Tony Gali y la debacle priista
No cabe duda que en el “nuevo PRI” caminan en sentido contrario al reloj, nadan a contracorriente, actúan de forma absurda y no quieren entender que si no se ponen a trabajar y a hacer política seria y profesional van a continuar en el fango donde están hundidos.
¿De qué le serviría al mejor de sus aspirantes a candidatos contender en 2018 por la gubernatura con un partido desfondado, fragmentado, dividido y en penumbra?
En el PRI no quieren cambiar y se niegan a renovar sus dirigencias y su estructura.
Basta con leer la postura de la dirigencia que encabeza Jorge Estefan Chidiac, flamante dirigente estatal del PRI, sobre la ratificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf), en relación al triunfo del gobernador electo Tony Gali en los comicios locales pasados, para entender que en su comité están deschavetados.
Y es que los magistrados del Tepjf dejaron sin efecto las impugnaciones interpuesta por el PRI, el PRD, Morena y por la candidata independiente Ana Teresa Aranda Orosco, quienes pretendían echar abajo el triunfo de Tony Gali ganado en las urnas, por no haber encontrado irregularidad alguna en el proceso.
Por cierto, los magistrados que hoy dejarán el máximo órgano electoral del país decidieron refrendar el triunfo de quien simple y sencillamente obtuvo una aplastante mayoría de votos en las urnas en las elecciones locales pasadas en Puebla.
Que razón tiene el marinista Guillermo Deloya Cobián, quien de no ser uno de los simuladores priistas más que existen en Puebla parecería un político congruente, al atacar a quien hoy detenta el poder en su partido.
Lamentablemente, hay que decirlo, también él contribuyó a la derrota de Blanca Alcalá Ruiz, ex candidata al gobierno del estado, en la pasada elección local, por lo que apenas se podría rescatar su declaración en la que acusa que “algunos priistas quieren perpetuarse en el poder”.
Mucho tiempo le costó darse cuenta de la catástrofe priista que se vive en Puebla.
Empero, ¿a quién se referirá Deloya?
Porque su acusación es muy interesante.
¿Lo dirá por su ex jefe Mario Marín Torres, “el gober precioso”?
¿Por Javier López Zavala, por Jorge Estefan, o por quién?
¿O tal vez por el entreguista, negociador, pro morenovallista y camaleónico dirigente municipal del PRI en Puebla capital, José Chedraui Budib?
¿A quién se habrá referido Guillermo Deloya cuando despotricó -por enésima ocasión- contra su partido y su militancia?
Vaya que si en el PRI las cosas están graves.
Que paquetazo le espera a su próximo candidato al gobierno en 2018.
¿Y así estará dispuesto Juan Carlos Lastiri Quirós, subsecretario de la Sedatu, a buscar con todo la candidatura priista al gobierno?
Que miedo poder participar en una contienda con un partido hecho pedazos.
Me parece que Enrique Doger Guerrero, delegado del IMSS, y aspirante también a la candidatura al gobierno, lo va a pensar dos veces antes de lanzarse a una aventura electoral que sólo parece augurar un nuevo ridículo para su partido.
El resolutivo del Tepjf, el cual ratifica el triunfo de Tony Gali, es el tiro de gracia para el PRI y para sus enclenques detractores políticos.
Ya sólo falta que a Tony Gali lo flanqueé el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) como nuevo gobernador del estado de Puebla para que el último clavo al ataúd del priismo poblano esté enterrado.
A quién se le ocurre amenazar con continuar la inconformidad del nombramiento de Gali como nuevo gobernador del estado cuando el Tepjf ya decretó que no hay vuelta de hoja en el caso.
Pobre PRI.
Pobre partido.
No van a parar hasta desaparecerlo del mapa político poblano.
Al tiempo.
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