Se desmorona el Verde
Quién sabe qué sucede, pero los demonios andan sueltos al interior del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Puebla, presidido por el fatuo y enclenque político, Juan Carlos Natale López.
Como históricamente ha sucedido, este instituto político ya registra graves problemas internos que ponen en jaque su futuro político-electoral. Sobre todo, cuando estamos a sólo 5 meses de los próximos comicios locales.
Muchos dicen, sus propios militantes, incluso, que la mala pata de su partido se debe a la administración discrecional, al pésimo manejo político y a la ridícula dirigencia con las que Natale López ha operado al Verde.
Se dice que el también diputado federal se ha preocupado más por salvaguardar sus intereses personales, económicos y patrimoniales, que por hacer crecer al Verde.
A Natale se le ha acusado de todo, particularmente, de asumir una mansa actitud ante el gobierno en turno. ¿Cómo olvidar, además, las acusaciones de la venta de candidaturas, de la imposición que pretendió hacer en las candidaturas a diputados federales, de la falta de apoyo económico a su estructura y de muchas otras cosas más?
No hay que olvidar, tampoco, que Juan Carlos Natale siempre estuvo en contra de la candidatura de Enrique Peña Nieto (EPN), virtual presidente de México. Mucho menos que siempre le apostó a derrocarlo.
Afortunadamente, los operadores de Peña, particularmente, Luis Videgaray Caso, coordinador de la campaña del presidente electo, saben a la perfección que el dirigente estatal del Verde siempre quiso imponer en Puebla a Manlio Fabio Beltrones como el abanderado presidencial del PRI.
Y lo mismo sucede con la dirigencia nacional del partido del tucán. Desde Arturo Escobar y Vega, vocero del Verde; Jorge Legorreta Ordorica, secretario Ejecutivo; Diego Guerrero Rubio, secretario Técnico; hasta el propio Jorge Emilio González Martínez, miembro del Consejo Político Nacional del partido, todos conocen el actuar de Natale.
Están enterados que desde la salida de Ernesto Guerrero Aguilar, ex dirigente estatal de los verdes, su partido, gracias a Natale, no cuenta ni con estructura política, ni con una estabilidad orgánica, siquiera.
No se sabe a ciencia cierta dónde se ubican las oficinas del PVEM, si en la Avenida Juárez, # 1907, o en el domicilio particular de su dirigente, quien, por cierto, esconde a piedra y lodo las cuentas y finanzas de su partido.
Y es que en el Verde mandan únicamente aquellos que manejan los dineros, quienes actúan, a decir de sus propios militantes, como cómplices del tal Natale, secretario General del partido en Puebla.
Los únicos personajes que tienen acceso a los documentos relacionados con los gastos del Verde, supuestos compinches del dirigente, son el malogrado secretario de Organización, Luis Maldonado Fosado, y Dulce María Alcántara Lima, secretaria de Finanzas.
Tanto Natale, como Maldonado y Alcántara, son quienes representan al Partido Verde en Puebla, toda vez que el resto de la militancia no existe. Estos tres personajes son los privilegiados que tienen acceso a viáticos y toda clase de gastos. Y todo, por supuesto, gracias a la buena voluntad de su amo, perdón, de su jefe.
Debido a este tipo de irregularidades, el Verde se está desmoronando. El partido del tucán carece de una estructura sólida que no tiene ni en la capital, ni en el interior del estado; además, los pocos representantes de los comités municipales están inconformes por la falta de apoyo económico y moral de su supuesto líder.
Sobre todo, porque el Comité Estatal aún adeuda pagos a los representantes de casillas que se lograron colocar en la pasada elección federal en todo el estado. Tal vez a eso se deba que en algunos municipios los distintos comités del Verde apoyaron a AMLO.
El éxodo de militantes y simpatizantes del partido del tucán, no de Natale, a la campaña del candidato de izquierda fue inminente. Esto provocó, junto con otros factores, que EPN perdiera el estado.
¿Cuánto pudo aportarle el Verde a Peña?
Personajes que pudieron contribuir al Verde con un capital político, como Rodolfo Huerta Espinosa, terminaron operando la elección vestidos con la camiseta del PRI y EPN. Y lo peor fue que esto se debió a los bloqueos que Natale les provocó en el Verde.
Así que la historia del Verde poblano sigue siendo la misma, escándalos, abuso de poder y de autoridad, gastos discrecionales, cambios repentinos en su estructura, en fin. Nada que no haya ocurrido antes.
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