Tiempo de decisiones, ¿el PAN o la gubernatura?
En un nuevo dilema está metido el presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, hijo pródigo del ala conservadora más radical del PAN poblano, a quien le espera un largo camino por recorrer para alcanzar sus nuevas metas políticas en la localidad.
Lalo, hay que subrayarlo, quiere ser gobernador del estado.
Pero salta la duda.
¿Tendrá con qué?
¿Habrá creado una estructura suficiente como para derrocar al imperio morenovallista?
Habrá que verlo.
Lo cierto es que el aún edil capitalino ha girado órdenes a todos sus colaboradores para organizar más y más eventos públicos -todos los que no hizo por salir de viaje-, triplicar sus giras y lograr un contacto más directo con los ciudadanos.
No importa que se entreguen como larines las copias de Cédula Real de la ciudad, o se inauguren calles de dos por dos; ni mucho menos que se echen a andar proyectos fantasmas -que dan risa- con el chusco regidor petista, Jesús Edgar Alonso Cañete .
No, Eduardo Rivera está decidido y tiene el firme propósito de romper su alianza con el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, para lograr su sueño dorado, ser su sucesor y el nuevo mandamás del estado.
Su itinerario de precandidato ya empezó.
La agenda de trabajo del munícipe y su gente hoy son otras, más intensas, más abultadas y de jornadas sin descansos.
Tal vez por eso el presidente municipal electo, Tony Gali, replanteó su decisión de incluir en su equipo de trabajo a los personeros de Lalo.
Es probable que por el destape de Lalo muchos de sus colaboradores que repetirían en el ayuntamiento se queden volando.
La luna de miel entre Rivera y Moreno Valle cambió, dio un giro de 180 grados.
Eduardo Rivera destapó su juego y ya tiene madrina, Josefina Vázquez Mota, quien tendrá mucha piedra que picar si quiere la dirigencia nacional del PAN.
La fórmula que integran ambos panistas parece un suicidio compartido más que un proyecto ganador, es evidente que hay muchos obstáculos.
Para el gobernador poblano, por supuesto, es una afrenta y no es nada de su agrado.
La cuenta regresiva del edil comenzó y advierte que sacará chispas.
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* Cachetada con guante blanco
Aquellos que pronosticaban un tsunami al interior de la delegación del IMSS, en Puebla, con la llegada de Rodolfo Reyes Coria, se equivocaron.
Al contrario, el nuevo titular de este cargo federal arribó a la dependencia con el mejor de los ánimos, preparado, mentalizado y dispuesto a cambiarle el rostro al instituto en Puebla con más de dos millones, 800 mil derechohabientes (2 millones, 801 mil 699 para ser exactos).
Y aunque el reto es enorme por lo complejo y complicado del organismo público de salud más grande del país, el trato humano del delegado se impone.
El caso es que el ambiente laboral en la citada delegación pretende cambiarse para darle un toque distinto, precisamente, más humano.
Si bien es imposible transformar la atención y el servicio de la noche a la mañana, siempre es bueno tener el ánimo para intentarlo.
Así que ni las amenazas, ni los chismes, ni los espantos, dicen, van a amedrentar al nuevo delegado, a quien ni las calaveras por los muertitos van a aterrorizar.
En twitter: @poncharelazo
