocinio, estupro, violación y otras modalidades.
Para dimensionar la gravedad de esta aberrante actividad, describo datos de un trabajo recopilatorio elaborado por la Dirección General de Análisis Legislativo del Instituto Belisario Domínguez, órgano dependiente del Senado de la República.
Las cifras procedentes de fuentes confiables, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la ONU, son patéticas.
El número de personas víctimas de trata en México podrían ascender a 500 mil, pero por cada víctima identificada existen al menos 20 más sin ubicar.
El número de niños y niñas sometidos a esclavitud sexual es de casi 70 mil, de los cuales 50 mil son explotados en las zonas fronterizas.
Se estima que cada año alrededor de 21 mil menores de edad son captados por las redes de trata de personas con fines de explotación sexual y 45 de cada 100 son niñas indígenas.
El 93% de las víctimas de trata de personas en México son mujeres y 26% menores de edad.
Alrededor de 45.4% de las víctimas son captadas por una persona conocida, 49.1% por desconocidos y 5.5% por miembros de la delincuencia organizada.
Las mujeres, particularmente las niñas, adolescentes y jóvenes, son más susceptibles a ser víctimas del delito de trata, lo que se traduce como una vulneración de derechos humanos altamente feminizada y una forma de violencia con base en el género.
Factores, como la pobreza, desempleo, falta de acceso a servicios básicos, la pertenencia étnica o racial, el conflicto armado, entre otros, “facilita” que las mujeres y otras personas de determinados grupos sean más propensas a enfrentar esta forma de violencia.
Por otro lado, el uso de las nuevas tecnologías de la información, en particular del Internet, ha adquirido en los últimos años gran relevancia para la captación de las víctimas por el crimen organizado. Se estima que el Internet está presente en uno de cada cinco casos de trata de personas.
Más de 50% de los delitos cometidos vía Internet se relacionan con la pornografía y la trata de menores de edad con fines de explotación sexual.
A nivel nacional se identifican 363 municipios considerados de alta vulnerabilidad de trata de personas y 464 de vulnerabilidad media. Los municipios fronterizos del estado de Chiapas están entre los más vulnerables a la trata de personas debido a los altos niveles de pobreza que enfrenta la población.
La Ciudad de México, Tijuana, Acapulco, Cancún y Guadalajara son algunos de los focos rojos de la explotación sexual comercial infantil.
En el estado de Guerrero (particularmente en los municipios de Ciudad Altamirano, Pueblo de Cruz Grande, Tlapa de Comonfort, Metlatonoc, Cochoapan el Grande, Atixtlac y Acatepec) se identifica la venta de niños, niñas y adolescentes indígenas para la explotación sexual y el trabajo doméstico.
Las ciudades del país consideradas como de “alta incidencia de trata de personas” son: Tijuana y Mexicali (Baja California); Nogales (Sonora); Ciudad Juárez (Chihuahua), Nuevo Laredo y Matamoros (Tamaulipas), Cancún (Quintana Roo), Tapachula (Chiapas), Acapulco (Guerrero), Ciudad de México, Tlaxcala, Puerto Vallarta (Jalisco), Los Cabos (Baja California Sur), Veracruz y Oaxaca.
A nivel internacional y nacional, el estado de Tlaxcala es considerado como una de las entidades con los más altos índices del delito de trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. En Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz se han registrado casos de niños y niñas que son víctimas de trata de personas con fines de mendicidad.
El reclutamiento de menores de edad para ser usados como “halcones”, “mulas”, sicarios o secuestradores es cada vez más común en algunos estados del norte del país y en áreas suburbanas de alta marginación en el oriente de la Ciudad de México y en otras ciudades de menor tamaño.
De acuerdo con estimaciones de la PGR, en México existen 47 grupos de delincuencia organizada involucrados en la trata de personas para fines sexuales y laborales.
Estos grupos tienen líderes en México, Centroamérica y los Estados Unidos de América y operan principalmente en la Ciudad de México y en 17 estados de la República.
El promedio de ganancias por día por una víctima de delito de trata se estima en 1,500 pesos. Entre 25 y 80 mil pesos es el pago a policías ministeriales para que procedan las denuncias o congelar una investigación, mientras que el pago a las autoridades municipales para que no preceda un operativo llega a casi 800 mil pesos.
De las víctimas mexicanas en el extranjero, en mayor número han sido identificadas en los Estados Unidos de América, donde se registra 97% de los casos, principalmente en las ciudades de Los Ángeles, Houston, San Francisco, Nueva York, Santa Ana, San Diego, San José y Las Vegas.
Otros países en donde se han reportado víctimas mexicanas son Canadá, España, Francia, Inglaterra, Alemania, Egipto, Kuwait, Chile, Guatemala, Las Bahamas y Honduras.
Las víctimas mexicanas identificadas en el extranjero proceden mayoritariamente de Puebla, Michoacán, Guerrero, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Oaxaca, Guanajuato y Estado de México.
México es receptor de víctimas de trata procedentes de alrededor de 26 países. El número más elevado corresponde a personas procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, y en menor porcentaje de otros países latinoamericanos.
Diversos testimonios dan cuenta de que en México la trata es un negocio constituido por redes de complicidad entre el poder político, económico y el crimen organizado, y hay nexos entre hombres propietarios de negocios sexuales vinculados en la política.
Entre el 15 de junio de 2012 y 30 de junio de 2015 se iniciaron 1,458 averiguaciones por el delito de trata de personas en el ámbito local, de las cuales 27% derivaron en consignaciones y sólo 18.4% en sentencias condenatorias, con un total de 108 personas sentenciadas.
En el ámbito federal, la Procuraduría General de la República reportó 571 averiguaciones previas iniciadas, de las cuales 15.9% fueron consignadas y 1.9% de sentencias condenatorias, con un total de 12 personas sentenciadas.
Puebla, Chiapas, la Ciudad de México, Oaxaca, Baja California Norte y el Estado de México concentraron 76% del total de las averiguaciones iniciadas en el ámbito local. En estos estados se observa que únicamente la Ciudad de México observa un importante número de sentencias.
Y a nivel mundial, la trata de personas se considera el tercer negocio ilícito más lucrativo del mundo, sólo superado por el tráfico de drogas y de armas; cada año genera ganancias que pueden llegar hasta los 36 mil millones de dólares, aproximadamente.
AL OIDO
En su 22 Asamblea Nacional a celebrarse los días 9 y 10 de agosto próximos, el Partido Revolucionario Institucional se juega su existencia a corto, mediano y largo plazo.
