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Tony VS Blanca, una guerra sin errores

Ahora que el Instituto Electoral del Estado (IEE) anunció que fueron seis los aspirantes a contender por la minigubernatura de 20 meses los que se inscribieron a fin de obtener su registro oficial como candidatos, sería bueno entender quiénes son los más fuertes o los que tienen mayores posibilidades de triunfo.

Y es que aunque por primera vez participen candidatos independientes en esta elección local, lo cierto es que de los dos posibles aspirantes ciudadanos ninguno da el ancho para ganar solo.

Del resto, de los abanderados que juegan en el proceso cobijados por un partido, sólo Tony Gali y Blanca Alcalá son los que tienen más patas para gallo.

Los seis aspirantes a la gubernatura que acudieron al IEE a solicitar su registro durante el fin de semana pasado son: Tony Gali (coalición “Sigamos adelante”, PAN, Panal, PT, CPP y PSI), Blanca Alcalá Ruiz -BAR- (PRI, Verde y PES), Roxana Luna Porquillo (PRD), Abraham Quiroz Palacios (Morena), Ricardo Jiménez Hernández (independiente), y Ana Teresa Aranda Orozco (independiente).

Insisto, de ellos, únicamente Tony y Blanca son los que se disputarán la minigubernatura.

El resto, hay que señalarlo, subrayarlo y dejarlo bien claro, sólo le juega a ser comparsa de alguno de los dos más fuertes y a declinar a la hora de los cocolazos negociando su posición porque sus canicas sólo les alcanzan para eso y nada más.

Por eso mismo, la elección se cierra aún más y se pone muy complicada para los dos contendientes más fuertes.

Los comicios del próximo 5 de junio, se dice, los van a ganar el candidato y partido que menos errores cometan durante la campaña, el que logre aglutinar más seguidores y el que más dinero tenga.

La batalla electoral que se aproxima será crucial, histórica y de pronóstico reservado.

Hasta el momento, no hay nada para nadie.

Sin embargo, el equipo y el candidato, hay que decirlo, que menos errores ha cometido es el de la coalición Sigamos adelante, Tony Gali.

El tema del “góber precioso”, Mario Marín Torres, y su detestable imagen y figura ante los ciudadanos le costó muy caro a BAR; lo mismo el tema del helicóptero.

En ambos bandos hay claroscuros que le ponen difíciles las cosas a ambos aspirantes a minigobernadores.

En el caso de BAR, el riesgo de la traiciones en el PRI son una realidad que no puede ocultarse.

A los Zavala, los Doger, los Lastiri, los Armenta y hasta los Estefan les estorba BAR.

Sus interés y su objetivo, el de todos, ya no es está elección, ni su resultado, su preocupación ya está puesta en 2018, en la constitucional de seis años.

Otro elemento negativo que se suma a los riesgos de Blanca Alcalá es la lealtad de sus aliados y seguidores.

En el PRI poblano aún no se han podido vacunar contra la traición y el engaño. El doble juego y la simulación siguen siendo una maldición.

Y si a esto le sumamos que, como parece estar confirmado, Antorcha Campesina (AC) y su líder nacional, Aquiles Córdova Moran, ya se sumaron a la causa de Tony Gali, la cosa se le pone más negra para el PRI y su candidata.

Lo mismo sucede con la CTM y su líder en Puebla, el diputado priista Leobardo Soto Martínez, quien dice una cosa pero regularmente hace otra.

Leobardo Soto jura y perjura que apoyará a BAR pero en los hechos, en lo oscurito, cuando se le toca el tema de sus intereses en Audi, cambia de opinión y asegura que si bien apoyará al PRI en la próxima elección pero que el ganador será Tony Gali.

Con estos amigos para qué se quieren enemigos.

Otro problema que no ha logrado resolver la candidata priista es su extraña relación con la prensa.

Mientras Tony Gali ha logrado establecer y concretar una amistad estrecha con la prensa poblana y sus actores, el equipo de BAR encargado de acercarla con los medios y los comunicadores sigue esperando quién sabe qué cosa para lograrlo.

Blanca es su propia operadora de medios y necesita urgentemente que alguien la apoye en ello porque no ha tenido una sola reunión con los comunicadores poblanos.

La abanderada priista, en suma, juega un juego en el que no puede confiar al cien por ciento en sus aliados.

En el caso de Tony Gali, si los panistas de antaño, los del yunque, los fundadores, los que son de sangre azul, siguen sin apoyarlo abiertamente le puede costar muy caro.

Si no lograr sumar a su equipo ni a Rafael Micalco Méndez, ex dirigente panista en Puebla; ni a Eduardo Rivera Pérez, quien parece que se irá a otro estado a hacer campaña, su objetico podría complicarse.

Eso sí, también hay que decir que si Micalco y Rivera se siguen poniendo difíciles para sumarse al proyecto de Tony Gali, pueden perder mucho en caso de no subirse al barco.

Si Tony gana la elección, en el PAN de antaño habrá muchos damnificados.

En Twitter: @poncharelazo